“Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos”
Proclamamos el Santo Evangelio según san Mateo 26-16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, lo adoraron, pero algunos dudaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, pues, y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.
Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
PALABRA DE DIOS
Palabras de Clemente:
Queridos amigos: Los Discípulos no pudieron despedirse de Jesús cuando murió en la Cruz, sólo uno de ellos, la Madre y algunas mujeres pudieron darle el último adiós. Posiblemente pensaron que lo habían perdido para siempre, hasta que la Resurrección se los devolvió vivo.
Ahora en la Ascensión, Jesús los cita a todos al último encuentro y ellos pueden ser ya los testigos vivos del que muerto, resucitado, ahora vuelve al Padre y a su condición divina.
Resulta curiosa esa despedida. Muchos de ellos todavía seguían “dudando”, todavía su fe es débil y frágil. Sin embargo, Jesús se fía de ellos y les deja como último testamento, y en herencia, continuar su propia misión: “Id y haced discípulos de todos los pueblos”.
Primero, se fía de ellos incluso en su debilidad y flaqueza.
En segundo lugar, los pone en camino. Nada de quedarse ni a llorar su ausencia, ni a descansar, es la hora del envío, es la hora de los caminos del mundo. Mientras Él apenas salió de las fronteras de Israel, a ellos les encomiendo el mundo entero: “Haced discípulos de todos los pueblos”. No les dijo: “Esperen y a los que los busquen anúncienles el Evangelio”. Por el contrario, vayan ustedes a buscarlos, salgan al encuentro con todos los hombres, ahora ya no hay ni judíos ni griegos, ahora es la hora de la humanidad entera, vuestra patria es el mundo. La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles grafica muy bien este envío: “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?”. Ya no es la hora de mirar al cielo, sino de mirar a la tierra, mirar a los hombres de todos los pueblos.
Finalmente, en tercer lugar, les deja como una especie de secreto: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Seréis vosotros los que caminéis, pero no lo haréis solos, yo caminaré a vuestro lado: “Estoy con vosotros”. Bonita manera de decirnos también hoy a todos nosotros: “Cristianos, ¿qué hacéis mirando al cielo?”. A caminar, a recorrer los caminos del mundo con el Evangelio en el corazón, en la mente y en los labios.

1.- Muy optimista su presentación, pero permítame hacerle una observación. ¿Usted no cree que Jesús abandonó prematuramente a sus discípulos?
RESPUESTA: Me gusta tu pregunta. Yo mismo me la he hecho varias veces. Sin embargo, creo que la pedagogía de Jesús es maravillosa.
2.- Maravillosa… ¿Por qué?
RESPUESTA: Para que otros crezcan es preciso retirarse a tiempo. Con frecuencia, no dejamos crecer a los demás porque nosotros seguimos sintiéndonos los únicos necesarios. Para que los demás crezcan es necesario saberse retirar en el momento oportuno.
3.- Yo entiendo que muchas veces los padres se sienten eternos y no dejan crecer a los hijos, pero aquí Jesús era consciente de la inmadurez de sus discípulos. Mateo dice claramente que “se postraron ante Él, pero algunos todavía vacilaban”.
RESPUESTA: No sólo eso. Creo que es Lucas quien dice que en esos momentos de despedida los discípulos le preguntan “si ha llegado el momento de implantar el reino de Israel”.
4.- Me está usted dando la razón. No estaban todavía suficiente maduros como para quedarse solos y asumir el reto que les encomendaba.
RESPUESTA: No podemos esperar a que la fruta se pudra de madura en el árbol para cogerla, precisamente, porque estaban aún inmaduros, Jesús los deja porque es la única manera de que comiencen a andar por ellos mismos y no siempre dependientes de Él.
5.- Eso creo que vale para todo, también para los padres de familia…
RESPUESTA: Te confieso que personalmente me hace gracia cuando escucho a ciertos padres de familia decir “este es el hijito más pequeño” y resulta que tiene treinta años. La verdadera pedagogía consiste en ir dejando que los demás vayan asumiendo sus propias responsabilidades. Es posible que al principio no las hagan tan bien, pero es así como van aprendiendo.
6.- ¿No cree usted que Jesús se fía demasiado de ellos cuando en realidad se da cuenta de que todavía dudan, están inseguros?
RESPUESTA: No olvides que los declara ya mayores de edad, pero a la vez les asegura que Él seguirá estando con ellos. Yo te voy a ser muy sincero y decirte algo que posiblemente a muchos no les guste.
7.- ¿A qué se está refiriendo?
RESPUESTA: Pensemos en la Iglesia. ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir viendo a los seglares como menores de edad y no les damos su verdadero lugar y responsabilidad en la Iglesia? ¿Vamos a seguir eternamente los sacerdotes haciéndolo todo porque ellos no están preparados?
8.- Pero es cierto. Los seglares no estamos preparados para nuestras funciones y quehaceres en la Iglesia.
RESPUESTA: Pues, mira, tampoco los discípulos estaban preparados y Jesús les confió nada menos que su propia misión. Se aprende a andar tropezando, pues también se aprende a ser adulto equivocándonos. Así es como aprenden y maduran las personas.
9.- Es que los sacerdotes están mejor preparados, sobre todo para anunciar el Evangelio, nosotros los seglares estamos todavía muy verdes.
RESPUESTA: Pues, mientras en la Iglesia lo sigamos haciendo todo nosotros, ustedes nunca madurarán. Jesús se fue cuando tenía que irse. Que Jesús lo hacía mejor que ellos, eso es evidente; pero es preferible que los seglares lo hagan peor para que vayan aprendiendo y asumiendo su propio rol en la Iglesia.
10.- Aunque lo hagamos peor…
RESPUESTA: Aunque lo hagáis peor. A andar se aprende andando y tropezando, a leer se aprende leyendo, y a jugar se aprende jugando. Los futbolistas de las ligas inferiores no juegan como los profesionales, pero si no les dejas jugar seguirán siempre como amateurs y nunca llegarán a profesionales.

11.- Dígame con sinceridad, ¿usted cree que los seglares somos todavía menores de edad por culpa de ustedes?
RESPUESTA: Yo no me voy a cargar toda la culpa, pero ciertamente que nosotros no sabemos retirarnos para dejarles lugar a ustedes. Eso es lo lindo de la Ascensión. “Dudaban”; sin embargo, Jesús se va. Además, no solo se va, sino que los envía al mundo.
12.- Con esto usted nos está diciendo que si bien la Ascensión es la glorificación de Jesús y su regreso a su condición divina, en realidad, es también el momento de los hombres, el turno de los discípulos.
RESPUESTA: Así veo yo la Ascensión y así la describen los Evangelios. Más que decirnos cómo fue la Ascensión, se nos habla de la misión que les encomienda a los suyos. Más que hablar de su triunfo, habla de la misión.
13.- Pero usted dijo algo bien interesante en su presentación. Jesús no les ordenó que se quedasen a disfrutar de su triunfo, sino que los “envió”, los puso en camino.
RESPUESTA: En ese momento nos está ya definiendo la misión de la Iglesia. No una Iglesia de laboratorio, no una Iglesia de oficina donde recibir a la gente, sino una Iglesia sin oficinas y sí una Iglesia de los caminos del mundo. Esto es lo que a mí me encanta de la Ascensión.
14.- ¿Le gusta caminar y recorrer caminos?
RESPUESTA: No se trata de si me gusta o no me gusta, es un deber, es un mandato. Un mandato que tendríamos que escribir en todas las paredes: “Id”.
15.- Por lo que veo a usted le gustan más los caminos que los templos…
RESPUESTA: Me gustan los templos como lugares de encuentro de caminantes. Me gustan los templos como espacios donde volvemos a encontrarnos cada Domingo en torno al Señor a contarle cuantos caminos hemos andado y qué cosas hemos hecho. Igual que los discípulos que cuando los envió a predicar, luego regresaron a contarle lo que habían hecho.
16.- Lo que sí me ha llamado la atención es lo que dijo refiriéndose a los Hechos de los Apóstoles, cuando los ángeles les dicen: “Galileos ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?”. ¿Es que sólo tenemos que mirar a los caminos y no al cielo?
RESPUESTA: ¿Y dónde está el cielo? ¿Arriba? ¿Abajo? El cielo está donde está Dios. Y Dios no ocupa lugar alguno. Además, tenemos que aprender a ver el cielo mirando a la tierra.
17.- ¿Cómo, acaso la tierra es el espejo del cielo?
RESPUESTA: ¿Qué les dice Jesús antes de irse?
18.- Lo que hemos leído dice: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
RESPUESTA: Creo que ahí tienes la respuesta. Por una parte, dice que se va y por otra dice que se queda, que “está con nosotros”. Además, no les dice “estaré con vosotros” como una promesa de futuro. Es yéndose que se queda: “Estoy con vosotros”. Entonces mirar a la tierra, mirar a los caminos es mirarle a El que camina con nosotros y a nuestro lado. Y esa es la fe que anima a toda la Iglesia.
19.- Resulta curioso. Ahora habrá que decir: “Padre nuestro que estás en los caminos…”.
RESPUESTA: Y no estarías diciendo ningún disparate… Hasta es posible que de tanto mirar a las nubes donde no vemos nada, nos hayamos olvidado de mirar a la tierra por donde camina Dios en el camino de los hombres.
20.- ¿Significa que Dios no está arriba en los cielos?
RESPUESTA: Cuando nosotros hablamos del cielo estamos pensando en el firmamento. El cielo no está ni arriba ni abajo.

21.- ¿Dónde está entonces?
RESPUESTA: Está donde está Dios. Dios está en ti, y en mí, y en el mundo, y en la Iglesia, y en los caminos. Dios estará allí donde nosotros podamos encontrarnos con Él.
22.- Por todo lo que estoy escuchando, la Ascensión es el final de un camino y el comienzo de otro.
RESPUESTA: La Ascensión es el final del camino de la Encarnación de Jesús y es el comienzo del camino de la Iglesia. Es el final del camino de Jesús hecho hombre y el comienzo del camino de Jesús hecho Iglesia.
23.- También el final del camino de Israel y el comienzo del camino de todo el mundo.
RESPUESTA: La Ascensión es la ruptura de todas las fronteras, como veremos en Pentecostés. Ya que ahora comienza la misión a todos los pueblos y a todas las naciones. La Ascensión es el camino de universalidad del Evangelio.
24.- Padre, alguna vez he leído, no sé donde, comentando precisamente el misterio de la Ascensión, que aquí comenzaba el gran secreto de la Iglesia. ¿Qué secreto es ese?
RESPUESTA: El gran secreto de la Iglesia es la promesa de la presencia de Jesús en ella. La Iglesia podrá ser débil y hasta llena de limitaciones y defectos, pero ella lleva dentro el gran secreto de su fuerza y de su vitalidad. Es Jesús que “está con nosotros”.
25.- ¿Quiere decir que, por muchas dificultades que atraviese la Iglesia, siempre vive de la garantía de que una fuerza oculta se esconde en ella?
RESPUESTA: Esa fuerza secreta y oculta no es otra que el mismo Jesús que está en ella mediante la acción del Espíritu Santo. Los hombres podremos fallar; pero, aun así, tenemos la garantía de que Dios llevará a cabo su obra. Esto explica la fortaleza de los primeros cristianos y de los cristianos de todos los tiempos.
26.- Sin embargo, pienso que los fallos humanos, suponen también fallos de Dios en la historia.
RESPUESTA: Ciertamente que lo que tú y yo dejemos de hacer nadie lo va a hacer por nosotros. Por eso, nosotros podemos retrasar la Salvación de Dios. Si nosotros no proclamamos el Evangelio, como dice aquí Jesús “no vamos y hacemos discípulos suyos”, muchos no llegarán a conocer la Buena Noticia de la Salvación.
27.- Esto ya me parece una grave responsabilidad…
RESPUESTA: Es el riesgo que Dios ha querido correr. Se ha fiado de nosotros, ha confiado en nosotros, tiene fe en nosotros. De nosotros depende ahora que su obra se realice.
DESPEDIDA: Hola, amigos. ¿Os sentís animados a emprender esta obra maravillosa de continuar la misión de Jesús? Nosotros somos los encargados de hacer realidad los sueños de Dios.




