“Verdaderamente éste era Hijo de Dios”
Proclamamos el Santo Evangelio de Jesucristo según San Mateo Capítulo 27.31-54: (Lectura abreviada)
Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, “Calvario”, le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero Él, después de probarlo, no quiso beberlo.
Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Y se quedaron sentados allí para custodiarle.
Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo:
“Tú que destruyes el Templo y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!” Igualmente, los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de Él diciendo: “A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Si es el Rey de Israel que baje ahora de la cruz, y creeremos en Él.
Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: “Soy Hijo de Dios”“.
De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con Él. Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.
Por su parte, el centurión y los que con Él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.
PALABRA DE DIOS
Palabras de Clemente:
Queridos amigos, hoy comenzamos la Gran Semana. A este domingo le llamamos “Domingo de Ramos”, pero en realidad litúrgicamente es “Domingo de Ramos en la Pasión del Señor”. Lo de Ramos es una simple celebración previa a la Misa, pero la Misa es ya de la Pasión del Señor. Por eso el Evangelio que leemos hoy es la historia de la Pasión según San Mateo. Nosotros no hemos leído sino unos cuantos versículos, los suficientes como para situarnos en este misterio de la Pasión y Muerte de Jesús. En este pórtico de la Semana Santa, quisiera rescatar sólo algunas ideas que nos ayuden luego a vivirla en profundidad y en silencio a lo largo de estos días.
¿La muerte de Jesús fue realmente un fracaso? ¿Fracaso de Dios o fracaso de los hombres?
¿Fracaso del anunciado Reino de Dios o realización del Reino?
¿Quiso Dios la muerte de Jesús o fue decisión y voluntad de los hombres?
¿La muerte de Jesús abandono de Dios o silencio de Dios?
Frente la Pasión y a la Muerte de Jesús se pueden hacer infinidad de interrogantes. La podremos explicar racionalmente como un crimen político o religioso, pero su verdadero sentido sólo será posible desde nuestra experiencia de fe. Hay cosas que sólo se entienden con el corazón, es que la Pasión y la Muerte de Jesús solo podremos entenderla metiéndonos en el corazón de Dios y en el corazón de Jesús.
Por eso mismo, estos días santos debieran ser días de silencio y de escucha porque hay cosas que sólo podemos percibir callando, escuchando, guardando silencio. Por eso mismo son días de meditación, días de mirar, contemplar y dejar que el amor de Dios llene nuestro corazón. No se trata de llorar viéndolo sufrir tanto, se trata de dejar que el corazón se empape bien de su amor.

1.- Padre Clemente, la Semana Santa ha cambiado mucho desde hace unos años.
RESPUESTA: La Semana Santa sigue siendo la misma. Ha cambiado el estilo y la forma de celebrarla, pero el contenido que celebramos es el mismo, aunque ha habido cambios en la celebración litúrgica y ha habido cambios en la mentalidad de la gente.
2.- ¿Cuáles han sido los mayores cambios litúrgicos?
RESPUESTA: Sustancialmente sigue siendo los mismo, pero han cambiado algunas invocaciones en la Oración Universal la tarde del Viernes Santo, pero lo que más ha cambiado ha sido la Vigilia Pascual que antes prácticamente no se celebraba, aunque tiene un simbolismo muy bello, tan bello que prácticamente es como la verdadera celebración pascual.
3.- ¿En qué sentido ha cambiado la gente?
RESPUESTA: Antes la Semana Santa tenía un sentido de seriedad, de silencio y la gente casi no se podía reír esos días. Hoy la gente piensa más en el Turismo de Semana Santa que en el misterio que se celebra. Todas las Agencias de viajes anuncian viajes turísticos a todas partes y mucha gente sale esos días a descansar o pasearse.
4.- ¿Y eso es malo?
RESPUESTA: No quisiera calificar de bueno o malo, es un modo diferente. No podemos olvidar que la Iglesia no puede marginarse de la cultura. Y la cultura de hoy es esa. Así de sencillo.
5.- Tengo entendido que la Semana Santa tiene un pórtico y luego tiene tres grandes momentos.
RESPUESTA: Es cierto. El pórtico es este Domingo de Ramos que litúrgicamente llamamos Domingo de Ramos en La Pasión del Señor, luego hay tres o cuatro momentos claves. El Jueves Santo, con la institución de la Eucaristía y todo lo que implica la Oración del Huerto, la Prisión y el primer juicio religioso. El Viernes Santo en el que celebramos el juicio ante Pilatos, y la Muerte de Jesús. Luego el tercer momento ya glorioso la Vigila Pascua. Todos ellos desembocando en el gran primer día de la Semana, el Domingo de Pascua.
6.- Padre, todos tenemos la idea de que Dios quiso la Pasión y la Muerte de Jesús en el Cruz. ¿No le parece extraño que Dios quiera una muerte así?
RESPUESTA: Dios no quiere la Pasión ni lo que sucedió en la Pasión. Dios se sometió al juicio y a la decisión de los hombres.
7.- Pero si no la quería, ¿no podía evitarla?
RESPUESTA: Pues no podía evitarla. Jesús hubiera podido evitarla, pero renunciando a su misión: el anuncio del Reino y a su propia identidad. Entonces sí hubiese podido evitar el sufrimiento de la Pasión, pero hubiera fracaso en la misión que el Padre le había encomendado.
8.- Pero entonces ¿por qué le condenaron a la muerte y a la cruz?
RESPUESTA: Sencillamente por su vida, por sus enseñanzas, por su identidad como Hijo de Dios. Por tanto, su Pasión y Muerte es fruto del rechazo de los hombres a aceptar el anuncio del Reino, el anuncio del Evangelio, el anuncio del nuevo rostro de Dios.
9.- ¿Es por ello que los relatos de la Pasión insisten tanto en los insultos a Jesús pidiéndole que demostrase que era Hijo de Dios y que Dios estaba con Él?
RESPUESTA: Tenemos dos momentos. Uno en el juicio religioso, en el que deciden condenarle cuando Él se ratifica como Hijo de Dios y afirma su identidad aun sabiendo que le costaría la vida. Luego en la Cruz, vuelven a repetirse las tentaciones del desierto, allí donde comenzó la vida pública de Jesús.
10.- No entiendo que el hecho de declararse Hijo de Dios pudiese significar una condena a muerte…
RESPUESTA: Para ellos era como una blasfemia, luego si ellos aceptaban que realmente era el verdadero Hijo de Dios, lo lógico era que aceptasen el Evangelio del Reino que Él anunciaba.

11.- ¿Y cuál era el problema? Podían no aceptar el Evangelio y no aceptarle como Hijo de Dios. ¿Qué problema les creaba todo esto?
RESPUESTA: Aceptar el Evangelio significaba aceptar la novedad de Dios y la caducidad de la ley. Aceptar el Evangelio era perder todos sus privilegios y todo su estatus religioso y social. Por otra parte, la mejor manera de poder negar el Evangelio era declarar que era un simple impostor y que realmente no hablaba en nombre de Dios.
12.- ¿En qué sentido los insultos en la cruz eran como la repetición de las tentaciones del desierto?
RESPUESTA: Tienen la misma estructura. El diablo le dice: “Si eres Hijo de Dios convierte estas piedras en panes, echa en trampolín desde lo alto del templo, porque Dios te recogerá”. Ahora colgado en la Cruz le vuelven a retar con los mismo: “Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos en ti”.
13.- ¿Y qué le costaba a Jesús bajar de la cruz si luego iban a creer en Él?
RESPUESTA: Ahí es donde estuvo el verdadero dolor y angustia y hasta diríamos la verdadera tentación de Jesús. Poder demostrar el poder de Dios bajando de la Cruz; sin embargo, Dios no lo descuelga del madero.
14.- Pero, insisto, ¿dónde estaba el problema?
RESPUESTA: Jesús no vino al mundo a revelar el poder de Dios, sino su debilidad. Jesús no se encarnó para reafirmar el poder, sino el amor. Por eso la Cruz es el juicio y la crítica de Dios a todo poder. Por ello, la cruz es la gran revelación de Dios como el Dios del amor.
15.- Pero de hecho en la cruz triunfó el poder de los hombres.
RESPUESTA: En la cruz no triunfó el poder de los hombres, sino el amor de Dios. La cruz es la negación de todo poder, es la afirmación de todo el amor. Cuando alguien mata a otro en el fondo se está matando a sí mismo. Jesús es la víctima la que triunfa sobre el poder del que mata porque lo único que puede vencer al poder es el amor.
16.- Permítame que insista porque realmente no es fácil entender el misterio de la Cruz. ¿Cómo logra Jesús vencer el poder si muere negado por todos y muere como un fracasado?
RESPUESTA: Tu pregunta es bien interesante porque plantea el misterio mismo de la Cruz. Veamos varias cosas, dime: ¿Quién vence, el que mata o el que perdona?
17.- Para muchos el que mata aparece más grande el que perdona.
RESPUESTA: Humanamente diríamos que vence el que triunfa sobre el otro, pero quien muere perdonando y amando a los mismos que le dan muerte, ¿no está siendo más grande que el que asesina? ¿No está demostrando un corazón más grande? Pues Jesús muere amando. Perdona al ladrón que está a su lado, perdona y hasta disculpa a los que le están dando muerte: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
18.- De acuerdo, el poder no se vence con el poder…
RESPUESTA: El criterio del mundo es tener poder para vencer a los demás, armarnos mejor para poder dominar al otro. Cuando el poder lucha contra el poder, lo único que tenemos es lo que estamos viendo por todas partes: la guerra. El Evangelio de Jesús quiere ser otra cosa, quiere un mundo, una humanidad y una sociedad de hermanos, de servidores los unos de los otros, quiere una comunidad y una humanidad en la fraternidad y el amor.
19.- De hecho, ante la gente y ante los jefes, Jesús murió como un fracasado.
RESPUESTA: Y no solo como un fracasado en su ideal del reino, sino en su fracaso como Hijo de Dios. Dios no lo bajó de la cruz, luego Dios no estaba con Él. Esta era la conclusión de la gente; sin embargo, es en ese fracaso donde Dios vence a la muerte y vence a todos los poderes humanos. Lo más maravilloso es que Dios no utiliza su poder ni siquiera para evitarle a su Hijo la muerte, ni el Hijo renuncia a su identidad para salvarse. Ahí está la verdadera fuerza de la Cruz.
20.- Padre, escuchando todo esto estoy percibiendo que la muerte de Jesús invierte todos nuestros valores.
RESPUESTA: La muerte de Jesús es la realización suprema del Reino de Dios que Él había anunciado durante su predicación.

21.- ¿En qué sentido la muerte de Jesús es la realización suprema del Reino de Dios?
RESPUESTA: En primer lugar, Jesús anuncia a un Dios no omnipotente, sino un Dios amor. Jesús anuncia un Reino de amor. Amor de Dios a los hombres y amor de los hombres entre sí. Fundamentalmente, marca el camino de todo aquel que quiera seguirle de verdad, es decir, quiera aceptar el Evangelio.
22.- ¿Por qué marca el camino del seguimiento?
RESPUESTA: Porque la Muerte de Jesús es el signo de la fidelidad al Evangelio, incluso al precio de la propia vida. Eso es lo que Jesús nos quiso decir cuando decía “el que quiera seguirme que tome su cruz”. La verdadera cruz cristiana no es ni la enfermedad, ni ninguna de nuestras dificultades, sino el estar dispuestos a jugarnos la vida antes de ser infieles al Evangelio, el estar dispuestos a ser fieles al Evangelio aunque todos nos marginen y no nos entiendan y hasta se rían de nosotros.
23.- De todos modos, la imagen de Dios a la luz de la Cruz, termina siendo bien diferente a la que de ordinario solemos tener nosotros.
RESPUESTA: Nosotros pensamos más en un Dios omnipotente y que hace milagros que en un Dios amor y un Dios débil que deja obrar a los hombres. Cuando nos lamentamos de que Dios no me ha hecho tal milagro que le pedí, nos olvidamos que Dios no se revela haciendo milagros sino no haciéndolos. Al menos a su Hijo no le hizo el milagro de bajarlo de la Cruz.
24.- De ordinario, nos solemos fijar más en el dolor de Jesús en su Pasión que el verdadero significado que implica ese dolor.
RESPUESTA: Jesús no muere como el campeón del sufrimiento, muere como el testimonio supremo del amor a Dios y a los hombres. Por eso, quien se queda sencillamente en el dolor, en la sangre derramada, no está viendo sino la cáscara, la superficie, pero no la hondura y la profundidad de su muerte. La cruz no símbolo tanto del sufrimiento sino de “tanto amó Dios al mundo”.
DESPEDIDA: Bueno, amigos, hoy comenzamos esta gran semana. ¿Será grande para nosotros? ¿Lograremos descubrir el nuevo rostro de Dios como un Dios amor? Que viváis hondamente estos días y nos estamos viendo en la Pascua.




