Hoja Parroquial

Bautismo del Señor – A | Bautizo de Jesús

Domingo, 11 de enero del 2026

“Este es mi Hijo, el amado”

El Bautismo de Jesús nos ofrece la clave para entendernos a nosotros mismos, en el plano de lo humano como en el plano de lo divino. En el Bautismo, Jesús siente y vive la experiencia fundamental de su vida: el sentirse el amado de Dios. El sentir el amor de Dios.

Si en el plano de la creación pareciera que nuestra primera experiencia es la de “ser” y “existir”, en el plano de la persona, la primera experiencia es la “de ser amado”.

San Juan Pablo II en su primera Encíclica “Redemptor Hominis” n. 10 dice: “El hombre no puede vivir sin amor. Permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido, si no le es revelado el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa  en él vivamente”.

El amor, ser amado, sentirse amado, amar, he ahí la estructura básica y fundamental de nuestro ser. Esto en plan humano y creacional de nuestro ser.

   Pero, otro tanto, acontece en el plano de la fe, en el plano del espíritu. No podemos ser y sentirnos realmente cristianos si no es partiendo de nuestra experiencia de ser los amados de Dios, de que Dios nos ama y de que nosotros somos capaces de amarle a Él y a los demás. Una fe sin amor, es una fe fría, incapaz de mover nuestro dinamismo espiritual. Un cristiano sin amor, no es cristiano.

   Por eso mismo, Jesús comienza su vida pública con esa experiencia transformadora del amor del Padre. “Tú eres mi Hijo, el amado”. Esa experiencia fundamental será la que luego condicionará toda la experiencia de su vida.

También el cristiano comienza a serlo en su bautismo. Y también en el bautismo, el cristiano está llamado a quedar marcado de un modo indeleble por la experiencia de ser “el hijo amado de Dios Padre”. Esa experiencia bautismal debiera luego configurarnos para toda nuestra vida. ¿Quién soy como cristiano? “El amado del Padre”. ¿Qué tengo que hacer como cristiano? “Amar como el Padre me ama”. ¿Cuál es mi presencia cristiana? “Ser testigo del amor del Padre”.

Cosas del Bautismo

¿Por qué pides el Bautismo para tus hijos? ¿Es por tradición? ¿Es que realmente quieres para él el don de la fe y su verdadera pertenencia a la Iglesia? Bautizar no es una broma. Bautizar al hijo es comprometerlo para toda su vida.

¿Qué nombre le quieres dar a tu hijo? ¿Por qué le has puesto el nombre que tiene? Poner nombre tampoco es una broma. A José se le dijo: “Y le pondrás por nombre…”. ¿Quieres que lleve un nombre de la farándula o algo que lo defina en la Iglesia?

¿Por qué le has dado esos padrinos?  ¿Consideras importantes a los padrinos? ¿Para qué son importantes? ¿Para qué sirven los padrinos? ¿Los has elegido con criterios de fe o con criterios sentimentales, utilitarios o sociales? No olvides que eso de “padrino y madrina” suenan a “padre y a madre”.  Por tanto, “padrinos en la fe”.

¿Celebras el aniversario del Bautismo de tus hijos? Todos sabemos que sólo se celebran los aniversarios de las cosas importantes. ¿Es para ti tan importante el Bautismo que celebras su Aniversario?

¿Qué haces con la vela del Bautismo y las fotos o videos?  ¿Son simples recuerdos para el archivo familiar? ¿O serán, acaso, recuerdos de fe para avivarla, renovarla y revalorarla?

Se trata de preguntas simples, pero interesantes. Preguntas que, de alguna manera, quieren hacernos tomar conciencia de la verdad y la importancia del Bautismo. No olvidemos que el Bautismo nos marca y sella para toda la vida, de tal modo que, a partir de entonces, nuestra vida tiene que estar igualmente marcada por el sello del bautismo. “Ya no somos como todos”. Y como no somos como todos, tampoco podemos vivir como todos. ¿Queda claro?

El Bautismo no se borra

Podemos hacer muchas cosas con nuestro bautismo, pero no podemos borrarlo de nuestra vida.

Podemos vivir de espaldas al bautismo, pero no borrarlo.

Podemos renunciar a nuestro bautismo, pero no borrarlo.

Podemos hablar contra nuestro bautismo, pero no borrarlo.

Es que el Bautismo no es algo que se escribe o pinta en la piel de nuestra alma. El Bautismo es un nacimiento y una nueva vida. Uno puede protestar contra su vida, pero no borrarla. Uno puede vivir de espalas a la vida, pero no puede borrar su vida.

Uno podrá vivir de una manera antibautismal, pero seguirá siendo un bautizado.

Uno podrá renunciar a su ser cristiano, pero seguirá siendo un bautizado.

Nos salvamos como bautizados. Y podemos condenarnos, pero como bautizados. En cielo seremos bautizados. En el infierno, también.

Como bautizados podremos ser santos. Como bautizados podremos ser pecadores. Pero seguiremos siendo bautizados, santos o pecadores.

Podremos cambiar legalmente de nacionalidad, pero seguiremos siendo peruanos. Podremos cambiar de religión, pero seguiremos siendo bautizados. 

Por eso, el bautismo también nos acompaña por todas partes y en todo tiempo. No es algo que podamos dejar en casa o colgar en la percha de la oficina. Donde estemos, seremos siempre bautizados.

Mi Credo bautismal

Creo que por el Bautismo:
“Tengo un nuevo Padre, una nueva Madre y unos nuevos Hermanos”.

Creo que por el Bautismo:
“Tengo una nueva familia que se llama Iglesia”.

Creo que por el Bautismo:
“Todos los hombres son mis hermanos”.

Creo que por el Bautismo:
“Tengo un compromiso con la creación entera”

Creo que por el Bautismo:
“Tengo un compromiso con todos los hombres”.

Creo que por el Bautismo:
“Mi camino” es el mundo.
“Mi meta” es la Pascua.
“Mi insignia” es la Cruz.
“Mi Libro” es el Evangelio.
“Mi casa” es la Iglesia.
“Mi Patria” es el Cielo.
“Mi Misión” es Amar.“Mi compromiso” es Perdonar.

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