Domingo es Fiesta

Corpus Christi – A | Cuerpo de Cristo

Proclamamos el Santo Evangelio según san Juan 6,51-58:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

Los judíos se propusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”.

Entonces Jesús les dijo: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadero bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no es como el maná que comieron sus padres y murieron; el que come de este pan vivirá para siempre”

PALABRA DE DIOS

Palabras de Clemente:

Celebramos hoy la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, popularmente conocida como la fiesta del Corpus Christi. Uno de los problemas que Dios siempre ha tenido con los hombres ha sido el pan. En el desierto los grandes momentos de crisis del pueblo era la falta de pan y de agua. Y Dios se tiene que inventar una especie de pan para que la gente pueda comer. Lo conocemos como el maná.

Jesús vuelve de nuevo al tema del pan. Acaba de dar de comer a miles de hombres y mujeres multiplicando los cinco panes que tenían los discípulos. Y la gente se entusiasmó con tanto pan y tan barato.

Sin embargo, ahora, Jesús da un paso más y Él mismo se declara y se hace Pan de los hombres. Además, anuncia que su Cuerpo es el nuevo Pan del cristiano, pero un Pan nuevo, diferente. Un Pan que no sólo sacia el hambre de la gente, sino que se hace “Pan-Carne” para la vida del mundo. El que coma de este Pan “tendrá vida eterna”. Ya no se trata solo de dar pan, sino hacerse Él mismo Pan y darse como Pan a todos. Es el Pan que comemos en la Comunión. Y aquí, me surgen muchas dudas. ¿Qué pasa con nuestras comuniones? ¿Realmente nos dan vida? ¿Tenemos tanta vida como comuniones recibimos? ¿No nos habremos acostumbrado a comulgar, como un acto piadoso; pero que no logramos engordar espiritualmente? Porque comulgar es convertir en vida a Jesús en nosotros. Y convertirlo en vida es transformarnos en Él y actuar como Él hasta convertir nuestra vida en una cadena de comuniones. Es hacernos también nosotros “Pan de Eucaristía”, es decir, Pan que se da a los demás, que se reparte a los demás.

La Eucaristía es el Sacramento del Amor de Dios a los hombres, pero es también el Sacramento de Amor de los hombres a los hombres. Por eso, la Eucaristía implica un modo de ser y de estar y de actuar de Jesús hoy. Es un modo de ser y de estar y de actuar de cada uno de nosotros.

1.- Padre ¿cómo definiría usted la Eucaristía?
RESPUESTA: No quisiera complicarte con explicaciones teológicas, prefiero explicártelo con una imagen. La Eucaristía es la nueva Encarnación de Jesús en medio de nosotros.

2.- ¿Cómo una nueva Encarnación? ¿Una Encarnación distinta a la que celebramos el día de Navidad?
RESPUESTA: En Navidad celebramos a Dios encarnado en nuestra condición humana. “Dios se hace hombre como nosotros”. En la Eucaristía Dios asume una nueva forma de encarnarse: se hace Pan; se hace Vino. El Pan es la nueva Carne de Jesús y el Vino es el símbolo de la nueva Sangre de Jesús.

3.- Estamos diciendo que Dios cada vez se va abajando más y empobreciendo más. Imagínese: Dios-Hombre-Pan. ¿Hasta dónde quiere llegar Dios?
RESPUESTA: Quiere llegar a ser nuestra vida. Quiere hacerse vida nuestra. Y para ello se hace nada menos que “comida y bebida”.

4.- Uno entiende que Dios quiera comer con nosotros, compartir nuestra mesa. Pero hacerse Pan de nuestra mesa, hacerse Carne y Vino de nuestra mesa ¿no le parece que Dios ya se está pasando?
RESPUESTA: Claro que se está pasando. Se está pasando de amor. Se está pasando de interés por nosotros. Primero, Él comparte nuestra vida y ahora quiere que nosotros compartamos la suya, haciéndose vida en nosotros.

5.- En un mundo como el nuestro que está alargando la vida con la medicina, con las atenciones médicas, Dios se nos ofrece como vida.
RESPUESTA: Mientras las medicinas y los médicos alargan nuestra vida unos cuantos años más, Dios quiere alargar nuestra vida eternamente como la suya. Nos hace eternos como Él. Mientras los médicos tratan de evitarnos la muerte, Él se nos ofrece como Resurrección eterna.

6.- Resulta interesante lo que dice Jesús: “El Pan que yo daré es mi Carne para la vida del mundo”; no sólo vida para cada uno en particular.
RESPUESTA: La Eucaristía, el Pan que es su Carne, es vida para cada uno de nosotros, pero vida también para todos, para el mundo entero. La experiencia de la Eucaristía tiene que ser una experiencia personal, pero también una experiencia de todos los hombres.

7.- Lo cual significaría que cuando uno comulga está comulgando con la humanidad entera.
RESPUESTA: Si el Pan partido es entregado por todos, y si la Sangre derramada es derramada por todos, comulgar es entrar en esa universalidad del amor y de la salvación.

8.- Comulgar entonces es mucho más que “recibir la hostia” como solemos decir.
RESPUESTA: Comulgar es entrar en Comunión con el amor de Dios revelado en su Hijo y en su Muerte y Resurrección. Por tanto, es todo lo contrario a ese calorcillo personal, quedándose cada encerrado sobre sí mismo. Comulgo y me siento amado, pero para que luego yo ame como Él me ama.

9.- En su Exhortación sobre el Sacramento de la Caridad, Benedicto XVI, creo que insistió mucho en esta dimensión de universalidad de la comunión.
RESPUESTA: Te me has anticipado, porque iba a citarle precisamente. En el n.88 nos dice textualmente: “Al mismo tiempo, en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana”. Y añade: “Nace así, en torno al misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo, que consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada ni siquiera conozco”.

10.- En esta afirmación el Papa se estaba citando a sí mismo en lo que escribió en la Encíclica “Dios es Amor”.
RESPUESTA: Es cierto, cita el n.18 del que sólo asumo un pequeño párrafo: “Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya sólo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo”.

11.- Comulgar es encontrarse personalmente con Dios y encontrarse con el hombre.
RESPUESTA: “De este modo, en las personas que encuentro reconozco a hermanos y hermanas por los que el Señor ha dado su vida amándoles hasta el extremo”.

12.- Oiga, Padre, ¿no cree usted que la gente comulga demasiado fácilmente? Me estoy dando cuenta de que comulgar es mucho más que un encuentro piadoso y sentimental de cada uno, implica toda una apertura al mundo.
RESPUESTA: A tu pregunta te respondió el mismo Papa: “Por consiguiente, nuestras comunidades, cuando celebran la Eucaristía, han de ser cada vez más conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, la Eucaristía impulsa a todo el que cree en El a hacerse “pan partido” para los demás y, por tanto a trabajar por un mundo más justo y fraterno”.

13.- Yo siento que la gente suele estar muy preocupada de estar limpia, sin falta, sin pecado alguno para comulgar.
RESPUESTA: Esto es lógico. ¿Cómo voy a pretender una comunión con Él si yo vivo en la “descomunión” del pecado?

14.- De acuerdo. ¿Pero no es también necesaria la otra preparación de apertura hacia los demás?
RESPUESTA: Benedicto XVI no exageraba cuando dijo: “En verdad, la vocación de cada uno de nosotros consiste es ser, junto con Jesús, Pan partido para la vida del mundo”.

15.- Padre, ¿no estaremos exigiendo demasiado, cuando, con frecuencia, no somos capaces de dar de nuestro pan? ¿Cómo hacernos a nosotros mismos pan cuando nos duele tanto dar el pan de nuestra mesa?
RESPUESTA: Tal vez la respuesta esté en la misma pregunta. Nos cuesta compartir el pan de nuestra mesa y no nos duele que haya hombres, mujeres y niños que no tienen pan, precisamente porque no somos capaces de hacernos nosotros mismos Pan de Eucaristía.

16.- La Eucaristía es uno de los Sacramentos más espirituales e íntimos; sin embargo, me estoy dando cuenta de que es también un sacramento de unas consecuencias sociales enormes.
RESPUESTA: Eso es claro. El mismo Santo Padre lo reconoció con toda claridad: “La mística del Sacramento tiene un carácter social”. Y dio la razón de ello: “La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán”. Y añadió: “A este respecto, hay que explicitar la relación entre el Misterio Eucarístico y compromiso social”.

17.- Usted me disculpará, pero ustedes siempre nos han presentado la Eucaristía como el Sacramento de la intimidad con Dios, de la unión con Dios, y apenas si se nos ha presentado como un Sacramento de dimensiones sociales.
RESPUESTA: Como en todas las cosas no hay peor mentira que las medias verdades. No podemos negar que se trata de una intimidad con Dios, pero hemos dejado de presentar su otra dimensión. Yo debo reconocer que en la Iglesia siempre ha habido más preocupación por la intimidad espiritual que por el compromiso social, como si el compromiso social fuese algo profano, algo de lo que Dios no se preocupa demasiado.

18.- ¿Por qué?
RESPUESTA: Hemos vivido demasiado del individualismo de la Salvación. Cada uno se salva a sí mismo y que cada uno se las vea consigo mismo. Felizmente la Exhortación del Papa quiso rescatar las dos dimensiones y lo hizo en respuesta al llamado del mismo Sínodo de Obispos.

19.- ¿Y cómo lo hizo?
RESPUESTA: De una manera sencilla y coherente. Comenzó el Papa por afirmar que “no hay duda de que las verdaderas condiciones para restablecer una paz verdadera son la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón”.

20.- De acuerdo con que la verdadera paz requiere la justicia, la reconciliación y el perdón. Pero esto a dónde nos lleva.
RESPUESTA: “De esta toma de conciencia, dijo Benedicto XVI, nace la voluntad de transformar también las estructuras injustas para restablecer el respeto de la dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios”.

21.- Pero ¿no dicen que la Iglesia no debe meterse en cosas de política? ¿Estamos diciendo que la comunión tiene una dimensión política?
RESPUESTA: Digamos más bien que “la Iglesia no tiene como tarea propia emprender una batalla política para realizar la sociedad más justa posible; sin embargo, tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia”.

22.- Todo eso me parece muy bonito, pero ¿cómo?
RESPUESTA: El Sínodo de los Obispos nos recordó que el Sacrificio de Cristo es Misterio de Liberación que nos interpela y provoca continuamente. De hecho, entregó al Papa la conclusión 48 que es bien explícita.

23.- ¿Tiene usted esa proposición?
RESPUESTA: El mismo Papa la citó: “En efecto, quien participa en la Eucaristía ha de empeñarse en construir la paz en nuestro mundo marcado por tantas violencias y guerras, y de modo particular hoy, por el terrorismo, la corrupción económica y la explotación sexual”.

24.- Confieso que siempre había visto la Eucaristía y la Comunión con algo de gente piadosa; pero nunca me había imaginado las consecuencias que implica el comulgar. Recién descubro que comulgar es no sólo hacerse partícipe de la vida de Jesús, sino también del compromiso salvífico de Jesús.
RESPUESTA: Entrar en comunión con Cristo es entrar en comunión con Dios como Él, pero es también entrar en Comunión con los hombres. Y si la Comunión es el Sacramento del Misterio Pascual, ha de ser también nuestra Comunión Pascual con toda la humanidad.

25.- Padre, la gente no tiene esta idea de la Comunión. Creo se necesitará de una Catequesis muy seria. Y aún así tardaremos todos mucho tiempo en comprender la verdad de la comunión.
RESPUESTA: Pero creo que será una Catequesis bien importante; no importa el tiempo que tengamos que esperar porque si logramos valorar adecuadamente la Eucaristía es posible que muchas cosas cambien en nosotros y en el mundo.

26.- Amigos, hasta ahora yo pensaba que comulgar era cosa de gente piadosa. Ahora me estoy dando cuenta de que comulgar es de cristianos maduros en su fe y conscientes de las verdaderas dimensiones de su fe. Comulgar sí. ¿Estaremos nosotros dispuestos a ser también el “Pan que se entrega” y la “Sangre que se derrama por todos”?

DESPEDIDA: Bueno, amigos, comulgar es entrar en Comunión con Dios, pero también en Comunión con todos los hermanos. ¿Seremos más hermanos hoy luego de comulgar?

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