Hoja Parroquial

Domingo 26 – A | Sí a Dios

Domingo, 27 de setiembre del 2026

Cuando las palabras no dicen nada

Un amigo mío, filósofo, comentando una predicación dijo: “Naufragio de ideas en un mar de palabras”. Las palabras expresan las ideas, pero, con frecuencia, también las ahogan.

Con nuestra palabrería ahogamos la verdad. Con nuestra palabrería vendemos la mentira como si fuese verdad. Y con nuestra palabrería también podemos ocultar la verdad de nuestra fe. Hablamos palabras de fe, pero desde una fe demasiado débil o incluso muerta. Las palabras debieran expresarnos en nuestra verdad, pero, con frecuencia, las palabras no son suficientes.

No es suficiente decirle a alguien “te amo”, si luego no tenemos actitudes y comportamientos de amor.

No es suficiente decir “voy a cambiar”, si luego seguimos viviendo lo mismo que antes.

No es suficiente decir que “creemos”, si luego nuestra vida está guiada por cualquier otro motivo.

No basta decir “sí” cuando nuestra vida es un “no”.

Por eso hay algunas palabras que personalmente suprimiría del diccionario, por ejemplo, “quisiera”. El quisiera es una manera de quedar bien, pero sin hacer nada. Cuando alguien me dice “yo quisiera cambiar”, entiendo que no hará nada por cambiar. “Me gustaría”, “¿cómo no?”

Jesús lo sabe muy bien. Él mismo tiene la experiencia de gente que “dice que sí a Dios”, pero luego vive a su aire y estilo. En cambio, también tiene la experiencia de gente cuya vida es un no, pero que, en el fondo, tiene la capacidad de cambiar, voltear la cabeza y comenzar a vivir el camino del “sí”.

Digamos que, no somos lo que “decimos” sino “lo que hacemos”. No somos palabras, sino gestos de vida. Dios no nos juzgará por nuestras bonitas palabras, sino por la verdad y la sinceridad de nuestra vida. Las palabras nos justifican cuando las palabras se hacen vida o cuando la vida se expresa en palabras.

Ni todos los “sí” son realmente sí a Dios. Ni todos los “no” son verdaderos no a Dios. Ni todos los buenos son tan buenos que no puedan dar la espalda a Dios. Ni todos los malos son tan malos que, en algún momento de sus vida, puedan voltearse y dar la cara a Dios. Es decir, que nuestra vida es toda una posibilidad. Hoy puede ser un sí y mañana puede ser un no. Hoy puede ser un no y mañana puede ser un gran si.

Todo a medias

A poco que examinemos nuestra vida, nos daremos cuenta de que nuestra vida tiene mucho de ambigüedad.

Ni es sí ni es no. Porque ni nuestro “sí” tiene siempre la suficiente fuerza para arrastrarnos y llevarnos por el camino de la verdad y la fidelidad. Ni tampoco nuestro “no” es tan claro que tengamos que vivir siempre de espaldas a la verdad y a espaldas de Dios.

Es una mezcla de “sí y de no”, donde el sí y el no se van conjugando y armonizando en medio de la ambigüedad. Ni cuando nos declaramos ateos somos tan ateos, ni cuando nos declaramos cristianos somos tan cristianos que pensamos. Más bien, tendríamos que decir que vivimos alternando el sí y el no. Vivimos por turnos el sí y el no. Ni somos un sí claro y definido, ni somos un no absoluto.

Ni tenemos la suficiente valentía para asumir el compromiso de nuestra fe con una verdadera meta de santidad, ni tampoco tenemos el coraje de vivir un no total a Dios. Por tanto, ni nuestro no es un verdadero no, ni nuestro sí es un verdadero sí. Es un aguadito entre los dos.

De ahí que nuestro sí siempre tiene la posibilidad de ver brotar un pecador y nuestro no siempre será la posibilidad de convertirnos en santos. Toda nuestra vida nos tendremos que mover entre las posibilidades de la gracia y del pecado, del santo y del pecador. Por eso mismo ¿quién está capacitado para juzgar y condenar a nadie?

“El sí y el no”

A la verdad, dile siempre sí.
A la mentira, diles siempre no.
A los grandes ideales, diles siempre sí.
A la vulgaridad, dile siempre no.
A la santidad, dile siempre sí.
A la vida ramplona, dile siempre no.
A la gracia, dile siempre sí.
Al pecado, dile siempre no.
Al compromiso, dile siempre sí.
A la indiferencia, dile siempre no.

A dar la vida por los demás, dile siempre sí.
A sacrificar la vida de los demás, dile siempre no.

Al esfuerzo, dile siempre sí.
A la pereza, dile siempre no.
A la alegría, dile siempre sí.
A la tristeza, dile siempre no.
A construir, dile siempre sí.
A destruir, dile siempre no.
A la vida, dile siempre sí.
A la muerte, dile siempre no.

Al hermano, dile siempre sí.
A ti, di siempre sí.
A Dios, dile siempre si.

No todo lo que brilla es oro

Ni todo lo que brilla es oro, ni todo lo que parece barro es basura.

No todo lo que parece santidad es gracia, ni todo lo que parece pecado es condenación.

Jesús es claro, no tiene pelos en la lengua.

“Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”. “Vosotros no creísteis… En cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron”.

No todo lo que brilla en el escaparate es de ley, hay demasiada mercancía “bamba”.

Es que para Jesús, los hombres y las mujeres no son lo que son, sino lo que pueden ser. No somos lo que creemos ser, sino lo que realmente somos.

¿Alguien quiere quejarse? Por favor, no me culpen a mí, que también yo estoy metido en esa colada. Si alguien quiere quejarse, que se queje a quejarse, Él fue quien lo dijo. La verdad que yo me lavo las manos. Aunque no estoy seguro de quedar limpio.

Tal vez te pueda interesar…

Domingo 29 – A | DOMUND 2026

Domingo 29 – A | DOMUND 2026

Domingo, 18 de octubre del 2026
– ¿Misionero yo?
– ¿Cómo nació el DOMUND?
– La colecta por las misiones.
– El Rosario Misionero.

Domingo 28 – A | Llamado de Dios

Domingo 28 – A | Llamado de Dios

Domingo, 11 de octubre del 2026
– Invitaciones y evasiones.
– Los excluidos del banquete.
– Dios nunca fracasa.
– El ruido de un chelín.

Domingo 27 – A | Herencia de Dios

Domingo 27 – A | Herencia de Dios

Domingo, 4 de octubre del 2026
– Quedarnos con la herencia de Dios.
– Al fin nos salimos con la nuestra.
– Yo no quiero ser fariseo.
– Pistas para el camino.