Domingo, 18 de octubre del 2026
¿Misionero yo?

Quien tiene el don de la vida,
es un egoísta si no la comparte con otro.
Quien tiene el don de la fe,
es un egoísta si no la comparte con los demás.
Quien ha conocido a Dios,
es un egoísta si no lo da a conocer a los demás.
Quien ha conocido el Evangelio,
es un egoísta si no lo anuncia a los demás.
Quien ha conocido a Jesús,
es un egoísta si no lo proclama a los demás.
Si lo conoces y no lo anuncias,
significa que no lo valoras.
Si lo has encontrado y no lo compartes,
significa que no es noticia para ti.
Además:
¿No invitó Jesús a todos los que estaban sentados en la plaza sin hacer nada?
¿No pidió Jesús al Padre enviar más trabajadores a su mies?
¿No nos envió a todos Jesús cuando dijo: “Id y haced discípulos”?
Jesús no dijo “vete”, sino “id”.
¿No nos dirá también hoy a nosotros: “¿Qué hacéis aquí sentados”?
¿No nos dirán también hoy a nosotros: “¿y qué hacéis aquí mirando al cielo?”
Misionero es el que anuncia.
Misionero es el que proclama.
Misionero es el que testimonia.
Misionero es el que se confiesa creyente.
Misionero es el que “alumbra e ilumina”.
Misionero es el que “se hace sal del mundo”.
Misionero es el que grito: “¡Está vivo, yo lo he visto!”
¿Entiendes ahora que todos somos misioneros?
¿Entiendes ahora que también “tú eres misionero”?
La vela que no alumbra es que se ha apagado.
El cristiano que no ilumina ¿no estará también apagado?
La luz no se enciende para esconderla.
La fe no se nos regala para ocultarla.
La Palabra de Dios no se nos da para callarla.
El Evangelio no se nos da para tenerlo cerrado.
Que hay hermanos que aún no conocen y quieren conocer.
Que hay hombres y mujeres que buscan y necesitan quien les muestre el camino.
Que hay hombres y mujeres que necesitan llenar el vacío de sus vidas.
Que hay hombres y mujeres que andan tras la verdad que tú ya conoces.
Que hay hombres y mujeres que quisieran ver y esperan tu luz.
¿Cómo nació el DOMUND?

Su origen se debe al Cardenal de Milán, Aquiles Rato, elegido Papa en 1922 con el nombre de Pío XI. Siendo Obispo de Milán había creado el Secretariado de Misiones en la diócesis y había fijado como Día de las Misiones el día de la Epifanía.
Nada más ser elegido Papa, nombró al primer Obispo indígena, Mons. Roche. Inmediatamente declara de carácter Pontificio la Obra de la Propagación de la Fe, La Obra de la Santa Infancia y del Clero Indígena. En 1925 abre la famosa Exposición de Misiones en el mismo Vaticano. Y en 1926 publica la Encíclica “Rerum Ecclesiae” en la que planifica la acción misionera de la Iglesia, en la que hace esta confesión: “La Iglesia no tiene otra razón de ser sino la de hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, dilatando por el mundo el reino de Cristo”.
En ese mismo año consagrará a los primeros seis Obispos chinos e instituye la Jornada misionera de la fe, en el mes de octubre. El nombre abreviado de DOMUND se debe a un gran promotor de las misiones Fidel Sagarmínaga.
Desde entonces se ha venido celebrando año tras año el penúltimo domingo de octubre y ha sido uno de los acontecimientos que más ha movido el espíritu misionero de la Iglesia, tanto por la oración como por la ayuda económica brindada a los misioneros y misiones.
Colecta de las Misiones

La colecta es una de las maneras que tenemos todos de participar en el anuncio de la fe. La fe no necesita del dinero. Esto es claro. Pero los misioneros que la anuncian sí. Deben movilizarse por lugares muy difíciles, de ordinario, los ríos.
La fe no se anuncia de una manera espiritualista. El misionero no sólo habla del Evangelio. El misionero abre escuelas, dispensarios, hospitales y Postas Médicas. Es preciso proporcionar materiales catequísticos a los animadores de las comunidades. Es preciso organizar cursillos de animadores.
Es posible que muchos de nosotros no podamos irnos hasta las fronteras mismas de la evangelización, pero a través de nuestras pequeñas ayudas podemos hacernos presentes. Invertimos en muchas cosas, ¿no podemos invertir algo en el Evangelio? Gastamos en muchas pequeñas satisfacciones. ¿No podíamos darles esta pequeña gran satisfacción a nuestros misioneros diciéndoles, con nuestra ayuda, que estamos con ellos, que nos sentimos a su lado y que los vemos como representantes nuestros?
La fe no se paga. Nosotros no hemos pagado la nuestra. Pero nuestra fe nos hace solidarios con aquellos que aún están en camino del Evangelio.
El Rosario Misionero

Es el Rosario común.
Pero que se le quiere dar unas características particulares.
El Primer misterio: se reza por la Iglesia del África.
El Segundo misterio: se reza por la Iglesia de América.
El Tercer misterio: se reza por la Iglesia de Europa.
El Cuarto misterio: se reza por la Iglesia de Oceanía.
El Quinto misterio: se reza por la Iglesia de Asia.
Antes de cada misterio se anuncia la intención particular del mismo.
Si no podemos rezarlo entero, nos lo podemos dividir. Buscamos un grupo de cinco personas. Sería bueno que fuesen de la misma familia o, en todo caso, formar cinco pequeños grupos.
A cada grupo se le señala un misterio y la Iglesia por la que ha de rezar. Así entre todos abarcamos todos los continentes.
Solemos pensar sólo en el mes de octubre.
¿No será válido hacer este compromiso para todo el año?



