Domingo es Fiesta

Adviento 4 – C | “¡Bendita tú entre las mujeres!”

¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según San Lucas en el Capítulo 1 versículos del 39 al 45:
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá, entró a casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y exclamo con voz fuerte:
“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.
PALABRA DE DIOS.

1.- Y llegamos al último domingo del Adviento. Aquí la espera ha sido corta…
RESPUESTA: La espera no se mide tanto por el tiempo que hay que esperar, sino por las actitudes de esperanza que brotan del corazón. Además, la esperanza no termina en esta semana, porque toda la vida ha de ser un adviento en acción.

2.- Padre, en el cuarto domingo del Adviento la liturgia nos presenta siempre a María como el puente ya a la Navidad. ¿Por qué?
RESPUESTA: Porque, mientras los profetas lo anuncian de lejos, María ya es la esperanza en camino. María ya no vive tanto del anuncio profético cuanto de la realización de los anuncios en su propia persona. María se convierte así, en puerta de la Navidad y a la vez ella misma ya es la Navidad.

3.- Hoy el Evangelio nos narra la visitación de María a su pariente Isabel. ¿Qué relación tiene este relato con la Navidad?
RESPUESTA: La visitación de María aparece aquí como una especie de símbolo eclesial. Aún no ha nacido la Iglesia, pero María es como una especie de anticipo de la realidad de la Iglesia.

4.- ¿Cómo símbolo de la Iglesia? Lo veo un poco complicado: María, Navidad, Iglesia, ¿no cree que la cosa se nos complica un poco para entenderla?
RESPUESTA: Vas a ver cómo no es tan complicada como a ti te parece. Dime: ¿Qué es María en estos momentos de la visitación a su pariente Isabel?

5.- Hasta donde yo entiendo es la que está gestando a Dios en su seno.
RESPUESTA: Exacto. ¿Y ahora me quieres decir qué es en realidad la Iglesia?

6.- Digamos que también la Iglesia es la que cada día está gestando a Dios en ella.
RESPUESTA: Estupendo. La Iglesia está cada día gestando y engendrando a Dios en su seno, en la comunidad eclesial. ¿Pero sólo eso?

7.- Pues… ¿Qué quiere que le diga? A mí no se me ocurre otra cosa.
RESPUESTA: Yo creo que María en estos momentos es el mejor signo de la Iglesia y de la Navidad. Y vas a ver por qué. En primer lugar, ella es la que primero engendra a Dios dentro de ella misma. En segundo lugar, es un engendrar a Dios, pero no para quedarse con Él, sino para darlo. En tercer lugar, es un engendrar a Dios para ponerla en camino a los hombres. Y, en cuarto lugar, es un engendrar a Dios para llevar la alegría de la salvación a los demás.

8.- Esto ya me parece más bonito. Ella es la que primero engendra a Dios en ella misma…
RESPUESTA: María no es de los que primero hablan de Dios y luego se dejan transformar por Él, sino que primero lo engendra en su seno. Y lo engendra por la palabra que se le dice y la acción del Espíritu Santo en ella. ¿No ves ahí el misterio de la Iglesia?

9.- Entiendo que María en ese momento de la visitación lleva a Dios creciendo en su vientre virginal. Lo que no entiendo es luego lo de la Iglesia…
RESPUESTA: María, ¿cómo engendra a Dios? ¿Me lo quieres decir?

10.- Según el relato de la anunciación María engendra a Dios en su seno fruto de escuchar la Palabra de Dios y dejarse actuar por la acción del Espíritu Santo…
RESPUESTA: Efectivamente. Primero, se abre a la Palabra de Dios. En segundo lugar, cree y se fía de la palabra que le dicen. Y luego se pone en total disponibilidad para que el Espíritu Santo la fecunde con su poder. Pues la Iglesia está llamada a hacer este mismo camino.

11.- ¿Cómo?
RESPUESTA: La Iglesia está llamada a escuchar cada día la Palabra que Dios le dirige. La Iglesia vive de la Palabra proclamada y escuchada. Luego, la Iglesia está también llamada a abrirse a esta palabra. Llamada a decir sí a la Palabra. Pero, además, la Iglesia es la comunidad que ha de estar siempre abierta y siempre disponible a dejarse fecundar por la acción del Espíritu Santo.

12.- ¿También el Espíritu Santo fecunda y engendra a Dios en la Iglesia?
RESPUESTA: Sin esta fecundación del Espíritu Santo, la Iglesia sería una institución como cualquier otra, sería una simple sociedad humana. Lo que la hace ser verdaderamente Iglesia, sacramento de Dios para los hombres, es la acción transformadora del Espíritu Santo en ella.

13.- Entonces también podremos decir que la Iglesia es como el seno o el espacio donde Dios se encarna cada día.
RESPUESTA: La Iglesia es el seno donde Dios toma carne todos los días. Pero no sólo se encarna, sino que Dios está llamado también a crecer en ella. Jesús estaba creciendo en el seno de María y Jesús sigue creciendo a diario en el seno de la Iglesia. La Iglesia es el seno de Dios creciendo y haciendo más humano hasta que pueda nacer en medio de los hombres.

14.- Ahora entiendo. Usted decía que el siguiente paso era que Dios no sólo es engendrado en el seno de María, sino que es un Dios saca a María de sí misma.
RESPUESTA: Dios cuando entra en el corazón humano nunca nos encierra. Al contrario, nos abre. Abre el corazón del hombre y de la mujer, para abrirse a las dimensiones del mismo corazón de Dios.

15.- Sin embargo, Padre, todos tenemos un poco la impresión de que cuando Dios entra en el corazón como que vivimos sólo de cara a él…
RESPUESTA: Y es cierto. Cuando Dios nos llena por dentro nos arrastra a vivir contemplando su rostro. Pero no nos encierra, sino que el mismo dinamismo que nos pone en relación con Él, nos abre también a los mismos intereses de Dios que son los hombres. Dios vive tan abierto a los hombres como vive abierto hacia sí mismo.

16.- Con esto nos está usted diciendo que la Iglesia está llamada también a vivir en profunda comunión con Dios para estar luego en plena comunión con los hombres…
RESPUESTA: La Iglesia es la comunión de los hombres con Dios, llamados a estar en profunda comunión con toda la humanidad. La misma comunión con Dios se hace comunión con todos los hombres. De tal forma que la Iglesia no es para ella misma, sino que es sacramento, signo, expresión, revelación para los hombres.– Digamos que una Iglesia que vive sólo mirándose hacia dentro, dejaría de ser Iglesia.

17. – Digamos que una Iglesia que vive sólo mirándose hacia dentro, dejaría de ser Iglesia.
RESPUESTA: Digamos que la misma mirada a Dios se convierte en la Iglesia en mirada hacia el mundo, hacia los hombres.

18.- Decía usted que este estar gestando a Dios en su seno virginal, ponía a María en camino hacia los hombres.
RESPUESTA: ¿Quieres volver a leer el texto del Evangelio? Lee ese versículo 39, el comienzo del texto.

19.- Un momento: “En aquellos días, María se puso en camino y fue a prisa a la montaña, a un pueblo de Judá…”.
RESPUESTA: ¿Ves? Lo lógico hubiera sido quedarse encerrada en su misterio, disfrutando de la maravilla que el Espíritu ha hecho en ella; sin embargo, dice que “se puso en camino” y aún añade “se fue a prisa a la montaña”. La Anunciación y la Encarnación ponen a María en camino y hasta le ponen prisas en el alma… ¿Recuerdas el signo que le ofreció el ángel?

20.- Bueno, le dijo muchas cosas, no sé a cuál se está refiriendo…
RESPUESTA: ¿No te resulta curioso que anunciándole el gran acontecimiento de la Encarnación de Dios en su seno, a la vez le descubra que la vieja Isabel está esperando también un hijo? Le anuncia su propio misterio de gracia, pero de inmediato, le hace sentir que alguien la está necesitando, que la vieja prima de Ain Karen, la está necesitando. La misma gracia que la hace Madre de Dios la hace solidaria con las necesidades de los demás.

21.- La misma palabra que engendra a Dios en la Iglesia, pone también a la Iglesia en camino hacia los hombres. Esta es la conclusión que saco de todo esto.
RESPUESTA: Efectivamente. La Iglesia, al igual que María, cuando se siente animada por el Espíritu, comienza a mirar hacia fuera, hacia el hombre. El Espíritu también pone urgencias y prisas a la Iglesia para ponerse en camino hacia el hombre, hacia todos los hombres. Y fíjate que hay aquí un detalle eclesial de sumo interés…

22.- ¿A qué detalle se refiere?
RESPUESTA: María no esperó a que Isabel la llamase, no esperó a que la necesidad de Isabel esperase. Cuando ella conoce la realidad de Isabel, es ella la que siente las prisas, y la que se pone en camino hacia Isabel. Esa tiene que ser también la verdad de la Iglesia.

23.- Una Iglesia que no espera al hombre la llame…
RESPUESTA: Una Iglesia que no espera a que el hombre la busque, sino que ella sale al camino al encuentro con el hombre. Una Iglesia que no se queda tranquilamente encerrada sobre sí misma, sino que sale a los caminos a encontrarse con los hombres, allí donde los hombres están. María no le escribe a Isabel, mira ya que estás en esas condiciones ven aquí a Nazaret, tienes mi casa y yo te atiendo en mi propia casa, sino que su actitud es: “Voy a donde tú estás. Soy yo quien va a tu casa”.

24.- Y esto fue lo que le causó gran extrañeza a la misma Isabel. Fíjese lo que dice el texto de Lucas: “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”
RESPUESTA: La Iglesia no debiera invitar tanto a los hombres para que “vengan a la Iglesia”, sino que debiera ponerse más en camino a “ir a prisa a la casa donde están los hombres: sus hogares, sus centros de trabajo, su lugares de diversión…”.

25.- Decía también usted que la Iglesia, al igual que María tiene que engendrar a Dios en su seno, y luego llevarlo, ofrecerlo, entregarlo a los hombres despertando en ellos la alegría de la salvación…
RESPUESTA: Hay en todo esto un detalle pastoralmente bien significativo. Con frecuencia nos olvidamos de que nuestra pastoral tiene que ser un anuncio gozoso, un anuncio que lleva alegría a los hombres. Nuestra predicación debe ser anuncio gozoso. Nuestro anuncio y proclamación de Dios a los hombres debiera ser portador siempre de la alegría de la salvación.

26.- Esto sí aparece claro en el relato de la anunciación: “Desde que tu saludo llegó a mis oídos la criatura saltó de alegría en mi vientre”.
RESPUESTA: Eso por una parte y luego el relato del nacimiento de Jesús también se describe en ese mismo tono. El primer anuncio que se hace a los pastores se hace con canto. Los ángeles cantan: Gloria de Dios en las alturas. ¿Por qué nosotros habremos perdido ese sentido de la alegría, del gozo y del canto?

27.- Por todo lo que vengo escuchando, la visitación de María fue como una especie de anticipo de la Navidad.
RESPUESTA: Casi diríamos que fue como una especie de un ensayo de la Navidad. Algo así como si María estuviese aprendiendo a celebrar la Navidad.

28.- ¿Podría decirnos algunos de los rasgos navideños que aparecen ya en la visitación?
RESPUESTA: En la visitación María va a prisa a llevar el primer saludo de Jesús gestándose en su seno a su pariente Isabel. En la Navidad, María lleva a Jesús a Belén. Jesús visita Judá dos veces: una en la visitación y otra cuando lo llevan a nacer en Belén. En segundo lugar, María regala la primera experiencia de la encarnación visitando a Isabel. Además, María regala del todo a su hijo dándolo a luz en Belén. En la visitación, la presencia de Dios en su seno hace saltar de alegría al hijo de Isabel, el hijo de la estéril. Y en Belén los aires y la noche se llenan de gozo y alegría en el anuncio a los pastores.

29. – Padre, ¿cómo pudiéramos hacer de este texto una mejor preparación para la Navidad que ya está próxima?
RESPUESTA: De una manera muy sencilla: sintiéndonos todos más Iglesia.  Sintiendo todos la presencia de Dios en la Iglesia. Sintiendo una Iglesia misionera que se pone en camino al encuentro con los hombres. Tratando cada uno de llevar a alguien alejado el anuncio de la salvación.

30.- Si la Navidad es Dios con y para los hombres, lo lógico y lo coherente sería que en vez de esperar a que alguien nos pida que le hablemos de Dios, hacerle el regalo del mismo, ¿no le parece?
RESPUESTA: Tu sugerencia me parece estupenda. ¿Seremos capaces durante estos días de anunciarle a alguien el gozo de la salvación? ¿No podríamos enviar algunas tarjetas de Navidad no sólo a los amigos y conocidos, sino a alguien que sepamos que vive alejado y anunciarle la buena noticia? Está bien que le deseemos una buena cena de nochebuena, pero mejor si le anunciamos que Dios está con él. ¿No crees?

31.- Nosotros desde aquí, les deseamos a todos la verdadera alegría de la Navidad. Una alegría que debiera nacer de ese encuentro de Dios con nosotros. Así como Jesús se encontró con Juan, los dos antes de nacer, porque María llevó a Jesús a su casa, nosotros seamos la María que hoy lleva a Jesús a la casa de los hermanos.

DESPEDIDA: Sí, amigos, Gloria a Dios en las alturas, pero mejor aún, gloria a Dios en cada uno de vuestros corazones. Que vuestra Navidad sea también un encuentro.

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