Domingo es Fiesta

Domingo 15 – B | De dos en dos

Los fue enviando de dos en dos…

Proclamamos el Santo Evangelio según san Marcos 6,7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de aquel lugar. Y si en algún sitio no los reciben ni los escuchan, márchense de allí, sacúdanse el polvo de los pies, para que les sirva a ellos de advertencia”.

Ellos salieron a predicar la conversión, echando muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

PALABRA DE DIOS.

Palabras de Clemente:

Amigos de cada domingo: Yo quisiera saludaros hoy con las palabras de San Pablo a los Efesios y que leemos en la segunda lectura de la Misa: Bendito sea Dios Padre: que nos ha bendecido, que nos ha elegido, que nos ha destinado. Bendecidos en Cristo. Elegidos en la persona de Cristo. Y Destinados en la persona de Cristo a ser santos e irreprochables ante él por el amor. Sentíos bendecidos. Sentíos elegidos y sentíos destinados a la santidad de Jesús.

1.- Padre Clemente ¿no le parece a usted que la metodología de Jesús es bien atrevida?
RESPUESTA: ¿Por qué atrevida? ¿Dónde notas tú ese detalle del atrevimiento?

2.- El Evangelio que vamos a comentar hoy es continuación del domingo pasado, donde se presentaba el rechazo de Jesús en su tierra. Después de esa experiencia, ahora envía a sus discípulos a predicar. Enviarlos después de un momento de éxito, lo entiendo; pero ¿después de un fracaso?
RESPUESTA: Pues para que veas la metodología de Dios. Posiblemente si los envía después de un momento de euforia, de seguro que saldrían a predicar llenos de triunfalismo y autosuficiencia. En tanto que enviarlos luego de una experiencia dolorosa y de fracaso, es la manera de salir a los caminos de la vida a anunciar el Evangelio.

3.- ¿Está usted diciendo que el Evangelio hay que anunciarlo con miedo?
RESPUESTA: No. Estoy diciendo que el Evangelio no se puede anunciar con triunfalismos, con signos de poder. Y, si me urges mucho, me atrevería a decir que debiéramos tener un poco más de miedo a anunciarlo.

4.- ¿Por qué ese miedo a anunciarlo?
RESPUESTA: Anunciar el Evangelio es asumir la misión de Jesús. Se trata de hablar de Jesús y de anunciar la Buena Noticia de Dios a los hombres, de la que depende la Salvación de los mismos. Anunciar el Evangelio no se puede hacer de cualquier manera. Ni está permitido decir todo lo que nos viene en gana a nosotros, ni aprovecharnos del Evangelio para anunciar más nuestras ideas y nuestros criterios y nuestra mentalidad, sólo los verdaderos designios de Dios.

5.- ¿A usted le cuesta realmente anunciar el Evangelio?
RESPUESTA: Es posible que más de lo que tú puedas imaginarte. Lo hago con mucho gusto, pero siempre me queda un trasfondo de inquietud. ¿Lo habré anunciado con la fe que requiere? ¿Habré dicho lo que realmente Jesús quiere decir hoy al hombre y a la mujer de hoy? Cuidado, que no se trata de hablar por hablar o cumplir. Se trata de un anuncio del que puede depender toda la vida de las personas y eso me parece sumamente serio.

6.- ¿Qué significa lo de “los fue enviando de dos en dos”? Yo me supongo que en esa dualidad de enviados tiene que esconderse algún significado.
RESPUESTA: Los comentaristas hablan mucho de este “enviarlos de dos en dos”, en pareja, es posible que sean enviados como fueron llamados. Si recuerdas las primeras llamadas junto al Lago, los llamaba de dos en dos. Aquello que dice Juan seguían a Jesús eran también dos. Lo cual pudiera significar que la llamada que les hizo tenía como finalidad una misión, la misión del envío. Pero creo que hay una tercera lectura que personalmente me resulta muy significativa…

7.- ¿Cuál? ¿A qué lectura se refiere usted?
RESPUESTA: ¿Te das cuenta de que Jesús no les dice nada sobre lo que han de hablar?

8.- Estaba pensando en ello. Resulta curioso que hasta ahora ellos mismos estaban bastante duros de cabeza para entenderle a Él y de golpe les manda a predicar. No hay un cursillo de preparación. No hay una preparación de temáticas sobre las que han de hablar. Entonces sigamos con esa interpretación de la que habla usted.
RESPUESTA: Más que a echar discursos a la gente, Jesús los envía como testigos del Evangelio. Más que decir cosas, son enviados para que la gente descubra en sus vidas la verdad del Evangelio. En la vida de mi Fundador San Pablo de la Cruz hay una experiencia de este tipo.

9.- ¿Nos la podría contar?
RESPUESTA: Un día el fundador le dijo a un hermano: “Hermano, ¿salimos a predicar?”. El Hermanito, no entendió lo que le quería decir y aceptó. Salieron al pueblo y dieron varias vueltas por las calles sin predicar nada y luego regresaron al convento. El Hermanito un poco inquieto le pregunta: “Padre Pablo ¿y cuando vamos a predicar?”. El Fundador con un rostro sonriente, le respondió: “Ya hemos predicado. La gente ya nos ha visto y ha entendido en nosotros el Evangelio”. Pues yo creo que la intención de Jesús fue también esa.

10.- No entiendo bien que el salir de dos en dos ya sea testimonio del Evangelio…
RESPUESTA: Lo puede ser de dos maneras. La primera los dos van como dos iguales, dos hermanos, sin superioridades del uno sobre el otro. Y, en segundo lugar, el uno resulta como una especie de testigo de lo que pueda hablar el otro. Lo que yo digo es ratificado por el otro. El otro no me desdice.

11.- Hay otra serie de detalles que, al menos, vistos desde hoy, resultan curiosos, por no decir desconcertantes…
RESPUESTA: ¿Cuáles, por ejemplo?

12.- De Jesús se dice que predicaba en las Sinagogas, pero aquí no se les dice que vayan a las sinagogas, ni a discutir con los Jefes… ¿A dónde iban? ¿De puerta en puerta?
RESPUESTA: Me encanta tu pregunta porque responde a muchas de mis inquietudes. El estilo que Jesús les pedía era un poco como de misioneros guiados por la libertad del Espíritu. Llamados a anunciar el Evangelio al que encontrasen posiblemente en los caminos o bien anunciándolo por las casas. Algo que a nosotros se nos ha olvidado ya.

13.- ¿En qué sentido se nos ha olvidado?
RESPUESTA: ¿Recuerdas la predicación de los Apóstoles en el libro de los Hechos? Aprovechaban cualquier oportunidad o cualquier circunstancia. No tenían lugares de concentración. Iban a donde estaba la gente y allí anunciaban a Jesús. En cambio, hoy la gente tiene que venir a donde nosotros estamos. Ya no es nuestro encuentro con ellos, sino de ellos con nosotros. Además lo hacemos siempre de una manera tan estructurada, tan encorsetada… Siempre hablamos dictando cátedra, pero nos falta esa espontaneidad del encuentro con la persona, del tú a tú, desde la realidad concreta de su vida.

14.- ¿Entonces es usted partidario de la evangelización casa por casa, individuo por individuo?
RESPUESTA: Si quieres que te diga la verdad, ésa creo es la evangelización que tendremos que hacer hoy si queremos llegar a la gente. Hace ya muchos años el gran creyente francés, el filósofo Jean Guitón, escribía: “La evangelización del futuro tendrá que hacerse de hombre a hombre, de compañero a compañero, del uno al otro”. Es decir, una evangelización mucho más personalizada que, a la vez, demuestre más el sentido de misión de todos los creyentes, no como ahora que parece reservada a los sacerdotes.

15.- De todos modos, una evangelización de ese tipo resulta imposible para ustedes los sacerdotes ya que es imposible puedan multiplicarse para llegar a todos.
RESPUESTA: Pero es lo bueno. ¿Quién ha dicho que la evangelización debe quedar reservada exclusivamente al sacerdote? El anuncio del Evangelio compete a toda la Iglesia y, por tanto, a todos los bautizados.

16.- ¿Y cree usted que todos los bautizados están capacitados para anunciar el Evangelio?
RESPUESTA: Pues si no lo están quiere decir que no hemos formado a nuestros cristianos debida y adecuadamente. ¿Acaso cada cristiano no puede testimoniar su propia fe al hermano que tiene al lado? San Pedro les dice a todos los creyentes que “tienen que estar dispuestos a dar razón de su fe o de su esperanza”. Puede que muchos no tengan capacidad para decir grandes discursos, pero todo el que cree tiene que tener una razón de su fe y, por tanto, tiene una razón para compartirla.

17.- Otro detalle que, personalmente, me llama la atención es que Jesús que no les dice de qué han de hablar; sin embargo, les da autoridad sobre los espíritus inmundos. ¿No le parece esto curioso?
RESPUESTA: Curioso y preocupante para cuantos anunciamos el Evangelio de Dios.

18.- ¿Por qué preocupante?
RESPUESTA: Jesús como que más que echar sermones, les envía, como te indicaba hace unos momentos, a manifestar los signos de la novedad del Evangelio. A esto lo llamo preocupante porque nosotros comenzamos por hablar, pero ¿dónde están en mi vida los signos de lo que anuncio? La palabra sin signos, resulta difícil de entender, pero los signos los entienden todos. No todos entienden una clase de sicología sobre el amor, pero todo el mundo entiende un gesto de bondad, un gesto de amabilidad, una palabra de comprensión, un abrazo o un beso. ¿Por qué con frecuencia la gente no entiende nada de lo que le predicamos?

19.- ¿Por falta de señales, de signos, de testimonio?
RESPUESTA: Atosigamos a la gente con grandes verdades que no logran entender, pero les hablamos poco con los testimonios de vida. Recuerdo que un día se me ocurrió hacer una conferencia religiosa en base a anécdotas, casos de vida y testimonios. Cuando terminé, un amigo mío se me acerca y me dice: “Demasiado popular. Te ha faltado contenido”. Mientras yo le respondía que “ya se conocía que era sacerdote”, uno de los oyentes, se acercó feliz y radiante diciéndome: “Le felicito, Padre, ¿por qué no nos hablan siempre así, desde la vida?”.

20.- Padre Clemente, ¿se puede saber el porqué de las prohibiciones de Jesús de llevar doble túnica, dinero en la faja?
RESPUESTA: Por la misma razón de cuanto hemos venido diciendo. El misionero del Evangelio es un peregrino. No es alguien que deba instalarse, sino que siempre está en camino y de camino. A mí me fascina la vida de San Pablo. Hoy lo vemos aquí, mañana allá. La gente le pide se quede unos días más, pero Pablo es de los que no tiene casa, su casa son los caminos misioneros. Además, tú sabes que para peregrinar no se puede cargar demasiado la mochila. En mis vacaciones me fijaba en los peregrinos que iban por el camino de Santiago. Un bastón, un pequeño zurrón a la espalda y unas sandalias en los pies… Yo me quedaba largo tiempo mirándoles y contemplándoles. Al que lleva el Evangelio, el Evangelio le basta, pero hay también aquí un rasgo que Jesús quiere señalar.

21.- ¿A qué otro rasgo se refiere?
RESPUESTA: El que anuncia el Evangelio de Dios se apoya única y exclusivamente en la providencia y la confianza en Dios. También se presenta como el testigo que cree en la caridad y en el amor de aquellos que reciben su mensaje. Quienes reciben el mensaje, reciben gozos al mensajero. Esto pone al mensajero en una actitud de plena confianza en Dios que le proporcionará lo suficiente para vivir, y plena confianza en el corazón y el amor de la comunidad que le dará hospitalidad.

22.- Entonces, ¿por qué se le prohíbe andar de casa en casa? En la primera casa en que entréis allí os quedáis hasta que os vayáis… ¿Por qué?
RESPUESTA: Para el que anuncia el Evangelio todas las casas han de ser iguales. Y si en la primera que has entrado es pobre, pues no la dejas para irte a la del rico. Quédate allí. Esta es la manera de decirnos que el misionero ha de vivir la vida misma de la gente, sin distinciones, comer sencillamente lo que les pongan. Nada de privilegios…

23.- ¿Qué significa en realidad “echar espíritus”? Porque el texto dice “que les dio autoridad sobre los espíritus”, y hacia el final dice “echaban muchos demonios”…
RESPUESTA: En la cultura del momento, cualquier enfermedad era atribuida a un mal espíritu y se hablaba también de poseídos por los demonios, sobre todo en enfermedades sicológicas. Pero también pudiera entenderse que en la sociedad hay muchos malos espíritus: el espíritu de la mentira, que nosotros llamamos “cultura de la mentira”, “cultura del engaño”, “cultura de la coima”, “cultura de utilizar a los demás”, la “cultura de la infidelidad”… Todos estos son malos espíritus. Y lo primero que tenemos que hacer es sanar el corazón de ellos. No basta decir “deja de hacer esto o aquello”. Hay que arrancar del corazón ese espíritu, que muchos lo expresan muy bien cuando dicen: “Yo quiero, pero no puedo”.

24.- Otra de las frases para nosotros al menos, extrañas es la de “y si en un lugar no os recibe ni os escucha, la marcharos sacudíos el polvo de los pies”.
RESPUESTA: Te falta terminar la frase: “para probar su culpa”. Hay un doble trasfondo en esto. En primer lugar, es un gesto o signo profético contra quién se ha resistido a la palabra de Dios, pero también es un signo de aliento para el que anuncia la Palabra. El fracaso no debe desalentarle. El fracaso se debe al corazón humano, a las resistencias del corazón humano. Si no han escuchado la Palabra, al menos que se sientan interpelados por el signo profético, que es también una manera de llamar a su corazón.

25.- Lo cual indica que no es un signo de enfado y de rabia contra quienes no le reciben y escuchan…
RESPUESTA: ¿Recuerdas aquel día en que Jesús pasaba por Samaría y no quisieron recibirlo porque iba a Jerusalén? Los discípulos piden fuego sobre aquello pobladores, pero Jesús los persuade de que esa no es la actitud de Dios con quienes le rechazan. Los gestos proféticos yo los veo como un segundo intento de llamada a la conversión. Quien no escuchó la palabra que escuche el gesto, y se convierta.

26.- Sin embargo, Padre, me tiene que disculpar, pero muchos sacerdotes se pegan cada sermonada contra los que no vienen a Misa, que a veces echan humo…
RESPUESTA: Claro, les reñimos a los que vienen por los que no vienen, vaya por Dios…Y luego, mira, yo prefiero que echemos humo de caridad y comprensión para con el que no viene a nosotros sencillamente porque no le interesa lo que les decimos, que no el humo del enfado y de la rabia que, con frecuencia, más que verdadero celo apostólico, puede significar resentimiento y sensación de fracaso… Con la rabia no se convierte nadie. Con el amor y la comprensión se pueden convertir muchos.

27.- Amigos de cada domingo: ¿ya han escuchado que todos estamos llamados a anunciar el Evangelio de Dios y que lo tenemos que anunciar al compañero que tenemos al lado? ¿Seremos tan cobardes y poco convencidos que nos hagamos pasar por desapercibidos ante los demás?

DESPEDIDA: Bueno, amigos, para anunciar el Evangelio, basta el Evangelio. El mejor anuncio del Evangelio es el que podemos testimoniar con nuestra vida. Que el Señor me los bendiga a todos.

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