Domingo es Fiesta

Domingo 31 – A | Fardos pesados

“El que se enaltece será humillado,
y el que se humilla será enaltecido”.

Proclamamos el Santo Evangelio de Jesucristo según San Mateo en el capítulo 23, versículos del 1 al 12:

Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se han sentado escribas y fariseos: haced y cumplid lo que os dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.

Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.

El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

PALABRA DE DIOS.

Palabras de Clemente: Amigos de cada domingo, cansar las propias espaldas para aliviar las del hermano es no solo un acto de servicio y caridad, sino también una valoración del hermano. A todos nos encanta cargar al otro. ¿Por qué no pensamos en aliviar las espaldas del otro? Que los demás te vean a ti cargado, pero que vean al hermano aliviado.

1.- Padre Clemente, ¿no siente un cierto cosquilleo como sacerdote al leer este Evangelio?
RESPUESTA: ¿Quieres que te diga una cosa? No siento ese cosquilleo que tú dices. Me siento mal y, por qué no decirlo, incómodo.

2.- Ustedes los sacerdotes están acostumbrados a leer el Evangelio para nosotros los seglares, pero ¿lo leen también para ustedes mismos?
RESPUESTA: El día que yo lea el Evangelio sólo para saber qué decir a los demás, pero no lo lea para saber qué me dice a mí, personalmente, dejaré de leerlo. Porque el Evangelio es primero para mí, para mi vida, y luego para contárselo a los demás.

3.- Padre, desde lo que yo entiendo, este texto que hemos leído describe la estructura religiosa de aquel entonces. ¿Es así?
RESPUESTA: Claro que es así. Describe cómo en su tiempo se estructuraba la institución religiosa. Por eso habla de los que se sentaban en la cátedra de Moisés, es decir, los que se sentían responsables delante del pueblo.

4.- Pero Jesús al describir esa institución o estructura religiosa, la critica. ¿Critica la estructura en sí misma o critica el modo de situarse dentro de la estructura?
RESPUESTA: Las estructuras religiosas o civiles terminan siendo lo que cada uno somos dentro de ellas. Por tanto, aquí hay una crítica al modo de vivir y de situarse cada uno dentro de la religión de aquel entonces.

5.- ¿Qué es lo que critica realmente Jesús en la institución religiosa de entonces?
RESPUESTA: El modo mismo de estructurarse. En segundo lugar, el modo de relacionarse y situarse las personas dentro de ese andamiaje religioso.

6.- ¿Qué critica en concreto?
RESPUESTA: Jesús la ve como una realidad piramidal. Arriba unos cuantos, los escribas y los fariseos, y abajo el pueblo. Los de arriba se sentían los dueños de la religión. Los de abajo, el pueblo, eran los sufridos, los que no tenían nada que decir. Todo venía de arriba. Y los de arriba siempre se imponen a los de abajo.

7.- ¿Cómo lo grafica esto Jesús?
RESPUESTA: En primer lugar, su religiosidad está en cómo cargar fardos pesados a los de abajo. Es decir, una fidelidad religiosa que se expresa siendo exigentes con los de abajo, aunque luego ellos no muevan ni un dedo. En segundo lugar, los títulos que se arrogan a sí mismos los jefes. Ellos se sienten “maestros”, se sienten “padres”, se sienten “consejeros”. Y luego viene el “populorum” que no tiene ni voz ni voto.

8.- Sin embargo, Jesús, de alguna manera les reconoce cierta autoridad, pues les dice “hagan lo que ellos les dicen”.
RESPUESTA: Sí, pero les priva también de toda autoridad moral porque Jesús añade: “pero no hagan lo que ellos hacen”.

9.- ¿No le parece una contradicción decir: “hagan lo que ellos dicen, pero no lo que ellos hacen”?
RESPUESTA: La mejor manera de desacreditar a los jefes es que pueden decir cosas buenas, pero que sus vidas no son modelos de vida. Los padres de familia pueden dar buenos consejos, pero luego ser insoportables. Los educadores pueden decir cosas buenas, pero su vida está lejos de ser imitable. Los sacerdotes podemos decir cosas muy buenas, pero luego ser unos autoritarios y sentirnos dueños de nuestros fieles.

10.- Pero Jesús da una razón para no hacer lo que ellos hacen, algo que sí me parece bien importante. Imponen una religión no de libertad, sino una religión de cargas, de imposiciones a los demás.
RESPUESTA: Es la tentación de todos los que están arriba, piensan que aplastando a los de abajo son más fieles a Dios. Piensan que sólo ellos tienen la verdad y que pueden imponerla a los de abajo.

11.- Yo tengo la impresión de que cuando a uno le ponen al frente de algo, la primer reacción es ser exigente, duro, intransigente con los demás.
RESPUESTA: Es la única manera de hacerse sentir. Es la manera de que los demás se den cuenta de que él es algo, de que es importante. Y además se imaginan que con ello agradan a los que están más arriba porque, lo curioso es que, sin darnos cuenta vamos creando una pirámide cada vez más alta.

12.- ¿No hay también hoy ese mismo peligro en la Iglesia?
RESPUESTA: Ese peligro acecha por todas partes y la Iglesia no es una excepción. Al fin y al cabo, la Iglesia está hecha de hombres de carne y hueso.

13.- Aparte de imponer normas y leyes pesadas a los de abajo, Jesús también los critica por el exhibicionismo en su vestir y en las reverencias que todo el mundo les hace.
RESPUESTA: Jesús condena todo exhibicionismo a título de religión. Lo del “Pavo real” con su cola en abanico, no vale para vivir la fe y las relaciones con Dios. Eso revela más el vacío de las personas que la plenitud del corazón.

14.- Concretando esto, Jesús condena la religión que esclaviza y anuncia la religión que libera, la religión de la libertad.
RESPUESTA: Digámoslo de otra manera: Jesús condena la “religión del poder” y proclama la “religión del amor”. Dice un no a la religión de la ley y un sí a la religión de la libertad de los hijos de Dios.

15.- Está bien que Jesús haga una crítica, y una crítica bien dura, a la institución religiosa de entonces. Pero ¿qué soluciones ofrece? Porque criticar siempre es fácil, lo difícil es ofrecer una alternativa.
RESPUESTA: Jesús no sólo critica, sino que ofrece la alternativa. Critica una religión piramidal, donde los dueños y jefes y responsables, son los encaramados en la cima, y donde el Pueblo no cuenta para nada.

16.- ¿Y cuál es esa alternativa?
RESPUESTA: En el texto está bien clara, no una religión de maestros a alumnos, sino una religión de hermanos con hermanos.

17.- Sin embargo, en la Iglesia siempre se nos ha dicho que la Iglesia no era una democracia como nosotros la entendemos.
RESPUESTA: Claro que no. No es la democracia de los votos o las encuestas, es la democracia familiar, es la democracia de la fraternidad. Jesús es bien claro: “no os dejéis llamar maestro”. Y la razón es clara: “uno solo es vuestro maestro”. Y “todos vosotros sois hermanos”. ¿Te has fijado en el texto?

18.- ¿Qué tiene de particular el texto?
RESPUESTA: No dice, “no os llaméis maestros”. Sino: “no os dejéis llamar”. Por tanto, tú mismo debes rechazar ciertos títulos. En los caminos de la fe el único y verdadero maestro es Jesús.

19.- Perdone, Padre, pero ustedes siempre tienen salida. ¡Han estudiado demasiado!
RESPUESTA: No entiendo. ¿Adónde quieres llegar?

20.- Es fácil decir que ustedes no son los maestros, pero como hablan en nombre del maestro Jesús lo arreglan todo. Siempre siguen teniendo la razón.
RESPUESTA: El Pueblo de Dios también vive de la fe y también tiene el don del Espíritu Santo para saber discernir cuando alguien habla en nombre de Jesús o quien habla en nombre propio. Cuando alguien habla con ese tufillo de poder, no está hablando en nombre de Jesús. Cuando habla con amor y como servidor entre los hermanos, ése habla en nombre de Jesús.

21.- Ca a perdonar mi insistencia, pero ¿no son ustedes demasiado doctrinales, demasiado maestros que lo saben todo, mientras que nosotros no sabemos nada?
RESPUESTA: Yo quiero expresarte mis sentimientos. Y esto lo aprendí de un profesor irlandés en la Universidad. Él decía que más había aprendido de sus alumnos que de los libros. ¡Una gran verdad para todos! El sacerdote, los padres de familia, los mismos educadores, debiéramos ser todos alumnos del mismo maestro Jesús, buscar juntos la verdad. El sacerdote debe caminar con su comunidad parroquial y, con ella, buscar juntos la verdad.

22.- También ustedes debieran entonces aprender más de su comunidad que de los libros…
RESPUESTA: Pues, aunque me lo digas con cierta cachita, yo te diría que de los libros se aprende mucho, pero no todo. La vida se aprende de la vida. Y la sabiduría del Evangelio donde mejor se aprende es hablando y escuchando a la comunidad. Es que convenzámonos, el Espíritu Santo también ilumina a la comunidad. Si la comunidad es discípula del pastor, el pastor también debiera ser discípulo de la comunidad.

23.- Lo que sí me parece simpático e interesante a la vez, es que Jesús, anuncie y proclame una religión de “fraternidad”.
RESPUESTA: Pero es importante leer la frase como Jesús la dijo: “todos vosotros sois hermanos”. Aquí no hay maestros ni siquiera padres, aquí todo el mundo es “hermano”.

24.- ¡Qué difícil una comunidad de solo hermanos!
RESPUESTA: Yo no diría que es difícil una comunidad de hermanos. Lo difícil es ser primero una comunidad de hijos. Si la paternidad de Dios estuviese bien clara en nuestra conciencia y, por tanto, estuviese bien definida nuestra condición de hijos, luego sería fácil ser hermanos. La dificultad para ser hermanos está en no sentirnos realmente hijos.

25.- Sin embargo, hay aquí algo que le toca directamente…
RESPUESTA: Ya me imagino a dónde apuntas… Lo de “Padre”, ¿verdad?

26.- Es que aquí lo dice: “no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra”, porque “uno solo es vuestro Padre, el del cielo”.
RESPUESTA: Diremos que son procesos culturales. Que llevar capisayos raros es cosa cultural. Que llamarme Padre es algo cultural… ¿Y acaso no es también cultural el llamarnos hermanos? En mi Congregación a los sacerdotes se les llama “padres”, en cambio a los que no son sacerdotes se les llama “hermanos”. Hace más de treinta años, al modificar las Constituciones se quiso suprimir lo de “Padres” y llamarnos todos “hermanos” y no nos permitieron ese cambio. ¡La dichosa cultura tradicional!

27.- El proceso del desarrollo cultural es bueno, el problema no creo sea la cultura…
RESPUESTA: Eso que llamamos cultura con frecuencia cuánto brillo le quita al Evangelio. Si todos somos hermanos, como Pueblo de Dios, como bautizados, lo más bello sería “Un solo Padre, Dios”. Y todos los demás “hermanos”. ¿Hay algo más evangélico? Pero a todos nos encanta llevar algo que nos diferencie del resto.

28.- Es decir, que para usted lo más importante no es lo que nos diferencia, sino lo que nos hace ser como los demás…
RESPUESTA: Me encanta el capítulo 2 de la Constitución del Concilio, que en su primera parte, presenta todo que es común a todos, aquello en lo que todos somos iguales. La estructura sacramental de la Iglesia nos hace a todos igualitos. Sólo después vienen las diferencias que, para el Concilio no son, sino servicios, ministerios y condiciones de vida. Lo más grande en la Iglesia no es lo que nos distingue, sino lo que nos hace iguales: el Bautismo, la Eucaristía, la Confirmación, la Penitencia etc.

29.- ¿Ni siquiera se debieran llamar “consejeros”?
RESPUESTA: La consejería es un servicio y no algo que defina a las personas. Además, yo pienso que la gente sería mejor si en vez de consultarme tanto a mí, consultase más a Jesús en el Evangelio. Por eso, yo entiendo que ser consejero es el servicio de ayudar a la gente para que se deje iluminar por el Evangelio de Jesús.

30.- El final del Evangelio es un remate que no deja lugar a dudas.
RESPUESTA: Sí, el final nos pone el gorro a todos. ¡Si lo queremos tomar en serio y no buscarle la vuelta al Evangelio! Si alguien quiere ser el primero, sea el servidor de todos. Pero aquí no valen las palabras. Servir es servir y un título. El que se enaltece será humillado…

31.- Con esto suficiente para hacernos a todos un buen examen de conciencia…
RESPUESTA: Con esto Jesús nos está definiendo clarito clarito que tipo de Iglesia nos está pidiendo: una Iglesia de hijos, una Iglesia de hermanos, una Iglesia donde Dios es el Padre de todos, Jesús es el Maestro de todos, y donde todos somos hermanos sirviendo a los demás hermanos.

32.- ¿Me quiere decir dónde podría encontrar esa Iglesia?
RESPUESTA: Pues, hermanito mío, en la Iglesia. Confieso que hemos avanzado mucho. Dime cuando tú eras niño o muchacho ¿hablaste alguna vez con un sacerdote como hablas hoy conmigo? ¿Hablaste alguna vez con el obispo? Hoy tú te tuteas con todos. Algo hemos avanzado, aun falta mucho camino, pero tendremos que hacerlo todos juntos. Nosotros y vosotros tomados de la mano, y juntos leyendo, meditando el Evangelio.

33.- Amigos: En vez de criticar a la Iglesia, ¿no la podíamos reconstruir entre todos? El día que todos nos sintamos hermanos, seremos más Iglesia. El día en que todos sirvamos a todos, seremos más Iglesia. El día en que todos sintamos a Dios como Padre, seremos más Iglesia.

DESPEDIDA: Un solo Bautismo, un solo Señor, una sola Iglesia. Todos hijos. Todos hermanos. Todos hijos de un mismo Padre y hermanos en Jesús.

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