Domingo es Fiesta

Adviento 1 – B | Tiempo de espera

¡Velad!

La Palabra de Dios nos dice hoy a través del profeta Isaías:

“Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje …. nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti…. Y sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos obra de tus manos”.

San Pablo en la primera Carta a los Corintios capítulo primero, versículos del 3 al 9 nos dirá:

“Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo. Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!”.

Mientras que en el Evangelio de Marcos capítulo 13, versículos del 33 al 37 leemos:

“Mirad, vigilad; pues no sabéis cuando es el momento…. Velad entonces, pues no sabéis cuando vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer… Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!”

PALABRA DE DIOS.

Palabras de Clemente: Queridos amigos, ¿verdad que las cosas andan mal? Pues tranquilos, todo puede cambiar. Hoy comenzamos algo nuevo, el tiempo del Adviento. Un tiempo no para llorar lo mal que andan las cosas, sino para abrirnos a la esperanza de que todo puede cambiar. Como el pueblo de Israel también nosotros podemos decir: “Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos obra de tus manos”.

1.- ¿A qué se debe este cambio? Hemos leído algo de Isaías, algo de San Pablo y algo del Evangelio, ¿significa que con el Adviento también nosotros vamos a cambiar?
RESPUESTA: Todos tenemos que cambiar, eso es claro. El que no cambia se queda y la vida y la historia siguen su camino con él o sin él.

2.- ¿Pero yo me imagino que este cambio obedece a algo?
RESPUESTA: Todo cambio obedece a algo. El cambio por el cambio no tiene sentido. La razón de nuestro cambio es muy simple: el comienzo del Adviento es una invitación para todos al cambio, es una invitación a no quedarnos lamentando las cosas, sino a abrirnos al compromiso de Dios cada día es nuevo en la historia. Tanto Isaías como Pablo y como Marcos se complementan mutuamente.

3.- Sáqueme de una duda. Adviento ¿qué significa en realidad? ¿Espera o lo que está por venir?
RESPUESTA: Las dos cosas. Esperamos lo que está por venir. Por tanto, implica fe en algo nuevo que aún no es y que, sin embargo, esperamos. Lo que ha de venir aún no existe, pero cuando lo esperamos ya comienza a existir en nuestros corazones y en nuestras mentes.

4.- ¿Es posible todavía la esperanza hoy?
RESPUESTA: El día que se muera la esperanza, amigo mío, el mundo estará muerto. Las personas sin esperanza no necesitan esperar a la muerte, porque en su corazón ya han muerto. La esperanza es la que nos da vida aún en medio de las mayores oscuridades. La esperanza es como el que se acuesta pensando en el amanecer, en el despertarse.

5.- Eso es muy bonito, suena bien. Es bonito hablar del pan al que tiene pan. ¿Qué decirle al que tiene hambre? Cuando uno toca tierra, cuando uno se ve metido en la realidad de la vida, ¿qué razones quedan para mantener viva la esperanza?
RESPUESTA: Quedan todas las razones para mantener viva la esperanza. Ese es precisamente el mensaje que nos quiere anunciar hoy el profeta Isaías. La esperanza cuando todo invita a la desesperanza.

6.- ¿En qué sentido plantea Isaías la esperanza cuando todo invita a la desesperanza?
RESPUESTA: Estamos hablando del tercer Isaías, el llamado Libro de la Consolación. El pueblo acaba de regresar del destierro, ha vuelto a su tierra, pero viven desorientados, vagando por todas partes, n0o tienen nada. Todo tiene que comenzar de nuevo. Se sienten como abandonados de Dios y sienten que la causa de todo son sus culpas. Es un pueblo hundido en la desilusión, en la desesperanza. Un pueblo sin futuro, solo con un presente sin sentido…

7.- ¿No era esto hundirlos más en su propia desilusión y sensación de fracaso?
RESPUESTA: La verdad no está en esconder la realidad. Es preciso tomar conciencia de la realidad, no para hundirnos más, sino para buscar nuevos caminos. Alguien me comentaba un día que la abundancia hace obtusa nuestra mente, mientras que las necesidades nos hacen discurrir buscando soluciones…

8.- ¿Cómo los saca Isaías de esa vida sin sentido que el pueblo está viviendo?
RESPUESTA: En primer lugar, Isaías les recuerda y les hace sentir que, a pesar de todo, “Señor, tú eres nuestro Padre, tu nombre de siempre es Nuestro Redentor”. Lo invita a invocar a Dios, poner su confianza en Dios y, sobre todo, trata de hacerles sentir que es Dios quien construye el pueblo.

9.- ¿Qué busca con ello? Resulta fácil decir que Dios es quien guía y construye a su pueblo. Pero ellos sienten0 que casi no son ni pueblo.
RESPUESTA: Isaías trata de que el pueblo se recupere interiormente. No se puede mirar al futuro con ojos llenos de lágrimas. Las lágrimas oscurecen más las cosas.

10.- ¿Y cómo puede recuperarse interiormente el pueblo?
RESPUESTA: Isaías les recuerda dos imágenes muy bellas. Primero, que tomen conciencia de que “Señor, tú eres nuestro Padre”, y la segunda, “Nosotros somos la arcilla y tú el alfarero: somos la obra de tus manos”.

11.- Oiga, Padre, ¿y no es todo esto dejar que Dios solucione todo? ¿No es esto esperar que Dios solucione todos nuestros problemas?
RESPUESTA: Veamos un momento. Cuando humanamente todo pareciera hundirse, el hombre tiene que agarrarse a algo. La esperanza y las decisiones del compromiso tienen que nacer desde dentro, desde la confianza que nos inspira Dios. Se trata no de una esperanza que se apoya en lo humano, sino una esperanza que tiene sus raíces en Dios.

12.- Dígame, ¿cómo encaja todo esto en la espiritualidad del Adviento, pero vivida desde nuestra realidad?
RESPUESTA: Yo creo que todos estamos viviendo con demasiada angustia. La gente está perdiendo mucho de su alegría, porque los problemas también nos abruman a todos. Un poco parecidos al pueblo que describe Isaías… Y es necesario despertar la esperanza. Es urgente una cultura y una espiritualidad de la esperanza. No podemos olvidar a Dios. Cuando todo nos falla, hemos de sentirnos como el barro en manos del alfarero. Como que Dios nos va haciendo y moldeando como si fuésemos su barro.

13.- Y lo de Pablo a los Corintios, ¿qué nos aporta a nosotros hoy en la lucha contra tantas situaciones difíciles?
RESPUESTA: Pablo nos ofrece una respuesta que no debiéramos olvidar en nuestras luchas y en nuestros esfuerzos, por más que muchas veces sintamos que luchamos en vano. Pablo nos dice con toda claridad: “Dios no nos puede fallar”. Y lo dice con esa frase de “Dios es fiel”. “Él es fiel”. Todo podrá andar de patas arriba, pero Dios no nos va a fallar. Cuando todo nos falle, aun queda Él. Y es ahí donde nosotros fundamentamos nuestra esperanza.

14.- Con frecuencia, Padre, los problemas y las dificultades de la vida nos suelen alejar de Dios. Sin embargo, por lo que le estoy escuchando, los problemas debieran ser también una experiencia de Dios en nuestra vida. ¿Estoy en lo cierto?
RESPUESTA: Claro que estás en lo cierto. Entiendo que no es fácil ver la luz donde todo está oscuro. Sin embargo, esa es la virtud de la fe y de la esperanza. Hacer posible que donde todo está oscuro, nosotros podamos todavía creer en la luz. Resulta curioso cómo el pueblo de Israel vive la experiencia de Dios en medio de sus mayores tragedias. Cuando todo falla, cuando no tienen nada, recién entonces se sienten acogidos por la mano de Dios. Esta es la espiritualidad de la esperanza que debiéramos cultivar en este tiempo del Adviento.

15.- ¿No es esto caer en el espiritualismo de dejárselo todo a Dios?
RESPUESTA: En modo alguno. Ahí está el Evangelio de hoy. Una invitación no a dejarnos llevar pasivamente, sino una invitación a vigilar, a estar atentos, a no dormirnos. Confiar en Dios sí, pero poniendo luego lo nuestro. No es cuestión de echarnos en la hamaca a dormirnos y decirle a Dios que Él solucione nuestros problemas.

16.- ¿En qué quedamos? ¿Es Dios quien soluciona finalmente nuestros problemas o somos nosotros?
RESPUESTA: ¿Y por qué ese “o Dios o nosotros”? ¿Por qué no decir, Dios con nosotros o nosotros con Dios? ¿Te has fijado en la imagen que utiliza el Evangelio?

17.- ¿Cuál? ¿La del hombre que se fue dejando su casa?
RESPUESTA: Esa misma, pero leída entera. Un hombre que se fue, pero para volver. Que mientras tanto, deja su casa a sus criados. Y algo más todavía…

18.- ¿Qué es eso más?
RESPUESTA: Jesús les dice claramente: se va, deja su casa y a cada criado le encomienda su tarea, y les encarga que estén en vela…

19.- A cada uno le da su tarea… ¿Está diciendo que no todos lo tenemos que hacer todo?
RESPUESTA: Está diciendo que el compromiso es personal. Tú tienes tu tarea en la vida y yo tengo la mía. Ni yo estoy para hacer la tuya, ni tú estás para hacer la mía. Aquí en el Reino de Dios, todos somos necesarios, todos somos importantes y cada uno tiene su propia tarea. Lo que yo no haga quedará sin hacerse. Lo que tú no hagas quedará sin hacerse.

20.- Dios se va y nosotros a trabajar…
RESPUESTA: Dios se va, pero Dios está viniendo. Nuestro Dios es un Dios siempre en camino hacia el hombre y hacia el mundo.

21.- Padre, cuando yo me voy de casa y la dejo encargada a alguien, es lógico le diga cuando pienso volver. Pero Dios diera la impresión de tomarse vacaciones indefinidas… ¿Por qué no les dice cuando volverá?
RESPUESTA: Por varios motivos. Porque Dios está viniendo siempre. Porque todos los momentos son buenos para la venida de Dios. Hasta resulta curiosa la imagen que les pone Jesús…

22.- ¿A qué imagen se refiere?
RESPUESTA: Jesús hubiera podido decirles que viene de mañana, a media mañana, a mediodía, a media tarde. Y por el contrario utiliza los términos de atardecer, a medianoche, al canto del gallo o al amanecer. Es decir, Dios se hace presente en medio de nosotros no precisamente cuando todo marcha bien, cuando todo es claro, sino cuando está oscureciendo o cuando es noche cerrada… Es decir, cuando menos lo esperamos.

23.- ¿Y esto por qué?
RESPUESTA: Primero, para indicarnos que todos los tiempos, aún los peores, son tiempos propicios para la venida de Dios a nuestras vidas. Y en segundo lugar, para decirnos que nosotros tenemos que estar vigilantes, atentos, no dormirnos, a fin de que nos encuentre despiertos y metidos en nuestra tarea. Dios no nos deja con las manos caídas. Dios nos quiere comprometidos. La esperanza es una espera activa. Es un esperar haciendo. Tú conoces muy bien aquel eslogan de “A Dios rogando, pero con el mazo dando”.

24.- O aquel otro de la espiritualidad monástica: “Ora y trabaja”.
RESPUESTA: El hombre está llamado a vivir con las rodillas y con las manos o los pies… Orar mucho, pero hacer también mucho. Ni oración sin acción, ni acción sin oración. Oración y acción son como los dos remos que empujan nuestra pobre barquilla.

25.- Padre, ¿qué significa en realidad eso de “vigilar”, “velar”?
RESPUESTA: Estar atentos. Estar despiertos. Estar con los ojos y los oídos bien atentos a lo que sucede. La esperanza no es una noche de Reyes Magos…p

26.- ¿Qué quiere decir con eso de que la esperanza no es una noche de Reyes Magos?
RESPUESTAS: Tú recuerdas cuando eras niño ponías tus zapatos en la ventana a la espera de que, mientras tú dormías, los Reyes Magos te dejasen los regalos en los zapatos. La esperanza no es así….

27.- ¿Y cómo es entonces?
RESPUESTA: La esperanza consiste primero en tomar conciencia de lo que cada uno tiene que hacer para que las cosas cambien. En segundo lugar, la esperanza necesita de ojos para ver la realidad, para ver el hoy de cada día, que también es el hoy de Dios. Necesita oídos…

28.- ¿Oídos? ¿Para qué?
RESPUESTA: La esperanza tiene que estar a la escucha de todo. A la escucha de los hermanos. A la escucha del mundo y de la historia. A la escucha de los gritos de dolor de los demás. A la escucha de las señales que Dios nos está enviando a través de lo que sucede a nuestro alrededor.

29.- Según esto, me imagino que la esperanza necesita también de pies y manos para ser completa…
RESPUESTA: Pues claro que sí. Necesita de pies para ir allí donde alguien nos necesita, donde hay algo que hacer. Y necesitamos manos para comprometernos. Ya ves, esperar no es echarnos la siesta tranquilamente. Por la esperanza Dios nos hace vivir a fondo el presente y nos hace esperar el futuro.

30.- ¿Cómo hacer esto realidad en el tiempo del Adviento de cara a la Navidad?
RESPUSTA: Adviento es precisamente esperar al que Dios nos había prometido. Adviento es ver la señales del Dios que viene a nosotros hoy.

31.- ¿Cómo vivirlo concretamente en estos días?
RESPUESTA: Primero, ¿podríamos abrir los ojos un poco más para ver la realidad en la que viven tantos hermanos nuestros? ¿Podríamos escuchar un poco más atentamente las voces de dolor, de sufrimiento, de insatisfacción de muchos de nuestros hermanos? ¿No vemos en todo ello una especie de presencia de Dios que nos habla desde el hermano? Antes de hablarnos desde la pobreza de Belén, Dios puede que nos esté hablando desde la pobreza de nuestros hermanos hoy.

32.- Una especie de Navidad anticipada…
RESPUESTA: Yo no diría una Navidad anticipada, sino una Navidad continuada. Porque Navidad será cada día que a un hermano nuestro le cerramos la puerta como a María y José en Belén. Navidad será cada día que Dios sufre hambre, está desnudo, está enfermo, está sediento, está en la cárcel…

33.- Amigos, ¿que estamos mal? Pues la esperanza nos dice que podemos estar mejor. ¿Que estamos bien? Pues la esperanza nos dice que es posible. La esperanza nos mantiene vivos aunque todo se derrumbe a nuestro alrededor.

DESPEDIDA: Amigos, comenzamos un tiempo nuevo. Comencémoslo con una esperanza nueva, renovada. Con unos ojos nuevos. Con unos oídos nuevos. Con una ilusión nueva.

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