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Domingo de Ramos | Pasión del Señor

Domingo, 5 de abril del 2026

¿Por qué la Semana Santa?

La Semana Santa es hacer memoria, recordar, celebrar y revivir el Misterio Pascual de Jesús. Uno se pregunta: ¿No recordamos este mismo Misterio Pascual cada día en la Misa? “Este es el Sacramento de nuestra fe.” “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección”.

Sin embargo, la Iglesia desde antiguo ha querido hacer una memoria especial que sirva a la vez como una especie de catequesis sobre el Misterio Pascual que resume toda la vida de Jesús.

No se trata simplemente de hacer historia de un pasado, se trata de que los cristianos asumamos conciencia del misterio de nuestra fe. Es una semana para tomar conciencia de los últimos días y momentos de la vida de Jesús, que reflejan y expresan todo lo que ha sido toda su predicación y toda su vida.

Es cierto que los tiempos han cambiado y que ya no existe aquella seriedad de antaño, pero esto no significa que podamos prescindir de ella. No podemos tener una conciencia clara de nuestra fe si no ahondamos realmente en este Misterio Pascual. Podremos salir e irnos al campo o a la playa, pero debiéramos organizarnos tanto personal como familiarmente para tener momentos de reflexión, de interiorización y de vivencia.

Dejar que estos días nos pasen desapercibidos significaría que las raíces de nuestra fe están secas y cuando se secan las raíces también se secan el tronco y las ramas.

Ideas para el Jueves Santo

De todos los días de la Semana Santa, el Jueves Santo suele ser el que la gente celebra con mayor intensidad. Hasta pudiera decirse que para muchos, la Semana Santa es el Jueves Santo. Sin embargo, todo pareciera quedar reducido a la Misa y las visitas, pero sin ahondar su verdadero significado. Aquí sugerimos las ideas centrales:

Día del Servicio. Que la Liturgia expresa de ordinario en el Lavado de los pies. Es decir, Jesús que asume no la condición de Señor, sino la del siervo. Una invitación no al poder, sino a vivir los unos al servicio de los otros.

Día de la Fraternidad. Todos compartimos como en familia la misma mesa, el mismo pan. En los Discursos de Jesús se insiste en el amor fraterno: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. No es una sugerencia, sino un mandato. No es una opción, es una exigencia y una necesidad. Por tanto, es el día de la reconciliación de todos con todos. No hay Jueves Santo con hermanos divididos.

Día de la Entrega. Además es el día de la entrega a los demás. Es el día del olvido de nuestros individualismos para ponernos al servicio de los demás. Es el día “pan entregado” y “la sangre derramada”. Es día no solo de dar a los demás, sino de “darse” a los demás. Es el Sacramento de la entrega total de Jesús.

Día de las grandes agonías. La Oración del Huerto marca la noche del Jueves al Viernes. Es la noche de las grandes luchas interiores de Jesús consigo mismo frente al Padre: “Pasa de mí este cáliz”. Pero es también la noche de las grandes entregas: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Cuatro elementos que estamos llamados a vivir y a tomar conciencia de ellos. No se trata de ir a Misa, se trata de experimentar en nosotros y revivir en nosotros “los mismos sentimientos que Cristo Jesús” en esa noche santa.  Sin olvidar, claro está, que es también la “noche de las traiciones” y la “noche de las negaciones”. Noche de las tinieblas del espíritu.

Cómo vivir la Semana Santa

Son días especiales. No son como los demás días, aunque parezcan iguales.

En estos días Dios se desnuda de sí mismo. Dios aparece en su verdad desnuda.

Un Dios desnudo, calato. Un Dios donde Dios se borra en su rostro. Un Dios donde el único rostro es el fracaso.

No. No se pueden vivir como lo demás días.
No. No se pueden vivir desde fuera, sino desde dentro. Sólo metiéndonos dentro podremos comprenderlos. No te quedes en la sangre, mira de dónde brota esa sangre.
No. No se pueden vivir hablando demasiado, sino callando todo lo posible. Donde hablamos demasiado los hombres se escucha poco el callar de Dios. A Dios sólo se le escucha en el silencio de Dios y en el silencio de los hombres.

En la Pasión y en la Cruz, la única palabra de Dios es el silencio.
En la Pasión y en la Cruz, la única palabra que el hombre escucha es el silencio.

Hagamos silencio en el silencio. Hagamos silencio para escuchar desde el silencio. Cuanto menos hablemos mejor. Cuanto más escuchemos, mejor.

No hables tú. Que hable Él. No eres tú el que tienes algo que decir durante estos días. Sólo El puede decir algo que valga la pena.

Busca espacios de soledad. No para quedarte a solas contigo, sino para quedarte a solas con Él. Dios habla en el silencio. Jesús en la Cruz, sólo escuchó el silencio. El silencio de Dios que es Palabra de Dios.

Prepárate para la Semana Santa

Es la gran semana de nuestra vida
porque es la gran Semana de Dios.

¿Será una semana más del calendario?

Si estuvieses muerto y Dios te resucita,
¿cómo sería tu primera semana de vida?

La Semana Santa:
Es una semana para hacer silencio en el corazón.
Es una semana para escuchar a Dios.
Es una semana para revivir.
Es una semana para celebrar el amor.
Es una semana para escuchar en silencio.

Porque durante la Semana Santa
“sólo Dios habla”.

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