Domingo es Fiesta

Pascua – B | Pascua de Resurrección

“Se han llevado del sepulcro al Señor”

Proclamamos el Santo Evangelio según San Juan 20,1-9:

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando aún estaba oscuro, y vio la piedra quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo y fueron rápidamente al sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

PALABRA DE DIOS.

Palabras de Clemente: Queridos amigos: ¡Ha resucitado! ¡Hemos resucitado! ¡La muerte ha dejado de ser muerte y se ha convertido en vida! Me váis a permitir que os relate lo que Javier Jafo, en su Homilía el domingo de Pascua nos cuenta. Es algo que tuvo lugar en una prisión de la policía secreta de Moscú durante los duros días de la guerra fría y la represión religiosa en la ex-Unión Soviética. La Señora Arsenjeff escuchó cómo una compañera de celda le decía al oído: “¡Mañana es Pascua de Resurrección!” 

Y pensó en el inmenso gozo de ese día del que ella parecía excluida. Mientras caminaba por la galería, se rompió el duro silencio con un grito: “¡Cristo ha resucitado!” Era su compañera de celda, cuyos ojos brillaban de alegría en medio de su tristeza. Se hizo un silencio que se mascaba. De pronto, de cada una de las celdas fue saliendo, una respuesta tras otra: “¡Verdaderamente ha resucitado!” Los vigilantes quedaron sorprendidos y aturdidos y se llevaron a rastras a la mujer del rostro pálido. A los cuatro días, la mujer volvió a su celda, pálida y demacrada: había pasado la Pascua en una fría y oscura celda de castigo. Al ver a su compañera, le susurró al oído: “Ya ves, me he atrevido a gritar el mensaje de Pascua, y he podido hacerlo. Todo lo demás carece de importancia.”

Amigos, y nosotros, ¿seremos capaces de gritar hoy desde el fondo de nuestro corazón: ¡Hoy es Pascua! ¡Jesús ha resucitado! ¡Nosotros hemos resucitado!? Ya no hay muerte, la vida ha triunfado. Qué maravilloso sería que hoy nos asomásemos todos a la ventana o cogiésemos el teléfono y llamásemos a todo el mundo gritándoles: ¡Hermano, Jesús ha resucitado y nosotros con Él! Cuando hoy nos digamos unos a otros “Felices Pascuas” que sea el anuncio gozoso de que Jesús está vivo y ha vencido a la muerte. Desde aquí os decimos: “Es verdad, está vivo, ha resucitado”.

1.- Padre Clemente, después de lo escuchado, no me queda otra cosa que decirle públicamente: “Felices Pascuas, Jesús ha resucitado”.
RESPUESTA: Igualmente mi mejor deseo para ti y para los tuyos es compartir mi alegría pascual y desearte que Jesús resucitado esté también vivo en ti y en ellos. Hoy es el día de la vida. Hoy es el día de Dios en el que se nos manifiesta como dueño de la vida y de la muerte.

2.- Sin embargo, Padre, uno tiene una sensación un tanto rara leyendo el Evangelio que hemos proclamado. Yo esperaba un Evangelio de júbilo, de alegría, un Evangelio realmente pascual…
RESPUESTA: Y te encuentras con una Evangelio de corridas, de desilusiones, de búsqueda y de desconcierto…

3.- Pero es lógico. La Magdalena va al sepulcro al amanecer, cuando todavía está oscuro y lo encuentra vacío. Teme que alguien haya robado el cuerpo de Jesús y se lo comunica a Pedro y a Juan…
RESPUESTA: Y Pedro y Juan echan a correr como una especie carrera olímpica y se dan con la sorpresa de no encontrar nada más que un sepulcro vacío, con la vendas y el sudario como único recuerdo, ¿verdad?

4.- Esto debió de significar para ellos una verdadera decepción y desilusión.
RESPUESTA: Yo me atrevería a decir que la Pascua para ellos comenzó por la noche, cuando Jesús se les aparece y se les presenta en medio de ellos que estaban muertos de miedo. Pero, si te fijas bien en el relato, hay en él todo un simbolismo pascual.

6.- ¿Y todos estos rasgos simbólicos qué significan en una mañana de Pascua? ¿No hubiese sido mejor que Jesús estuviese a la puerta del sepulcro esperando a la Magdalena y a Pedro y a Juan?
RESPUESTA: Estamos en la Pascua, en la nueva creación. Por tanto, todos están comenzando a ver las cosas no ya desde la experiencia sensible de los sentidos, sino desde el misterio de la fe. Con la creación comenzó el hombre racional. Con la Pascua comienza el hombre de la fe, que ve más allá de las realidades humanas.

7.- ¿Por qué dice que “que todavía estaba oscuro”?
RESPUESTA: Muy sencillo, a pesar de tantos anuncios por parte de Jesús, ellos nunca entendieron lo de la Resurrección. Todos se quedaron con el muerto que descolgaron de la Cruz y enterraron. Por eso sus mentes todavía no se han abierto a la luz pascual ni a la nueva vida de la fe, a ver con ojos nuevos.

8.- ¿Estamos diciendo que para ellos Jesús aún no había resucitado?
RESPUESTA: Estamos diciendo que Jesús para ellos seguía muerto. Jesús estaba vivo, pero en sus corazones y en sus mentes seguía muerto. La Resurrección es todo un proceso de experiencia que va desde la oscuridad de la muerte a las luces de la Pascua. Jesús puede estar vivo y nosotros no verlo. Puede estar vivo y nosotros imaginándolo muerto. Igual que hoy. Muchos siguen creyendo que Dios ha muerto. Sin embargo, Dios goza de perfecta salud y está vivo.

9.- En eso sí creo que es cierto. Para muchos, hoy Dios está prácticamente muerto o si vive no significa nada en sus vidas.
RESPUESTA: La Pascua requiere hacer el camino de la búsqueda de Dios hasta llegar a encontrarnos con Él. Pero no lo encontraremos solo con nuestra razón. Necesitamos experimentarlo desde la fe. Para quien no tiene fe, la Pascua no significa nada, no le dice nada.

10.- ¿A qué viene eso de “el primer día de la semana”?
RESPUESTA: La Pascua es el comienzo de la Nueva Creación y la Resurrección, es el primer día de la nueva semana. Con la muerte de Jesús, Dios puso fin a lo viejo. Con la Resurrección, Dios comienza el tiempo nuevo, la vida nueva, el mundo nuevo. Hoy es el primer día del resto de los días y eso se da también en nuestras vidas.

11.- ¿Cómo se da eso en nuestras vidas? ¿También para nosotros hoy es el primer día de la semana?
RESPUESTA: Cuando vivimos muertos por el pecado y resucitamos a la nueva vida de la gracia por el sacramento de la penitencia podemos decir: “Hoy es el primer día de la semana de mi vida”. Esto es lo lindo y maravilloso de nuestras vidas, que también nosotros podemos tener nuestro gran día de Pascua. Un día que tendría que ser todos los días.

12.- Pero, ¿no les había dicho Jesús infinidad de veces que “tendría que morir, pero al tercer día resucitaría”?
RESPUESTA: Claro que sí, pero ellos no le creyeron. Igual que nosotros. Sabemos que también hoy Él está vivo en la Iglesia y en nuestras vidas, ¿pero le creemos de verdad? ¿Vivimos de realmente este acontecimiento de un Jesús vivo y resucitado que está en medio de nosotros y en medio de la Iglesia?

13.- ¿Quiere decir que también la Iglesia sigue hoy, como los discípulos, creyendo en un Jesús muerto y no resucitado?
RESPUESTA: La Iglesia hace grandes celebraciones por la Resurrección de Jesús. Quienes asistimos ayer a la Vigilia Pascual, estamos realmente convencidos de que Jesús ha resucitado y vive entre nosotros o seguimos también nosotros buscándolo en el sepulcro. Aunque no bastan las grandes celebraciones, lo importante es vivirlo a Él como resucitado.

14.- Padre, en la Pascua hay tres figuras clave: María la Magdalena, Pedro y Juan. ¿Tienen algún simbolismo especial cada una de ellas?
RESPUESTA: Yo creo que sí y además un simbolismo maravilloso.

15.- ¿Nos lo puede explicar? Por ejemplo, ¿cuál es el simbolismo de María, la Magdalena?
RESPUESTA: Es el carácter nupcial de la Pascua. Jesús es el esposo y María es la esposa. Jesús es el desposorio de la Alianza nueva de Jesús con la Iglesia.

16.- Un desposorio y una alianza bien extraña. La esposa que busca al esposo y no lo encuentra…
RESPUESTA: ¿No es esa la realidad de la Iglesia? A partir de la Pascua la Iglesia está llamada a vivir buscando y reconociendo a Jesús en medio de ella. Somos la Iglesia del resucitado. Una Iglesia que no viva la presencia viva del Resucitado es una Iglesia sin vida y sin esperanza.

17.- ¿No decimos que la Iglesia nació del costado y de la llaga del costado de Jesús en la Cruz?
RESPUESTA: Claro que sí, pero ahora la Iglesia tiene que descubrirlo y vivirlo no como el Jesús muerto, sino el Jesús resucitado, el que está vivo. Por eso ella también vive. La Iglesia no vive del recuerdo de un muerto, sino de la presencia de un vivo, de alguien que vive en ella.

18.- ¿Las figuras de Pedro y Juan en carrera al sepulcro?
RESPUESTA: Otro bello simbolismo. Pedro significa la institución eclesial, Juan simboliza el amor y el carisma en la Iglesia.

19.- Lo cual nos está diciendo que el amor y el carisma llegan antes que la institución.
RESPUESTA: Siempre ha sido así. La institución camina siempre a paso de tortuga. Mientras que el amor y el carisma siempre van por delante. Una institución sin carisma se petrifica. Las instituciones se renuevan animadas por el amor y el carisma. Son los carismas los que dan vida a las instituciones.

20.- ¿Quiere decir que institución y carisma o amor se contradicen?
RESPUESTA: De ninguna manera. ¿No has leído tú mismo que los dos corrían juntos? Pero primero llegó Juan, el amor y el carisma, luego llegó la institución. Pero el carisma sabe esperar a la institución, aunque siempre será el carisma el primero en creer. Por eso cuando se habla de Pedro se dice que vio el sepulcro vacío y las vendas por el suelo y se no dice más. En cambio, cuando luego entra Juan ve lo mismo, pero añade: “Vio y creyó.”

21.- Sin embargo, Padre, el gran problema de la Iglesia suele ser que la institución pesa más que el carisma y con frecuencia mata y apaga el carisma.
RESPUESTA: Si tú examinas la historia de la Iglesia verás que la Iglesia se va rejuveneciendo a través de los carismas. Los grandes movimientos transformadores de la Iglesia suelen venir del Pueblo de Dios. Ellos son los que dan vida y actualizan a la Iglesia. Todos los movimientos de espiritualidad y renovación, de ordinario, nacen en el Pueblo de Dios y son los que van abriendo a la Iglesia-institución a las nuevas necesidades del hombre. Pero ambas se necesitan.

22.- Pero también chocan entre ellas. La institución se resiste y, con frecuencia, ahoga el carisma.
RESPUESTA: Ni todo lo que hace la institución es bueno, ni todo lo que llamamos carisma es tan carismático. Es la institución la llamada a hacer el discernimiento.

23.- Padre, usted partió en su comentario de un caso bien trágico, el de esa mujer en las cárcel rusa… Pero, en su debida medida, ¿No sucede hoy lo mismo? Gente que vive en la oscuridad de la vida. ¿Cree usted que es fácil gritar: “Es Pascua, ha resucitado el Señor”?
RESPUESTA: No sé si será fácil o difícil porque nunca me he encontrado con una situación límite como la de una cárcel rusa, pero es precisamente en esa oscuridad de la vida cuando más estamos llamados a sentir que Jesús está vivo. Lo curioso es que basta que uno grite la Pascua, para que todos se animen a acompañarle en ese grito.

24.- Discúlpeme una pregunta que me llama la atención leyendo el Evangelio de Juan… Juan en ningún momento habla de que resucitó, sencillamente habla de que “está vivo”.
RESPUESTA: Si está vivo el que estaba muerto, quiere decir que resucitó. Además Juan quiere hacernos ver que Jesús vive en medio de nosotros, que es la mejor expresión de que ha resucitado.

25.- ¿Y hoy cómo lo expresaríamos?
RESPUESTA: Yo pienso que el grito de la Iglesia hoy y el grito de nosotros hoy tendría que ser: Jesús vive y vive en medio de nosotros. Jesús no es un muerto del que hacemos un recuerdo, sino alguien que vive y comparte cada día nuestras vidas, incluso en esos momentos de oscuridad. ¿Hay algo más oscuro que una cárcel soviética? Sin embargo, aquellas mujeres gritan gozosas: “Ha resucitado”. “Verdaderamente ha resucitado”. Este debiera ser hoy el grito de la Iglesia y de cada uno de nosotros.

26.- Amigos, hay momentos en la vida en los que todo pareciera que Dios ha muerto o que si existe no da señales de vida. Igual que aquel amanecer pascual “cuando todavía todo estaba oscuro”; sin embargo, Jesús está vivo. Por eso, en el día de hoy, aun aquellos que no tienen luz en su vidas, debieran gritar: “Dios está vivo” y “vive en medio de nosotros”. A todos unas felices Pascuas de Resurrección. ¡¡¡Aleluya!!!

DESPEDIDA: ¡¡¡Aleluya, hermanos, que Cristo está vivo también en medio de nosotros!!!

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