Domingo es Fiesta

Domingo de Ramos – C | Pasión y Muerte de Jesús

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

Proclamamos la Historia de la Pasión de Jesucristo según San Lucas en el Capítulo 22: Nosotros sólo leeremos algunos de los versículos:
Y cuando llegaron al lugar llamado de La Calavera, lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”
Y se repartieron sus vestidos echándolos a suerte.
El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre diciendo: si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro le increpaba: ¿Ni siquiera temes a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos: en cambio él no ha faltado en nada. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.
Jesús le respondió: “Te lo aseguro. Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región hasta la media tarde, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó de por medio. Y Jesús clamando con voz potente, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró”.
PALABRA DE DIOS.

1.- Padre Clemente, ¿no es hoy Domingo de Ramos?
RESPUESTA: Claro. Hoy es Domingo de Ramos.

2.- ¿Por qué entonces leemos la Historia de la Pasión y no el relato de los ramos?
RESPUESTA: Entendámonos. Recordamos el acontecimiento de los Ramos con una procesión que precede a la Misa, pero la Liturgia es del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Por tanto, es liturgia de la Pasión.

3.- ¿Quiere decir que lo de los ramos resulta algo secundario?
RESPUESTA: Ni secundario ni principal. Los ramos tienen su propia celebración, pero lo que celebramos es la Pasión. Hasta debiéramos tener cuidado que el alboroto de los ramos nos haga olvidar el acontecimiento central que es la Pasión de Jesús. Ese es el centro y el meollo de nuestra celebración.

4.- Padre, en su saludo siento la impresión de que ha querido hacer una síntesis de la verdad de toda esta semana.
RESPUESTA: Es cierto. He dicho, en primer lugar, que es una semana de revelación, que es una semana de dolor y de amor. Una semana de oscurecimiento y manifestación de Dios. Y una semana en la que necesitamos de ojos de fe para poder ver el trasfondo de todo lo que vamos a celebrar.

5.- ¿Qué es lo que se nos revela en esta Semana Santa?
RESPUESTA: Es la cumbre de toda la manifestación y de toda la revelación de la verdad de Dios y, por tanto, de la verdad de nuestra fe.

6.- ¿Revelación cuando precisamente menos luz hay, cuando todo parece oscurecerse?
RESPUESTA: Precisamente por eso. Dios no se revela en las claridades humanas, sino precisamente en las oscuridades humanas. Dios no se revela cuando lo humano brilla demasiado, sino cuando lo humano está oscurecido del todo.

7.- Dice usted que en esta semana, en esta historia de la Pasión de Jesús, se revela la verdad de Dios. ¿Qué es lo que se revela de Dios en toda esta historia?
RESPUESTA: Muchas cosas. En primer lugar, se revela la verdad de Dios y la verdad del Reino en la debilidad, en la impotencia, en el fracaso humano. Se revela la verdad de Dios en su compartir hasta el fondo, la condición humana del hombre. Se revela, sobre todo, no el Dios poder, sino el Dios amor.

8.- A decir verdad, es bien difícil reconocer el rostro de Dios en la historia de la Pasión. Al contrario, en la Pasión más bien surge la pregunta: ¿Dónde está Dios?
RESPUESTA: Nuestra idea filosófica sobre Dios evidentemente no se puede ver en la Pasión. Nosotros tenemos la idea de un Dios omnipotente, un Dios que está por encima de todo y de todos. Un Dios que todo lo sabe, que todo lo puede, para quien todo es posible. En cambio, en la Pasión Dios se nos manifiesta en la debilidad, se nos revela en la impotencia, se nos revela en la negación misma de Dios.

9.- ¿Revelarse en la negación misma de Dios? ¿No le parece una contradicción?
RESPUESTA: Un Dios que pasa por la experiencia de la debilidad e impotencia en manos de los hombres. Un Dios más débil que los mismos hombres. Un Dios que se atreve a pasar por la experiencia más humillante y pobre de la condición del hombre. Dios quiere cambiar su rostro para con nosotros, no quiere ser el todopoderoso. Dios quiere compartir la debilidad humana, hacerse hombre hasta el fondo, hasta las últimas consecuencias.

10.- ¿Por qué Dios tenía que abajarse tanto, hasta el punto de desaparecer, al menos humanamente, como Dios?
RESPUESTA: Dios quiere revelarse como amor. El amor sólo se puede expresar en la debilidad, en la flaqueza, no en el poder ni en la grandeza. Además, Dios quiere hacernos ver que el poder que domina no se puede dominar con más poder, que el único camino para vencer al poder es el amor. Sólo el amor que se expresa en la debilidad es capaz de trastocar los falsos valores de los poderosos, de los grandes.

11.- Sin embargo, Padre, nosotros seguimos sintiendo preferencia por un Dios todopoderoso más que por un Dios débil. Como que el Dios de la debilidad nos sirve de poco.
RESPUESTA: Cuando Dios se revela en la debilidad del poder, está manifestando a la vez el poder del amor. Cuando nosotros acudimos al poder de Dios, estamos convirtiendo a Dios en un instrumento de utilidad. Nosotros preferimos un Dios poder porque pensamos en un Dios que utiliza su divinidad para solucionarnos nuestros problemas. Dios no es un soluciona problemas, sino un Dios que da vida. Un Dios que nos hace amar. Un Dios que nos hace más fuertes que nuestros propios problemas y debilidades.

12.- Permítame que insista en este campo. Son muchos los que se sienten defraudados por Dios cuando acuden a Él y no les soluciona sus problemas o dificultades.
RESPUESTA: Tristemente suele ser así. Pero la razón está en que seguimos con una mentalidad sobre Dios que no es lo que Él nos dijo de sí mismo. La gran tentación del creyente está siempre en querer poner a Dios a nuestro servicio, en creer en un Dios a quien podemos manipular con nuestras necesidades. Esto se revela claramente en las mismas tentaciones de Jesús.

13.- ¿A qué tentaciones se refiere, las del desierto o las de la Pasión? Pero, hasta donde puede ver, en la Pasión Jesús no sufrió tentación alguna…
RESPUESTA: Jesús comenzó su vida pública sintiendo la tentación de utilizar a Dios para solucionarle sus problemas de pan. En la Pasión sigue la misma tentación. ¿Qué es lo que le dicen a Jesús cuando está colgado de la cruz?

14.- Aquí Lucas trae varias cosas: A otros a salvado. Pues que se salve a sí mismo… Que se salve a sí mismo y a nosotros…
RESPUESTA: Sí pero lee la frase completa. De lo contrario quedará sin sentido…

15.- “Si es el Mesías de Dios”, “Si eres el rey de los judíos”…
RESPUESTA: Ahí tienes la tentación. Tú dices que eres el Mesías, que tienes a Dios por Padre, pues demuéstralo haciendo que Dios te salve de la Cruz y nos salve a nosotros contigo. Utiliza el poder de Dios y que Dios está contigo, que tu Padre te baje de la cruz.

16.- Y Dios calla…
RESPUESTA: A pesar de que realmente es el Mesías y es el Hijo de Dios, Dios no lo baja de la Cruz. Dios prefiere manifestar que no puede bajarlo, a hacer el exhibicionismo de sus poderes. Por eso, Dios calla. Dios no hace nada. Sin embargo, Jesús sigue sintiendo que el Padre le ama, que el Padre le quiere y que el Padre está con Él. Es aquí donde nosotros tenemos que aprender la verdad de Dios en nuestras vidas. Dios no es un Hércules que sale a defendernos. Dios más bien actúa en nuestros corazones para ser más fuertes que todos los poderes humanos.

17.- ¿Incluso si nos matan…?
RESPUESTA: A Jesús lo mataron.

18.- ¿Cómo ver a Dios si nos matan?
RESPUESTA: Dándonos fuerza para sentirnos más fuertes que la muerte misma.

20.- Padre, usted insiste mucho en no quedarnos con ese mundo de dolor, sufrimiento, injusticia que parece dominar toda la Pasión. ¿Por qué?
RESPUESTA: Porque muchos tienen la impresión de que la Pasión de Jesús es la justificación del dolor y del sufrimiento, como si Dios quisiese el sufrimiento del hombre.

21.- Si Dios Padre no le evita el sufrimiento a Jesús, si Jesús es víctima de todas las injusticias y soporta todos los dolores que implica la crucifixión y la muerte, ¿no cree que de alguna manera es una valoración del dolor y una afirmación del mismo?
RESPUESTA: Ni Dios buscó el sufrimiento de la Cruz para Jesús, ni Jesús amó nunca la cruz.

22.- ¿Qué hay entonces debajo de esa cruz, de esa muerte, y de todo ese sufrimiento?
RESPUESTA: Dios quiso manifestar su amor a los hombres, incluso si era necesario pasar por la cruz. La cruz no es la exaltación del dolor, sino la exaltación del amor. Nos amó hasta tal punto que prefirió entregar su vida antes de renunciar al Evangelio del amor. Lo que vale no es el dolor, lo que vale de verdad es la capacidad de amarnos, aunque esto signifique que tiene que ser crucificado.

23.- ¿No quiso Dios que Jesús muriese en la Cruz?
RESPUESTA: Nunca. Dios quiso que Jesús anunciase la novedad del amor y condenase el odio, el poder que humilla y esclaviza.

24.- Pero, entonces, ¿a quién se le ocurrió condenarle a la cruz?
RESPUESTA: A aquellos que no quisieron aceptar el anuncio del Evangelio del amor. No. Nadie dirá que lo condenaron por bueno. Lo condenaron porque desestabiliza el mundo tal y como nosotros lo queremos. Y eso molesta a los poderosos. Son los que tiene el poder los que se oponen a los cambios porque ellos no quieren cambiar, porque ellos ya están bien así.

25.- Uno puede sentirse bien y resistir al cambio. ¿Pero hasta el punto de condenar a muerte a alguien?
RESPUESTA: Esa es la lógica del poder y esa es la lógica por la que Dios renuncia al poder. El poder tiene la capacidad de destruir al que le estorba. El poder es el mayor obstáculo a la acción de Dios en la historia y es el mayor obstáculo para las novedades del Espíritu recreador de la historia.

26.- Esa me imagino que será también la lógica contra quienes se empeñan en anunciar un Evangelio de la vida y del amor hoy.
RESPUESTA: Lo dijo Jesús en la última bienaventuranza. Bienaventurados, dichosos vosotros cuando os persigan por mi causa, por mi nombre… Y esta es también la historia de los mártires y la historia de la Iglesia.

27.- ¿En qué sentido también la Iglesia está llamada a correr la misma suerte de Jesús?
RESPUESTA: Nadie perseguirá a la Iglesia, mientras la Iglesia piense como los grandes, dé la razón a los grandes. Pero cuando la Iglesia quiere ser fiel a sí misma, ser fiel al Evangelio de las Bienaventuranzas, al Evangelio del servicio, al Evangelio del amor, de la fraternidad, esa Iglesia estorba.

28.- ¿Y qué sucede entonces?
RESPUESTA: Lo que vemos cada día. A Jesús primero le acusaron de blasfemo, porque se decía “hijo de Dios”. Pero con ese argumento podían hacer poco en el tribunal del Gobernador romano, entonces le tuvieron que acusar de “meterse en política”, revuelve al pueblo, no está de acuerdo con el poder romano.

29.- El eterno argumento contra la Iglesia: “La Iglesia se mete en política”.
RESPUESTA: Exacto. Cuando la Iglesia se pone a favor del pobre, a favor de la vida, a favor de la dignidad de las personas y reclama y grita en nombre de los que ni siquiera pueden gritar entonces se la acusa de “meterse en política”. Hoy no se buscan mártires, somos mucho más modernos, y tenemos otros caminos: “Marginar a la Iglesia, quitarle crédito ante la sociedad”.

30.- Bueno, hasta donde tengo entendido, tampoco en aquel entonces quisieron hacer de Jesús un mártir…
RESPUESTA: Claro que no. Los mártires son peligrosos. Los mártires mantienen vivo el ideal del Evangelio. Entonces, era preciso buscar la manera de desacreditarlo públicamente. De ahí el que acudiesen a la muerte de Cruz. Ellos podían matarlo a pedradas, pero lo hubieran convertido en mártir. Mejor en la Cruz que es el signo bíblico de que Dios no está con Él. Por tanto, es la manera de borrarle el rostro de Dios que brillaba en Él. “Maldito el que cuelga del madero”.

31.- Ese significaba darle una muerte en la que borraban cualquier rasgo de Dios en Jesús.
RESPUESTA: Y ése fue, posiblemente, el mayor sufrimiento de Jesús en su Pasión. No era el dolor de los clavos, era el tener que morir revelando el misterio del rostro del Padre, pero viéndolo borrado en su propio rostro. Borrar en Él aquello mismo que quería anunciar y proclamar.

32.- A la luz de todo esto, Padre, la Semana Santa se presta no sólo a esas experiencias religiosas de nuestra piedad, sino a replanteamiento radical de nuestra fe.
RESPUESTA: En estos días, tendríamos que replantearnos nuestra imagen de Dios, el Dios en el que decimos creer. Tendríamos que replantearnos el ser y la misión de la Iglesia y tendríamos que replantearnos la verdad de nuestro mundo en el que nos toca vivir.

33.- ¿Cómo pudiéramos hacerlo?
RESPUESTA: Primero interiorizando este misterio que celebramos. En segundo lugar, no nos quedemos en el sentimentalismo que produce todo ese mundo externo del dolor. En tercer lugar, sintiendo la verdad de Dios en nuestro corazón. Pero meter luego toda esta realidad humana y eclesial en ese misterio de la Cruz. Si pudiera resumirlo de una manera clara y concisa diría: “Tomar en serio la cruz y la muerte de Jesús” como criterio de discernimiento y de vida.

34.- Bueno, amigos, aunque no sea sino unos días al año, ¿seremos capaces nosotros de meternos ahí dentro del misterio de la Cruz y de la muerte? Hagamos un poco de silencio porque el misterio solo se descubre en la soledad y en el silencio del corazón.

DESPEDIDA: Amigos, os espero en la mañana de Pascua. El Dios cuyo rostro se oculta durante estos días resplandecerá en la mañana de Pascua. La verdad de la Cruz está al otro lado de la cruz cuando la Palabra del Padre se llame “Resurrección”.

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