Domingo es Fiesta

Domingo 6 – B | Jesús cura al leproso | IQC2021

“Quiero: queda limpio”.

Santo Evangelio según san Marcos 1,40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: “Si quieres, puedes limpiarme”.

Jesús sintió compasión, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero: queda limpio”. La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándoles severamente: “No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés”.

Pero él salió y se puso a pregonarlo y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueglo; se quedaba afuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor.

1.- Padre Clemente, le apuesto que hoy Jesús tendría serias dificultades con la Iglesia.
RESPUESTA: No lo había pensado. Pero ¿por qué tendría serias dificultades con la Iglesia?

2.- Yo pienso que Jesús se las buscaba…
RESPUESTA: Oye, estás hoy muy retador. Jesús en dificultades con la Iglesia, Él se las buscaba… ¿A dónde quieres llegar?

3.- ¿Se da cuenta con facilidad quebranta la ley sin que le importe nada?
RESPUESTA: ¿Te refieres al leproso?

4.- Claro. Fíjese. En primer lugar, los leprosos tenían que estar lejos del camino. Los leprosos no podían acercarse a nadie, incluso creo que cada vez que pasaba alguien cerca tenían que gritar, “peligro, peligro”. A los leprosos no se los podía tocar porque uno quedaba legalmente contaminado.
RESPUESTA: Claro. Aquí el leproso se acerca a Jesús, se pone de rodillas delante de El. Jesús extiende la mano y lo toca. ¿Me quieres decir para que son y para quien son las leyes?

5.- Las leyes son para establecer un orden. Creo que esa es finalidad.
RESPUESTA: Es cierto. Son para establecer un orden, pero dime ¿un orden contra el hombre? ¿Estará el orden por encima de los intereses del hombre, o el hombre sobre la legalidad de la ley?

6.- Con frecuencia somos más víctimas de la ley que de la dignidad del hombre.
RESPUESTA: Pues esa fue la mentalidad de Jesús. La ley, sí; pero el hombre primero. Cuando Jesús ve al hombre postergado o marginado por la ley, a Jesús le interesa más el hombre que su fidelidad a la ley. El relato de la curación del leproso creo nos ofrece una linda lección sobre el particular.

7.- ¿En qué sentido y medida este texto nos ofrece una lección?
RESPUESTA: En lo que la ley atenta contra la dignidad del hombre, Jesús se la salta a la garrocha. En lo que ley favorece al hombre ordena cumplirla.

8.- ¿Esto cómo aparece en el texto?
RESPUESTA: En lo que la ley tiene de marginación del hombre, Jesús ni le hace caso porque la bondad y la legitimidad de una ley, le viene de su servicio al hombre y no de la esclavitud. Por eso Jesús deja que el leproso se acerque, Él mismo se acerca, le alarga la mano y hasta se la pone sobre la cabeza.

9.- ¿Y lo que favorece al hombre?
RESPUESTA: En cambio, Jesús le dice que se presente al sacerdote para demostrar su curación y que, incluso, haga la ofrenda al templo porque esto era reintegrarle a la comunidad y al templo.

10.- Padre, cuando uno ve cómo se hacen las leyes, uno percibe claramente que tienen mucho de intereses particulares y personales.
RESPUESTA: De esto creo que somos testigos todos. Por eso las leyes están en descrédito. Las leyes son necesarias, pero cuando las leyes no responden al bien común de todos, sino a los intereses particulares de unos cuantos, pierden fuerza, pierden interés. En cuanto podemos prescindimos de ellas.

11.- ¿Pasa lo mismo con las leyes de la Iglesia?
RESPUESTA: Esto pasa con todas las leyes sean estas civiles o religiosas. Es que a veces los legisladores se imaginan que el resto de la gente no piensa, no sabe discernir o valorar. La mejor manera de desacreditarse la ley es ver que no es promotora de la dignidad y de la libertad del hombre.

12.- De todos modos, Padre, no me dirá que Jesús no fue un tanto imprudente porque Él sabía que tocar a los leprosos era contagioso y podía contagiarse de la lepra.
RESPUESTA: Ahí está la gran genialidad de Jesús. Digamos la gran genialidad del amor de Dios al hombre. Dios ama tanto al hombre que no tiene miedo a contagiarse de su lepra. ¿Recuerdas aquella obra de Paul Claudel: “La Anunciación”?

13.- Tengo una muy vaga idea. Recuerdo haberla leído, pero hace ya muchísimos años…
RESPUESTA: Pues yo confieso haberla leído hace más de cincuenta años y me dejó marcado. Algo que yo hubiese querido hacer y que posiblemente nunca he tenido la valentía. Aunque a decir verdad tampoco he tenido oportunidad.

14.- ¿Se puede saber qué es lo que le marcó?
RESPUESTA: De las dos hermanas Mara y Violeta. Un leproso acudía todas las mañanas a pedirles limosna y lo hacía con una melancolía que denotaba la falta de cariño que vivía. Hasta que una mañana Violeta, sintió tanta ternura hacia el pobre leproso, que le estampó sus labios en los labios leprosos obsequiándole un gran beso.

15.- Las consecuencias me las adivino…
RESPUESTA: Las adivina cualquiera. Pasado algún tiempo Violeta sintió los primeros síntomas de la lepra y tuvieron que aislarla en una cueva en las montañas. Pero no te parece maravilloso, ¿quedar leproso por dar un poco de cariño a alguien? Pues mira, ese fue el gesto de Jesús.

16.- Físicamente Jesús no contrajo la lepra, pero legalmente quedó leproso.
RESPUESTA: ¿Y no te parece estupendo que Dios sea declarado legalmente leproso por amar al hombre? Un Dios que limpia de la lepra al hombre y él queda legalmente leproso. Hasta el punto que, Jesús no podía entrar abiertamente a ningún pueblo; y se quedaba fuera, en despoblados.

17.- El leproso incorporado a la comunidad y al templo y Jesús a quedarse fuera de los pueblos, en despoblados…
RESPUESTA: Personalmente a mí no me impresiona que Jesús sanase a un leproso. Había curado a tantos enfermos… Para mí, lo impresionante es ver que Dios no tiene reparos en contagiarse de la lepra y sentirse marginado legalmente, por su amor al hombre. Esa es para mí la verdadera fuerza de este Evangelio.

18.- Un hombre que había perdido toda su dignidad, en un momento se siente digno de formar de nuevo parte de la comunidad de los hombres y poder entrar de nuevo al templo…
RESPUESTA: Te confieso que hay algo que aún no logro entender entre nosotros los cristianos.

19.- ¿Qué es lo que no logra entender?
RESPUESTA: Que después de leer el Evangelio, nosotros no valoremos más a las personas. No valoremos más a los hombres y mujeres. Con el Evangelio en la mano y testigos de lo que Dios hace por el hombre, los cristianos debiéramos ser los grandes testigos de los derechos humanos, testigos de la dignidad del hombre y de todos los hombres.

20.- En el Nuevo Testamento hay muchas afirmaciones un tanto extrañas. Yo recuerdo aquello que decía Pablo, que Jesús siendo rico se hizo pobre para enriquecernos a nosotros.
RESPUESTA: En el Nuevo Testamento hay muchas de estas cosas. Cada una de ellas un verdadero milagro de amor: “Siendo rico se hizo pobre por nosotros”. “Siendo pura gracia se hizo pecado por nosotros”. “Siendo Dios se hizo hombre, uno igual que nosotros en todo”. “Siendo Él bendición se hace maldición por nosotros”. ¿Te imaginas?

21.- Ahora comprendo que Jesús haya querido correrse el riesgo de ser leproso para limpiarnos a nosotros de la lepra.
RESPUESTA: Lo más maravilloso de Dios es que valore tanto al hombre que se haya querido hacer hombre por el hombre. Un Dios que se hace hombre por el hombre, tampoco tendrá reparos en hacerse leproso por los leprosos. Un Dios que se ha querido hacer pecado por los pecadores, ¿qué más le podemos pedir?

22.- Cada día, Padre, cuanto más leo el Evangelio me doy cuenta de que, por mucho que hablen y digan, nadie ha hecho tanto ni ha amado tanto al hombre como Dios.
RESPUESTA: Nosotros hablamos mucho del hombre, pero creo que todavía no lo hemos valorado adecuadamente. Con frecuencia, las palabras esconden y ocultan de nuestra falta de verdadera valoración del hombre. Dios más que hablar del hombre, actúa por el hombre. Me gustaría que alguien me presentase un sistema, el que sea, donde el hombre tenga tanta dignidad como en el Evangelio.

23.- ¿Es por eso que la Iglesia, de ordinario, cuando habla, lo enjuicia todo desde los valores humanos?
RESPUESTA: La Iglesia no es política. Pero juzga a la política desde la dignidad del hombre. Cuando se acusa a la Iglesia de meterse en política, nos equivocamos. La Iglesia respeta todas las formas políticas. Esa no es su incumbencia, pero a todas las juzga desde el respeto de cada una por el hombre. Para la Iglesia el hombre es el valor que está por encima de los demás valores.

24.- Padre, ¿cuál es la razón por la cual Jesús le encarga “severamente”, dice Marcos, que no lo diga a nadie, que no diga a nadie que lo ha curado.
RESPUESTA: Por varias razones. En primer lugar, Jesús no quiere se deforme su imagen de Mesías crucificado, por la de un Mesías triunfalista. En segundo lugar, por los mismos problemas de la ley. Acercarse a un leproso, sobre todo tocarlo implicaba, como decíamos, quedar él mismo impuro legalmente, lo cual le iba a crear problemas en su relación con la gente.

25.- ¿No era eso desconocer la realidad del hombre? Uno que ha estado leproso y es curado así tan milagrosamente, ¿lo va a callar?
RESPUESTA: Hay cosas que no es fácil callar ni esconder. De hecho, la noticia corrió enseguida por todas partes.

26.- Sí, pero a Jesús le fastidió, porque dice aquí Marcos que “Jesús, ya no podía entrar abiertamente en ningún poblado” y tuvo que quedarse fuera, en descampado.
RESPUESTA: ¿Y no te parece estupendo que mientras el leproso ya es libre para ingresar a la comunidad Dios se quede marginado, excluido? De todos modos, la gente tiene un sentido común y una sensibilidad que va mucho más lejos que la ley.

27.- ¿En qué sentido el pueblo va mucho más lejos que la ley?
RESPUESTA: Sigue leyendo el texto de Marcos…

28.- Veamos… Ya, aquí está: “Y aún así acudían a Él de todas partes”.
RESPUESTA: Ya ves. Mientras la ley declara impuso a Jesús, la gente sigue percibiendo la verdad y la bondad de su corazón. Por encima de la ley, sigue acudiendo a Él. Además, Marcos dice bonitamente “de todas partes”. En el fondo, Jesús quebró la rigidez de la ley. La gente sabe percibir muy bien dónde está la verdad y dónde la mentira, dónde está la gracia y donde está el pecado.

29.- Padre, ¿no tendríamos que mancharnos un poco más los cristianos?
RESPUESTA: Tristemente todos olemos demasiado a colonia. Cuando debiéramos oler más a dolor, a pecado, a pobreza. Los pobres, la mayoría de los enfermos huelen más a sudor que a colonia. En 1980, durante el Sínodo de la familia, casi todos los días viajaba al lado de la Madre Teresa de nuestra casa al Vaticano. Ella no olía a perfume, olía a pobre, olía a caridad, olía a Dios, porque olía a amor y cariño hacia los abandonas.

30.- Yo me estoy refiriendo a un mayor compromiso con tantos marginados de hoy…
RESPUESTA: Te entiendo perfectamente. Hoy, posiblemente, hemos vencido casi por completo a la lepra, pero tenemos otro tipo de lepras. Tenemos a los drogadictos. Tenemos a los contagiados del Sida. Tenemos a los contagiado del Covid. Tenemos a tanta gente marginada.

31.- Pero les tenemos miedo y los dejamos demasiado solos…
RESPUESTA: Es lógico el miedo. Pero también tiene que ser lógico el amor a la persona. Por encima de todo, o si prefieres, bajo la adicción hay una persona. Bajo la dolorosa imagen del Sida, hay un hombre, una mujer, una persona. Bajo la pobre imagen de esos hombres y mujeres que deambulan por nuestras calles, vive una persona.

32.- ¿Y dónde está entonces el problema?
RESPUESTA: Está en algo muy sencillo. Todo depende qué vemos primero. Si primero vemos a la droga y las enfermedades, o primero vemos al drogadicto o enfermo. Jesús vio primero al hombre, luego la lepra. El hombre era más importante que la lepra.

33.- En el fondo, se trata de cuestión de valores.
RESPUESTA: Evidentemente. De ahí el empeño de la Iglesia por crear una verdadera cultura del hombre y de la mujer. Una verdadera cultura de la dignidad humana. ¿Qué pasaría si lográsemos valorar al hombre como valoramos el dinero, la ganancia o simplemente el puesto?

24.- Amigos: es posible que a nuestro lado no existan hoy leprosos, pero existen hombres y mujeres de carne y hueso. Hombres y mujeres que reclaman ser reconocidos en su dignidad de personas. Esos están a nuestro lado, en nuestra propia casa. Comencemos ahí por hacernos sentir importantes. Comencemos ahí por hacerles sentir su verdadera dignidad.

DESPEDIDA: Amigos, Dios se hizo pecado por nosotros pecadores. Se hizo leproso por nosotros enfermos. ¿Tenéis complejo de inferioridad? Mirad cómo os valora el Señor. Que Dios os bendiga a todos.

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