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Domingo 28 – B | Jesús y el joven rico | IQC2021

“¡Qué difícil es para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!”

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según san Marcos 10,17-27

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”

Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Solo Dios es bueno. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”.

Él replicó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño”.

Jesús lo miró con cariño y le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”.

Pero él, abatido por estas palabras, se fue entristecido, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil es para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre el reino de Dios”.

Ellos se espantaron y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”.

Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Dios puede todo”.

PALABRA DE DIOS.

1.- Curioso. ¡Algo que comenzó con grandes esperanzas y termina en grandes desilusiones!
RESPUESTA: Esa es, hermanito, la historia de Dios con el hombre. El corazón de Dios lleno de ilusiones y la respuesta del hombre que hace inútiles tantas esperanzas. Pero quisiera enfocar el tema de hoy desde otra perspectiva, que me parece ser también el horizonte desde donde habla Jesús.

2.- ¿Cuál es esa perspectiva o ese horizonte de Jesús?
RESPUESTA: El encuentro de Jesús con este joven que dicen unos, o simplemente con este personaje anónimo de Marcos, quiere poner de manifiesto que la ley puede hacer gente buena, pero no seguidores de Jesús en el espíritu; que la ley es suficiente para cumplir con ciertas exigencias, pero con la ley en el corazón no estamos capacitados para ser seguidores de Jesús.

3.- Lo cual, me imagino yo, marca como un nuevo camino. Porque hasta entonces el camino de Dios era el camino de la ley. Pero, según estoy escuchando, ahora el camino de la fe es otro…
RESPUESTA: Hasta Jesús era suficiente cumplir con la ley o, mejor dicho, los hombres se habían apegado a la ley, pero una ley carente del verdadero espíritu. Con Jesús la ley no es suficiente, se puede ser un buen servidor de la ley y, sin embargo, ser alguien incapaz de entrar en el Reino de Dios.

4.- ¿Cuál es entonces ahora el camino que lleva a Dios?
RESPUESTA: Con Jesús se inicia el camino del seguimiento. Jesús suple a la ley. Jesús se convierte en el único camino del reino. No basta ser bueno según la ley, es preciso ser bueno siguiendo a Jesús, aceptando a Jesús, y creyendo en Jesús. La verdadera revelación de Dios no es la ley. Dios se revela en Jesús y los planes de Dios se manifiestan en Jesús.

5.- De todos modos, este personaje que se presenta a Jesús resulta bien interesante y bien significativo.
RESPUESTA: Es una de las figuras del Evangelio que más me gustan porque encarna, por una parte, el mundo del corazón humano y, por otra parte, el misterio del Evangelio o del Reino de Dios.

6.- ¿En qué sentido encarna el misterio del corazón humano?
RESPUESTA: Si te fijas en el relato de Marcos, se trata de alguien que acude a Jesús corriendo, como quien siente ansias y necesidad de algo. Es la insatisfacción del que vive bajo los mandatos de la ley, pero que aún no ha descubierto las exigencias del Espíritu. Por otra parte, es el símbolo del que es bueno según la ley, pero que ni él se siente satisfecho ni tampoco responde a las exigencias del Espíritu.

7.- Un momento. Este personaje dice usted que se manifiesta como un insatisfecho. ¿Cómo lo descubre usted en el texto?
RESPUESTA: Muy fácil. El Evangelio dice que llegó hasta Jesús corriendo, se echó de rodillas delante de Jesús… Estos dos gestos ya te están indicando que es alguien que busca. Alguien que no está satisfecho consigo mismo. Busca algo, aunque posiblemente no sabe ni él mismo lo que busca. Pero está expresando su propia insatisfacción.

8.- Sin embargo, es bien curioso porque, en el fondo, el mismo Jesús lo mira con cariño, es decir como con cierta ilusión, con cierta esperanza…
RESPUESTA: Todo el que se siente insatisfecho, todo el que busca, revela el vacío interior de su espíritu. Por tanto, de alguna manera quiere algo más. En este sentido, el joven o adulto que acude a Jesús resultaba interesante.

9.- ¿Simplemente por buscar?
RESPUESTA: El hombre se define como inquietud. El hombre es un ser inquieto en constante búsqueda. Lo peor que nos puede suceder es creer que ya hemos llegado, que ya lo tenemos todo, que ya no necesitamos más. El hombre es un ser en camino. Para mí, la mejor imagen es la del peregrino, el hombre del camino. Por eso también el Evangelio todo lo centra en el “sígueme” y Jesús mismo se define a sí mismo como “camino”.

10.- Pero esta persona que acude a Jesús con tanta prisa, corriendo y que incluso se postra de rodillas ante él, parece buena gente… ¿Qué problema tenía?
RESPUESTA: Y era buena gente, pero tenía un problema. Era bueno según la ley, era un cumplidor de la ley, pero eso era todo. No pasaba de ahí. Y es que uno puede ser un gran cumplidor de la ley y estar vacío.

11.- ¿Quiere decir que la ley no da vida?
RESPUESTA: La ley nunca puede ser un fin. La ley es siempre un medio, es una ayuda a nuestra libertad. Puedo ir a Misa porque está mandado y creer que con ello ya he cumplido. Y ahí está el error. ¿De qué sirve cumplir con la ley de oír Misa si luego no he vivido la Misa? Sí he estado en Misa, he cumplido con la ley, pero no he vivido nada. La ley sirve para marcar caminos a la libertad, pero carece de espíritu.

12.-Me gustaría clarificar más esto porque me resulta inquietante, por una parte, e interesante por otra. ¿Nos podía poner algún ejemplo donde esto se vea de una manera más clara?
RESPUESTA: Te voy a poner varios ejemplos. El primero, el cuarto mandamiento nos ordena honrar a nuestros padres. Tú los honras porque está mandado, pero no porque sientes tu condición de hijo y su condición de padre. ¿Qué has hecho en realidad?

13.- Que los he amado por obligación…
RESPUESTA: Exacto. Los has honrado por obligación. ¿Crees que has cumplido de verdad con tus deberes para con tus padres? Te propongo otro ejemplo en la misma línea: ¿Tú amas a tus hijos porque te sale del corazón o porque tienes que cumplir con la ley?

14.- Amar por ley, por cumplimiento de la ley no creo que fuese amor de verdad…
RESPUESTA: ¿Verdad que no? Amar por obligación no es amar. Amar por obligación es cumplir con la ley, pero no cumplir con los sentimientos del corazón.

15.- Pero decía usted que no siempre el que cumple con la ley, es luego capaz de seguir las llamadas del Espíritu. ¿En qué sentido?
RESPUESTA: El mismo caso del Evangelio. Este joven, o quien sea, era capaz de cumplir los deberes de la ley, pero cuando se le pide renunciar a lo que tiene, dárselo a los pobres, dejarlo todo y seguir a Jesús, se siente incapaz. Se encierra en sí mismo y con la cabeza gacha regresa a su casa. Es capaz de hacer las cosas por obligación, pero no es capaz de actuar por amor. Es capaz de cumplir con la Sinagoga, pero es incapaz de escuchar la voz de Dios que le pide ir más lejos. Es capaz de no matar a nadie, pero es incapaz de amar a alguien. Es capaz de no cometer adulterio, pero es incapaz de amar de verdad a la esposa. Es capaz de no mentir, pero luego es incapaz de decir siempre la verdad.

16.- Pero, ¿no cree usted que también Jesús se aprovechó un poco de la bondad de este personaje y le exigió luego demasiado?
RESPUESTA: ¿Le exigió demasiado o él se exigía demasiado poco? ¿En qué Jesús le exigió demasiado?

17.- Oiga a Usted. De golpe y porrazo Jesús le dice que “vaya a su casa, venda todo lo que tiene, le dé el precio a los pobres, y que luego le siga. ¿No cree usted que le puso el listón demasiado alto de un solo golpe?
RESPUESTA: ¿No quería él vivir la vida en plenitud? ¿No quería él ir más allá de la ley? Quien quiere subir alto, no espera que le pongan las cosas facilotas. Además, quien decía haber cumplido siempre la voluntad de Dios, ¿se asusta ahora cuando Dios le propone el ideal del Reino?

18.- ¿Al precio de venderlo todo y quedarse con nada?
RESPUESTA: Para quien ha descubierto la verdad de Dios todo lo demás es relativo y lo que Jesús le hace ver es hasta dónde llega su sinceridad de querer la plenitud de la vida, hasta donde Dios ocupaba un lugar preferente en su corazón o seguía con el corazón lleno de cosas, consideradas más importantes que Dios.

19.- ¿Quiere decir que confrontarnos con Dios implica una elección entre las cosas y Dios?
RESPUESTA: Yo no sabría decirte si se trata de una confrontación. Lo que sí puedo decirte es que o Dios ocupa el lugar central de nuestras vidas o ese espacio lo reservamos para lo que tenemos. Entonces sí tenemos que hacer una elección: o Dios o las cosas que hemos acumulado. ¿Recuerdas la parábola del tesoro escondido o la perla preciosa?

20.- De todos modos, cuando uno lee este texto siente como una especie de pena por este muchacho. Alguien que prometía tanto y de golpe todas sus ilusiones se le vienen abajo. ¿Usted no siente esa pena?
RESPUESTA: Claro que me da pena, porque en el fondo es un poco la historia de cada uno de nosotros. Que pudiendo ser más, nos quedemos siendo menos. Que pudiendo ser santos, nos quedemos simplemente en buena gente. Que pudiendo ser héroes nos quedemos con nuestra vulgaridad de cada día. Esa es la historia de este joven, y es tu historia y también la mía. Las grandes vidas se definen en los momentos decisivos.

21.- Pero, si se da cuenta, hasta el mismo Jesús lo ve irse ahora apesadumbrado y como que Jesús se quedó un tanto desilusionado…
RESPUESTA: Es lógico. La cobardía nunca despierta grandes alegrías y gozos. La indecisión y el miedo a renunciar a nuestras cosas, nunca van a poner nuestro espíritu en celebración de fiesta. Vino a Jesús con ilusión, pero una ilusión condicionada por sus propios intereses. Ahora regresa a su casa, a disfrutar de todo lo que tiene, pero sin la alegría espiritual de la generosidad. Jesús también siente una cierta desilusión, como que también a Él se le vinieron abajo todas sus esperanzas…

22.- ¿Sabe qué pensamiento me está viniendo a la mente con todo esto?
RESPUESTA: Son muchos los sentimientos que pueden venir a nuestra mente, al menos si nosotros mismos nos queremos situar con sinceridad frente a las exigencias del Evangelio.

23.- Estoy pensando cómo en un momento se puede decidir una vida… y cómo en un instante nos podemos jugar nuestro futuro…
RESPUESTA: Es que nuestra vida y nuestro futuro dependen de un sí o de un no. Un sí que nos abre todo el horizonte o un no que apaga todos los horizontes delante de nosotros.

24.- Padre, ¿no cree usted que nosotros hemos recibido una formación religiosa mucho más basada en la ley que en el sígueme propiamente dicho?
RESPUESTA: Aunque sea doloroso el reconocerlo, creo que tenemos que ser sinceros. Nuestras vidas están mucho más marcadas por el “lo que hay que hacer y lo que no debemos hacer”, es decir, como tú muy bien lo indicas, por la ley más que por el ideal del seguimiento.

25.- Yo estoy seguro que un cristianismo marcado más por el seguimiento que por el mandamiento o la obligación, tendría menos gente, pero vivirían con más alegría y generosidad del corazón.
RESPUESTA: Hemos vivido mucho bajo la ley. De tal modo que éramos buenos si cumplíamos con los mandamientos o preceptos. Sin embargo, este nuevo milenio ha comenzado con un intento de revertir las cosas. En la exhortación Sobre el nuevo milenio, san Juan Pablo II nos señaló una serie de criterios de iluminación de nuestra pastoral.

26.- ¿Y en qué debe cambiar esa pastoral en relación al pasado?
RESPUESTA: Fundamentalmente en una cosa. El primer criterio de iluminación es el siguiente: el ideal de santidad para todo el pueblo de Dios.

27.- ¿Quiere decir que será una pastoral sin tanta ley?
RESPUESTA: Tristemente, siempre necesitaremos leyes. Pero se quiere presentar que el ideal ya no puede ser el ser gente buena, sino el tener como meta la santidad. Una santidad para todos. Si logramos desprendernos un poco de eso que llamamos “la obligación” y se prende en nosotros la llama del ideal de seguimiento que es igual que el ideal de santidad, ciertamente lograremos un cristianismo mucho más alegre y mucho más esperanzador.

28.- No va a ser fácil ese cambio de mentalidad ni en ustedes nuestros pastores ni tampoco entre nosotros el pueblo fiel…
RESPUESTA: Es posible que no sea fácil, pero cualquier cambio en esta dirección nos va a dar una nueva vida, un nuevo frescor y una nueva esperanza. Por fin lograríamos el cristianismo de la alegría que siempre quiso Jesús.

29.- ¿Y por qué nuestra fe tiene tan poca alegría?
RESPUESTA: Es que no puede ser fuente de alegría lo que simplemente es fuente de obligación. Los grandes ideales tienen su precio y el seguimiento de Jesús lo tiene y grande, pero los grandes ideales despiertan siempre la vida, la ilusión, el gozo y la esperanza. Yo tengo fe en que poco a poco iremos cambiando ese rostro del deber por el rostro del seguimiento. La exigencia de la imposición desde afuera, a la exigencia que nos brota del corazón.

DESPEDIDA: Amigos, ¿os dais cuenta de que nuestra vida depende de un sí o de un no? Un sí nos puede poner en el camino de la santidad. En el camino del seguimiento de Jesús. ¿Y no le podíamos dar hoy nosotros ese sí?

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