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Domingo 27 – B | “Lo que ha unido Dios…” | IQC2021

“Dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según san Marcos 10,2-12

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?”.

Él les replicó: “¿Qué les mandó Moisés?”.

Contestaron: “Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla”.

Jesús les dijo: “Moisés dejó escrito este precepto por lo tercos que son ustedes. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que yo no son dos, sino uno sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo: “Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

PALABRA DE DIOS.

1.- Padre Clemente, ¿habrá que ponerse paraguas hoy, verdad?
RESPUESTA: Hasta donde yo sé no creo que esté lloviendo… ¿Para qué quieres el paraguas si no llueve?

2.- No se haga usted el que no se da cuenta adónde apuntan las cosas hoy…
RESPUESTA: Si te refieres al Evangelio, yo diría que las cosas están claras. Plantea el problema del divorcio. Yo diría que más que paraguas lo que habrá que hacer es abrirnos a la verdad y afrontar la realidad con sinceridad.

3.- De ordinario, cuando se plantea el problema del matrimonio y del divorcio, las cosas suelen ponerse bastante difíciles…
RESPUESTA: El plantear el problema del divorcio no es poner las cosas difíciles. El divorcio es quien las pone difíciles. No el plantearlas. Plantear una cosa es querer afrontarla. Lo que sucede entre nosotros es que, con frecuencia, preferimos convertir la realidad en norma, en vez de fijarnos en la verdad de las cosas y ser honestos y sinceros con la verdad.

4.- Padre, el texto de hoy parece, al menos a simple vista, muy sencillo y hasta simple. De todos modos, ¿pudiera usted hacernos un esquema o marco que nos ayude a situarnos frente a esta realidad?
RESPUESTA: Yo creo que el Evangelio está claro. Lo que no está muy clara es la realidad. Y aquí el peligro que tenemos es convertir la realidad en Evangelio.

5.- ¿Cómo convertir la realidad en Evangelio?
RESPUESTA: En vez de hacer del Evangelio un ideal, preferimos hacer de la realidad de las cosas la norma de la verdad. La mentira es buena porque mentimos muchos. Robar tiene que ser bueno porque somos muchos los que robamos. Y aquí el divorcio tendría que ser también bueno porque a muchos les interesa que les justifiquen su realidad.

6.- En todo caso, un esquemita para el camino no estaría mal…
RESPUESTA: En primer lugar, no se pregunta adecuadamente cuando la pregunta es maliciosa. En segundo lugar, no siempre las leyes pueden ser criterio de verdad y de moralidad. En tercer lugar, hay verdades que no dependen de nosotros, sino de la misma razón de las cosas.

7.- ¿Qué quiere decir usted con eso de que no se pregunta adecuadamente cuando la pregunta es maliciosa?
RESPUESTA: Hay preguntas que nacen del deseo sincero de conocer la verdad; hay preguntas que pretenden ocultar la mentira; y hay preguntas que intentan enredar y complicar al otro.

8.- ¿Y cuál de las preguntas es realmente auténtica?
RESPUESTA: La única pregunta auténtica es aquella que nace del corazón que busca la verdad. Hay demasiadas preguntas que, más que buscar la verdad, pretenden justificar nuestra conducta y nuestras vidas. Hay preguntas que lo que buscan es complicar al otro. Hay preguntas maliciosas. Hay preguntas que no están interesadas en la verdad, sino en ver cómo enredamos al otro.

9.- Padre, ya llevábamos tiempo en que no veíamos a Jesús complicado con los agentes de la ley, como que le dieron un respiro, pero ahora vuelven al ataque…
RESPUESTA: Marcos hace como un paréntesis en el que presenta a Jesús más preocupado en la formación de sus discípulos que en su preocupación por la gente. Hoy diríamos que la actividad de Jesús ha tenido un pequeño receso para dar un cursillo intensivo a los discípulos, pero las vacaciones duran poco y los fariseos vuelven a la carga, como siempre de un modo farisaico. Y toman como tema el problema del divorcio y de la igualdad o desigualdad entre el hombre y la mujer.

10.- ¿Qué es eso de modo farisaico?
RESPUESTA: Fariseo es el que nunca se presenta con la cara al descubierto, sino que siempre se pone la careta. El fariseo nunca es sincero ni en sus preguntas ni en sus respuestas. Y ahí insisten en el ataque a Jesús, farisaicamente. No buscan la verdad. Buscan como enredar al otro y poder luego acusarlo. En este caso, quieren confrontarlo con el magisterio de Moisés, lo cual era ponerlo entre la espada y la pared.

11.- Ya entiendo. Hacen preguntas capciosas no para conocer la verdad, sino para ponerlo en apuros o simplemente para complicarlo frente a la ley. Preguntan como los abogados para hacernos caer en la trampa…
RESPUESTA: Quien pregunta maliciosamente no tiene derecho a la verdad. Yo diría que a quien pregunta maliciosamente habría que responderle también con malicia y esto es lo que hace Jesús, pero con una diferencia muy grande.

12.- ¿Cuál es la diferencia entre la pregunta de los fariseos y la respuesta de Jesús?
RESPUESTA: Los fariseos le preguntan para enredarlo y complicarlo con la tradición de Moisés. Jesús maliciosamente no quiere caer en la trampita que le han puesto y busca una respuesta que está por encima del mismo Moisés. Es decir, Jesús va a establecer como un triángulo: ellos, Moisés y Dios.

13.- ¿Cómo les plantea este triángulo de ellos, Moisés y Dios?
RESPUESTA: De una manera muy sencilla: la verdad del matrimonio no está en Moisés, sino en Dios creador. Moisés quiso ser fiel al principio creador de Dios, pero ellos se le impusieron y le obligaron prácticamente a que aceptase la legalidad del divorcio. Con lo cual Jesús les está planteando los siguientes problemas: la verdad del matrimonio nace del mismo principio creador. La ley de Moisés que autoriza el divorcio no responde a la naturaleza misma del matrimonio. Por tanto, los culpables de la existencia del divorcio son ellos mismos, más que Moisés.

14.- Con lo cual, Jesús les está demostrando la ilegitimidad de la ley de Moisés autorizando el divorcio.
RESPUESTA: El argumento de Jesús es muy claro. La unidad e indisolubilidad del matrimonio nace de la naturaliza misma del amor de la pareja y responde al plan inicial de Dios sobre la unión del hombre y la mujer. Los culpables de esta legislación contra la naturaleza íntima del matrimonio, que no nace ni de la voluntad de Moisés y menos aún de la voluntad de Dios, son ellos. Son ellos los verdaderos culpables de la mentalidad y legislación divorcista.

15.- Estamos ante un problema bastante serio. No siempre la ley hace buenas las cosas…
RESPUESTA: Lo que Jesús les quiere hacer ver es la ilegitimidad de la ley mosaica autorizando el divorcio y que, por tanto, la ley mosaica en este particular es una ley inválida e ilegítima… No es criterio de bondad, ni de moralidad.

16.- Con lo cual, Jesús nos dice que la ley no siempre es criterio de la bondad y la verdad de las cosas…
RESPUESTA: La ley no puede hacer bueno lo que es malo, como tampoco puede hacer malo lo que es bueno. La ley sólo será buena cuando responda a la verdad y la bondad de las cosas.

17.- Pero la ley también trata de regular la realidad a fin de evitar mayores males o problemas…
RESPUESTA: Es evidente que la ley puede tener como finalidad evitar males mayores, pero la ley depende muchas veces de nuestras ideologías e intereses y no de la verdad de las cosas. Por eso la ley no siempre puede ser un criterio de conciencia. A lo más, podrá evitar el castigo o penalización de la sociedad, pero ser en sí misma injusta. No hay ley que haga bueno lo que es malo, como tampoco puede hacer malo lo que es bueno. La realidad de la verdad está por encima de nuestra legislación.

18.- Entonces, ¿qué valor tiene una ley que autoriza el divorcio?
RESPUESTA La ley que autoriza el divorcio no hace válido ni bueno el divorcio. Sencillamente no penalizará el divorcio. No castigará al que se haya divorciado, pero no hará que el divorcio sea el éxito de un matrimonio. El divorcio será siempre un fracaso o el reconocimiento de dicho fracaso, pero de ninguna manera será un éxito del amor de la pareja.

19.- Pero tampoco la indisolubilidad del matrimonio puede depender de una ley…
RESPUESTA: Tampoco. Un matrimonio no es indisoluble porque lo ordene y mande la ley. Ahí está el nervio de la argumentación de Jesús. El matrimonio es indisoluble por la misma naturaleza del amor humano y, por tanto, es indisoluble por el mismo principio de intencionalidad creadora.

20.- Pero, Padre, ¿la indisolubilidad nace del matrimonio mismo o nace del sacramento?
RESPUESTA: La indisolubilidad nace de la naturaleza íntima del amor de la pareja. No es algo que le viene extrínsecamente, ni siquiera de la sacramentalidad. El sacramento actúa en la realidad humana como tal y no en contra. La sacramentalidad da nueva dimensión y nuevas energías a los esposos para mantenerse unidos, pero la verdadera raíz de la indisolubilidad nace de la naturaleza misma del amor de la pareja.

21.- En aquellos países donde se permite el divorcio los cristianos y bautizados, ¿pueden acogerse a la ley y justificar el divorcio?
RESPUESTA: Aprovecho tu pregunta para apuntar varias cosas. La finalidad de la ley no debiera ser cómo justificar el fracaso, sino cómo apoyar a la pareja para que pueda realizarse lo más plenamente posible como pareja. Resulta curioso el hecho de que estemos más preocupados por facilitar legalmente la ruptura y el fracaso matrimonial, que su propia salud. La sociedad y los hombres y mujeres debieran buscar medios y caminos que hagan posible su amor “para siempre”, en vez de buscar salidas para pasarse la vida “estrenando amores”.

22.- Pero la ley es válida para los cristianos bautizados…
RESPUESTA: Civilmente, sí, como cualquier ciudadano. Pero la ley no justifica su conciencia moral. Lo cual tiene una doble implicancia. El que pide o exige el divorcio, no sólo rompe la unidad de la pareja, sino que pone en una situación difícil a la otra parte.

23.- Lo que resulta curioso en este Evangelio es que, en el fondo, Jesús los hace culpables a ellos de la ley que dio Moisés facilitando el divorcio…
RESPUESTA: Como tantas leyes… Hay demasiadas leyes que no nacen de la verdad de las cosas, sino de nuestros intereses. No olvidemos una algo: no pide le legalización del divorcio quien vive feliz en su matrimonio, la pide quien ha experimentado el fracaso; quienes no creen en el amor hasta la muerte, sino que viven de amores en cada esquina. ¿Por qué cuando se da una ley facilitando el divorcio no se consulta a las parejas felices que viven el gozo y la alegría de su amor hasta la muerte? En el fondo es lo que Jesús les hace ver: Moisés no quería. Moisés quería un matrimonio a la luz del principio de la creación, pero ellos le forzaron a que abriera la puerta.

24.- De todos modos, Padre, la ley tiene que ser también realista y, ante tantas situaciones de fracasos conyugales, está obligada a regularizar dichas situaciones. La ley, de ordinario, no es para los santos, sino para los que no lo somos.
RESPUESTA: De acuerdo. Pero una cosa es regularizar excepciones y otra asumir como criterio y norma la posibilidad del divorcio. Por lo demás, no olvidemos algo fundamental: la indisolubilidad del matrimonio no pretende mantener unidos a los que están desunidos. La indisolubilidad no es un castigo para los que se casan, sino una seguridad. No creo sea castigarte el decirte: “Te amo para siempre”. El castigo sería decirle a alguien: “Te amo mientras me sienta bien, mientras me convengas, en tanto no encuentre algo mejor”. Lo primero nos regala la alegría de la seguridad. Lo segundo nos pone en una situación de inseguridad y tensión. ¿Cuándo me dirá que se cansó de mí? ¿Cuándo me dirá que encontró un modelo mejor y que me va a cambiar por él?

25.- Sin embargo, es frecuente sentir que muchos ven la indisolubilidad como una especie de castigo, como una exigencia externa que proviene de la voluntad de la Iglesia…
RESPUESTA: Yo te hago una pregunta. Si cuando alguien nace se le dice: “Tú vivirás cantidad de años, y morirás ya viejito”. ¿Lo verá como una carga y un castigo? Lo malo sería decirle “Oye, ten cuidado, que tu vida pende de un hilo y en cualquier momento estiras la pata”.

26.- Padre Clemente, usted que trabaja con parejas, ¿cree realmente que es posible vivir como pareja, en la alegría y la felicidad de un amor para toda la vida?
RESPUESTA: Yo no creo que la naturaleza haya hecho un absurdo. Tampoco vamos a decir que sea fácil, pero todo depende de las personas; todo depende de la mentalidad con la que la pareja se casa; todo depende del apoyo que la sociedad debe brindar a las parejas; todo depende de la preparación con la que las parejas van al matrimonio; todo depende de la madurez humana, sicológica y espiritual de la pareja.

27.- De todos modos, Padre, el divorcio es hoy una realidad en todas partes. ¿Qué puede hacer la Iglesia para ayudar a las parejas a navegar por la vida con gozo y con alegría hasta que la muerte les separe?
RESPUESTA: En primer lugar, el matrimonio no es solo una cuestión de la Iglesia, es también una realidad esencial de la sociedad. Entonces tendremos que preguntarnos qué puede y debe hacer la Iglesia y también la sociedad. Una de las cosas que pudiéramos hacer todos es no dividirnos tanto las responsabilidades. El matrimonio es realidad social y eclesial. De la familia debidamente constituida depende tanto la salud de la sociedad como de la misma Iglesia. Iglesia y sociedad debieran coordinar acciones que favorezcan a la pareja. Entre otras cosas, estoy pensando que una y otra debieran tomar más en serio la preparación para el matrimonio.

28.- ¿Cree usted que hay poca preparación hoy para casarse?
RESPUESTA: Desde mi experiencia me atrevería a decir que sociedad y iglesia toman demasiado alegremente la preparación al matrimonio. Casan con demasiada facilidad y luego dejan a la pareja tirada en la vida sin apoyatura alguna… Se habla mucho, pero se hace poco.

DESPEDIDA: Sí, amigos, Dios nos ama con amor de eternidad y quiere que nos amemos también con amor eterno. Los amores provisionales, no son amor. Que Dios bendiga vuestro amor de enamorados, de novios y de esposos.

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