Domingo es Fiesta

Pascua 6 – C | “Me voy pero volveré”

“El que me ama guardará mi palabra”

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según San Juan en el Capítulo 14, versículos del 23 al 29:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que ustedes están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les recuerde todo lo que les he dicho.
La paz les dejo, mi paz les doy; no la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes”. Si se amaran, se alegrarán de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto, antes de que suceda, para que cuando suceda, entonces crean”.
PALABRA DE DIOS.

1.- Padre Clemente, seguimos metidos en los discursos de la Ultima Cena. ¿Tan importantes son estos discursos como para que insistamos tanto en ellos precisamente en el tiempo pascual?
RESPUESTA: Los discursos de la Ultima Cena ocupan en Juan una gran parte de su Evangelio, nada menos que cinco capítulos, y revelan momentos de reflexión y discernimiento de las comunidades cristianas. Alguien dijo que Juan que no hablaba de la institución de la Eucaristía, pero que nos presentaba una Eucaristía vivida en el interior de las comunidades.

2.- Sin embargo, los textos de los discursos de la Ultima Cena demuestran una dispersión de cosas, es difícil encontrar el hilo conductor. Constantemente pasa de una idea a otra, de un tema a otro.
RESPUESTA: Es cierto que se da una cierta dispersión, pero a la vez todo un trasfondo que les da unidad. Lo disperso adquiere una unidad cuando se descubre el hilo que lo guía en el trasfondo.

3.- Pongamos el Evangelio de hoy. ¿No le parece demasiado disperso y carente de unidad?
RESPUESTA: Digamos que aborda diversos temas, pero todos unidos por la misma idea. Yo los organizaría así. Primero, criterios para discernir el verdadero amor a Dios. Lo segundo, las consecuencias de vivir de verdad la Palabra de Dios. Tercero, la promesa del envío del Espíritu Santo como continuador de la obra de Jesús en nosotros. Para terminar con la promesa de que Jesús seguirá presente en medio de la comunidad.

4.- ¿Tantas cosas dice Jesús en este texto?
RESPUESTA: Se ve claramente que se trata de una comunidad cristiana reunida a celebrar la Eucaristía y en la que se plantea toda una serie de problemas internos de la misma comunidad.

5.- ¿Qué problemas se plantea en concreto?
RESPUESTA: Yo creo que los mismos que debiéramos plantearnos nosotros hoy. El primer problema que se plantea la comunidad es cómo discernir en qué consiste de verdad el amor a Dios. Es muy fácil decir “yo amo a Dios” y estar muy lejos del verdadero amor. Un segundo problema que preocupaba a la comunidad era cómo era realmente la relación entre Dios y los creyentes, acostumbrados como estaban a ver la relación entre Dios y el hombre en relación al cumplimiento de la ley.

6.- Un momento. Usted ha dicho algo que me parece ciertamente interesante y creo que además es de total actualidad. Dice usted que el problema está saber en qué consiste realmente amar a Dios… ¿Responde Jesús a este interesante cuestionamiento?
RESPUESTA: Responde una manera clarísima. No es suficiente decir “yo amo a Dios”. El verdadero criterio es si “escuchamos su palabra, la aceptamos y la vivimos”. El que ama, dice Jesús, guardará mis palabras. Es decir, el verdadero amor se expresa aceptando y viviendo la Palabra de Dios. Lo demás no pasa de ser un cuento.

7.- Veamos si lo he entendido bien: “Yo amo a Dios si acepto el Evangelio y lo vivo con todas sus consecuencias”.
RESPUESTA: Exacto. Sería absurdo decir que yo amo a Dios y luego hago lo que me viene en gana. “Yo amo a Dios”, pero hago lo que yo quiero y no lo que Dios quiere y espera de mí.

8.- Sin embargo, Padre, siento que muchos de nosotros decimos que le amamos, aunque luego llevemos una vida que no responde a lo que Dios dice. ¿Será por esto que muchos hablan de una relación directa con Dios, pero sin pasar por la Iglesia?
RESPUESTA: Lo que sucede es que la misión de la Iglesia es proclamar la Palabra de Dios y esta palabra no acepta muchos de nuestros comportamientos. Entonces hacemos un juego un tanto extraño: yo no acepto lo que dice la Iglesia, pero eso sí, yo sigo amando a Dios.

9.- Pero muchos están convencidos de que sí aman a Dios sin necesidad de las mediaciones de la Iglesia.
RESPUESTA: No es suficiente un subjetivismo del “no creo, yo pienso”. Es preciso confrontar nuestras vidas con la realidad objetiva del Evangelio que es lo que nos presenta la Iglesia. La misma Iglesia está sometida a este discernimiento. Las cosas no son buenas porque las hace la Iglesia, son buenas si la Iglesia actúa de acuerdo al Evangelio. También ella está sometida al discernimiento de “el que cumple mis palabras”.

10.- Hablaba usted del segundo problema. Es decir, la preocupación de cómo era realmente la relación Dios y el creyente, el creyente y Dios.
RESPUESTA: Sí. Y es esto algo fundamental en nuestras vidas. Me atrevería a decir que logramos reconocer esta relación tan íntima y personal, hasta nosotros nos sentiríamos de otra manera y nuestro trato con Dios cambiaría fundamentalmente.

11.- ¿Y cuál es esa relación capaz incluso de cambiarnos tan profundamente?
RESPUESTA: La lógica de Jesús es muy sencilla. Primero, Dios nos habla. Segundo, nosotros aceptamos su palabra. Tercero, decidimos vivir esa palabra. Y cuarto, Dios decide no sólo ser una palabra que nos viene desde fuera, sino que Dios mismo decide habitar dentro de nosotros. Jesús lo define con tres verbos maravillosos.

12.- ¿Nos puede indicar cuáles son esos tres verbos tan estupendos?
RESPUESTA: Escuchemos al mismo Jesús. “Dios lo amará. Vendremos a él y moraremos en él”. ¿Te das cuenta del proceso de relación de Dios con nosotros? Nosotros respondemos con nuestra vida a la palabra de Dios, Dios nos ama y al amarnos no se queda lejos en el cielo.

13.- Jesús dice que “vendremos a él”. ¿Qué quiere decir este “vendremos” plural?
RESPUESTA: Primero, Dios se acerca al hombre. Hace como diríamos nosotros un proceso de camino descendente hasta llegar hasta nosotros. El amor acorta las distancias, el amor exige proximidad, pero no solo la proximidad de estar cerca, de hablarse por teléfono…

14.- Bueno, Jesús añade un tercer momento un tanto extraño: “Haremos morada en él”.
RESPUESTA Extraño para nosotros, pero normal para Dios. El movimiento descendente de Dios hacia el hombre comienza por amarle, por ponerse en camino hacia nosotros, hasta que termina en habitarnos interiormente. Es decir, se nos mete dentro, nos habita, se instala en nuestro interior.

15.- Dicho de otra manera, pudiéramos llamar “comunión”.
RESPUESTA: Pero una comunión que es sentirnos llenos de él por dentro formando una sola realidad. Dios como fundido con nosotros, Dios como vida que nos transforma por dentro. ¿Recuerdas una frase de Pablo que grafica magníficamente esta nuestra realidad divino humana?

16.- La verdad que me coge desprevenido, no sabría decirle a cuál se refiere. Aunque, pensándolo bien… ¿No será aquella que Pablo dice de sí mismo: “Ya no vivo yo sino que es Cristo quien vive en mí”?
RESPUESTA: Felicitaciones. Ya ves, Pablo se ve tan inundado y tan lleno de Jesús por dentro que siente que le han cambiado el sujeto de su existencia. Como que ya no es él quien realmente vive, sino que es Cristo quien se hace vida y vive en él y por él.

17.- Bueno, Padre, todo esto me parece música celestial, pero yo me imagino que todo esto será para gente extraordinaria, por ejemplo, el mismo Pablo…
RESPUESTA: Oye, no te me escapes por esos escondrijos de “la cosa no es para mí”. Jesús no está hablando a hombres extraordinarios, está hablando a hombres tan reales como nosotros, como tú y como yo, que somos bien comunes. Esta comunión entre Dios y los hombres es posible para todo aquel que ama a Dios cumpliendo su Palabra, cumpliendo en su vida el Evangelio.

18.- ¿Quiere que le diga lo que estoy pensando?
RESPUESTA: No me digas que están pensando mal de ti mismo y de los demás.?

19.- Estoy pensando cuánto gastamos por conocer la Luna, Marte y no sé cuántas cosas más, y nos hemos olvidado de conocer la maravillosa verdad del hombre.
RESPUESTA: En eso sí estoy totalmente de acuerdo contigo. Si nos conociésemos en nuestra verdad integral sentiríamos más gozo y más alegría de nosotros mismos. Nos sentiríamos más a gusto con nosotros y también veríamos con otros ojos a los demás.

20.- Francamente le digo que esto es más para admirar que para un simple saber. Porque pensar que toco a la puerta de su vida y es capaz de salir Dios a responderme…
RESPUESTA: Llamas a la puerta del hombre y te sale no la empleada, sino Dios dando cara por él. ¡Vaya sorpresa te llevarías!

21.- Padre, quisiera seguir charlando sobre esto, pero hay otras cosas en este texto que me resultan sumamente curiosas. Jesús da un salto y habla del don del Espíritu Santo que el Padre nos dará, una vez que Él se vaya. ¿De qué se trata? ¿De otro inquilino?
RESPUESTA: Pues, sí, habla de otro inquilino de nuestro corazón, un inquilino también de todas y cada una de las comunidades eclesiales. ¿No decía Jesús “venimos a el”?

22.- Ah, son varios…
RESPUESTA: Dios son varios. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios nunca viene a nosotros por pedacitos, viene siempre entero.

23.- Tres de golpe en casa. ¿No le parece que son demasiados?
RESPUESTA: En tu corazón y en el mío cabe Dios entero y cabe la humanidad entera. El amor ensancha tanto el espíritu que en él entran todos.

24.- ¿Cuál es la misión propia del Espíritu Santo?
RESPUESTA: Jesús le asigna una misión muy concreta, la de ser memoria esencial de la Iglesia y ser el maestro que nos enseñe todo lo que aún necesitamos conocer y aprender.

25.- ¿No nos lo enseñó todo Jesús? ¿No nos lo reveló ya todo Él?
RESPUESTA: Nos lo enseñó y reveló todo, pero no basta. Nosotros tenemos mala memoria. La Iglesia y el cristiano tienen el peligro de perder la memoria del Evangelio. Perder la memoria del acontecimiento central de la vida de Jesús: su muerte. Para ello nos envía el Espíritu Santo, para que nos lo recuerde constantemente.

26.- Pero aquí habla no solo de recordar, sino también de enseñar… ¿Qué cosas nuevas nos tiene que enseñar?
RESPUESTA: ¿Recuerdas aquello que decía San Pablo: cumplo en mi cuerpo lo que le falta al cuerpo de Cristo? Pablo está llamado a cumplir en su cuerpo los sufrimientos de Jesús en su Iglesia. Pues aquí habría que decir algo parecido…

27.- Confieso que no logro entender esa novedad de la enseñanza del Espíritu Santo.
RESPUESTA: Jesús nos lo enseñó todo en el Evangelio. El Evangelio es válido para todos los tiempos, para todos los pueblos, para todas las culturas. Está el problema, Jesús nos enseñó el Evangelio, pero no nos dijo cómo aplicarlo en cada caso, en cada momento de la historia, en cada cultura. Esa es la misión del Espíritu Santo.

28.- Digamos que la evangelización no es repetir simplemente el Evangelio…
RESPUESTA: Es repetir el Evangelio, pero encarnado hoy en tu vida y en la mía, que ciertamente es bien distinta a aquella de los oyentes de Jesús. La situación de la Iglesia primitiva no es la de hoy en el siglo XXI. Hoy tenemos otros interrogantes que aquellos no tenían. Y no se trata de repetir de memoria el Evangelio, sino de encarnarlo hoy y en el hoy.

29.- ¿Es esta encarnación del Evangelio hoy obra del Espíritu Santo?
RESPUESTA: El Espíritu Santo es el inspirador y el maestro ayer, hoy y siempre de la Iglesia. Pero que sea realmente una Iglesia para hoy y para el hombre de hoy, no se trata de decir cualquier cosa, sino de decir al hombre de hoy lo que Dios quiere que le digamos.

30.- Pero Jesús termina haciendo otra promesa: “Me voy, pero vuelvo para estar en medio de vosotros”. Oiga, Padre, Dios es bien parrandero. Va, viene, va y se queda…
RESPUESTA: Pues yo no sé si es parrandero o no, lo que sí me consta es que nuestro Dios no es un Dios sentado. Dios se pasa la vida moviéndose, saliendo de sí mismo, siempre en camino hacia el hombre y siempre caminando con el hombre.

31.- Qué pena que no le podamos sacar unas fotografías o un video…
RESPUESTA: ¿Y para qué quieres sacarle unas fotografías? ¿Para tenerlas en tu álbum? Tenemos algo mucho mejor que las fotos o el video…

32.- ¿Y qué tenemos?
RESPUESTA: Tenemos la fe y tenemos nuestra experiencia espiritual. No hay fotografía de un beso que pueda igualar al beso. Tampoco hay fotografía de Dios que iguale a la experiencia profunda de nuestro corazón.

33.- Dios haciendo morada en nosotros. El Espíritu Santo en nosotros y Jesús en nosotros y con nosotros. ¡Estamos bien acompañados!
RESPUESTA: Y luego nos quejamos de que estamos solos… Y luego tratamos de encontrarnos con ellos mirando a las estrellas… Si lográsemos vivir la verdad de nuestro espíritu seríamos todos los días una auténtica fiesta de la vida.

DESPEDIDA: Amigos, ¿amáis de verdad a Dios? Luego vivís del Evangelio y Dios viene a vosotros, mora en vosotros y os habita interiormente. ¿Por qué no vivís hoy este misterio maravilloso de vuestras vidas?

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Todo lo que es del Padre es mío”.