Domingo es Fiesta

Domingo 25 – B | Primero, los últimos | IQC2021

“Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos”.

Proclamamos el Evangelio de Jesucristo según san Marcos 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará”.

Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaum, y, uno vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutían por el camino?”.

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que recibe a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, no me recibe a mí, sino al que me ha enviado”.

PALABRA DE DIOS.

1.- Padre Clemente, el Evangelio de hoy cambia de escenario, pero no de temática…
RESPUESTA: Cambia de escenario porque ahora aparecen en camino y a la vez aparecen de nuevo en casa. Pero como tú dices, no cambian los intereses de Jesús en su afán de formar adecuadamente a los suyos.

2.- Pero el grupo de los Doce sí cambia de táctica. Se ve que han quedado escarmentados con la intervención de Pedro y la respuesta de Jesús…
RESPUESTA: Y por eso, cuando ahora son preguntados de nuevo, maliciosa y sutilmente guardan silencio. Como si no quisieran verse involucrados en una nueva recriminación. Pero algo aparece claro aquí…

3.- ¿Qué cosas aparecen claras aquí?
RESPUESTA: Jesús sigue tercamente reiterándose en ser el Hijo del hombre que será crucificado y ellos siguen igualmente tercos en no entender nada. Sus mentes y sus corazones siguen cerrados a los anuncios de la Pasión.

4.- Desde luego cuando uno se detiene un poco a pensar las cosas se da cuenta de que Jesús debió de tener una paciencia a prueba de balas.
RESPUESTA: Es lo mismo que yo estaba pensando en estos momentos. Fíjate lo que dice el texto: “No quería que nadie se enterase de que él estaba de camino, porque iba ocupado en enseñarles, en instruirles”. Y mientras tanto ellos están pensando en otras cosas…

5.- Igual que los chicos en el Colegio que mientras el profesor les enseña ellos están charlando entre ellos sin prestar atención alguna.
RESPUESTA: Pues creo que la imagen es bastante adecuada. Jesús, a partir del primer anuncio de la Pasión en Cesarea, cambia de dirección. Ya no es la gente la que está en sus intereses primeros, sino la instrucción y formación de los suyos. Hasta entonces Jesús aparece rodeado de las gentes. Ahora Jesús como que cierra el círculo y sabe que debe dedicarse más particularmente a formarlos a ellos.

6.- Lo que sucede, Padre, es que Jesús persiste en hablarles de lo que ellos no quieren oír ni escuchar. ¿Usted cuando era estudiante no tenía ninguna materia que no le gustaba?
RESPUESTA: Una, las matemáticas. Era para mí la clase más aburrida.

7.- Y me imagino que era también la clase en la que menos atención ponía…
RESPUESTA: No te digo que no pusiese atención, pero que ciertamente no me gustaba y me aburría, cierto. A los Doce creo que les sucedió lo mismo con esa materia que nunca lograron digerir hasta después de la Pascua: la idea de un Jesús o Mesías condenado y muerto en la Cruz. Por eso mismo, mientras Él se empeñaba en clarificarles las cosas, ellos preferían discutir de lo que sí les interesaba.

8.- ¿Cuáles eran sus intereses prioritarios?
RESPUESTA: Algo totalmente contrario a lo que Jesús quería decirles. Mientras Jesús quiere convencerles de que Él ha venido para poner su vida en disponibilidad y servicio de todos, ellos siguen encerrados en pensar dónde lo podrán pasar mejor y por eso discuten sobre quién de ellos será el primero de todos, el mandamás entre ellos…

9.- Y Jesús no pierde por eso el humor, ni la serenidad, ni el cariño que les siente…
RESPUESTA: Por una parte, Jesús es consciente de que necesita paciencia con ellos. Porque también ellos se aferran a sus criterios y mentalidades y se resisten a abrirse a la novedad que recién están descubriendo en Él. Pero Jesús no quiere ocultarles la verdad, quiere que la afronten y ahí se decidan. Los quiere conscientes y decididos, pero no a costa de rebajar las exigencias, sino de descubrir la verdad.

10.- Sin embargo, ellos siguen sin entenderle…
RESPUESTA: Mira, hay dos maneras de no entender las cosas. La primera porque realmente supera nuestra capacidad de comprensión y la segunda porque tampoco queremos entenderlas. Y no queremos entenderlas porque no quisiéramos que fueran verdad. Este es, en el fondo, el misterio del corazón humano. Hay muchas cosas que tendríamos que entender, pero no nos interesa entenderlas. Incluso preferimos que no sean ciertas y verdaderas. Por eso nos cerramos.

11.- ¿Qué pretende usted, que realmente dialoguen más con Jesús sobre el tema y así puedan clarificarlo mejor?
RESPUESTA: Para arriesgarnos al diálogo hay que estar abiertos a la verdad. Hay que estar dispuestos a aceptar la verdad. Ellos que no entienden el anuncio de que Jesús va a ser entregado en manos de los hombres y que lo matarán, además tampoco quieren entenderlo. Por eso sienten miedo a preguntarle.

12.- ¿Miedo a qué? ¿A que les responda como a Pedro en el primer anuncio?
RESPUESTA: No creo. Saben que Jesús con la respuesta que le dio a Pedro no va a ceder un ápice de lo que dice. El miedo es a tener que aceptar la realidad de un Mesías crucificado, de un Mesías servidor de todos.

13.- Un momentito. Está bien que no lo entiendan, pero al fin y al cabo eso era algo que Jesús tendría que pasar, pero ellos no estaban implicados en todo ello.
RESPUESTA: No. No es así. Desde el primer anuncio, Jesús saca siempre una consecuencia… Si esa es la suerte del Maestro, ésa tendrá que ser también la suerte de cuantos lo siga. No se trata de una verdad teórica y abstracta, se trata de algo en lo que ellos mismos se sienten involucrados. De un Mesías crucificado la conclusión son unos discípulos igualmente crucificados. De un Mesías que sirve a los demás hasta la entrega de su vida, la conclusión son unos discípulos llamados también ellos a ser los servidores de todos. Estas cosas mejor no escucharlas, mejor no entenderlas. Mejor no oírlas… Mejor no preguntamos… ¿Verdad?

14.- No entienden. No se atreven a preguntar. Pero mientras tanto discutiendo sobre primacías entre ellos mismos. Con sinceridad, ¿usted qué haría?
RESPUESTA: La verdad que no sé. Ciertamente que no tendría el aguante de Jesús. Sin embargo, soy consciente de que esa es la pedagogía de Dios y la pedagogía de la fe. Felizmente Dios no suele tener nuestra bilis ni tampoco nuestras prisas. Dios ha caminado siempre al lado del hombre y tiene demasiada experiencia de que, con frecuencia, más que al ritmo de su amor, tiene que caminar al ritmo de cada uno de nosotros…

15.- ¡Dios caminando al ritmo del hombre en vez del hombre al ritmo de Dios! Extraño, ¿verdad?
RESPUESTA: No vayamos tan lejos. ¿Acaso Dios no camina a nuestro ritmo también hoy? ¿Acaso nosotros vivimos más abiertos que ellos al misterio de la muerte de Dios? ¿Acaso Dios no quisiera que tú y yo fuésemos más santos, con lo viejos que ya somos? Sin embargo, él sigue a nuestro lado. Igual que la mamá que lleva de la mano al niño pequeño. Ella quisiera ir más a prisa, pero el niño aún no puede. Más tarde podrá hacerlo, pero mientras tanto es el niño el que marca el ritmo y las prisas…

16.- ¿Significa esto que Jesús tenía la esperanza de que algún día también ellos lograrían entender su identidad de crucificado y de muerto en servicio de todos?
RESPUESTA: Jesús nunca perdió la esperanza del cambio. Como tampoco Dios pierde hoy la esperanza de que, en algún momento, podamos nosotros cambiar. Además, Jesús es consciente de que hay cosas, como Él mismo les dirá más tarde, que nunca podremos comprender por nosotros mismos, y que necesitamos de la moción e inspiración del Espíritu Santo. “No lo entendéis ahora…”, les dice en la Ultima Cena, “lo comprenderéis luego, cuando amanezcan las luces de la Pascua…”.

17.- Padre, hace un momento, usted decía que esa era la pedagogía de Dios y también la pedagogía de la fe. ¿A qué se estaba usted refiriendo?
RESPUESTA: La conversión del corazón y de la mente es todo un proceso. Pueden darse cambios repentinos milagrosos, por ejemplo, la conversión de San Pablo, de André Frossard, de García Morente y de tantos otros. Pero ese no es el camino ordinario. El camino normal es de todo un proceso de la acción de la gracia en nosotros. La maduración de la fe se da cuando logramos entender el misterio de Dios en las oscuridades de la cruz. Pero eso se va haciendo poco a poco, es un crecimiento como el de la vida.

18.- Con frecuencia, en el desarrollo de nuestra fe nos proponemos metas: primera comunión, confirmación, matrimonio. ¿Son metas en las que la cronología coincide con la verdadera maduración?
RESPUESTA: El proceso de maduración, más que de metas cronológicas, depende mucho más de la asimilación y maduración personal. Unos pueden madurar antes, otros después. Esas metas que tú dices son ideales y responden más al proceso de maduración humana que el verdadero proceso de maduración de la fe.

19.- Hay en el texto algo bien curioso, por no decir malicioso por parte de Jesús. Él les pregunta de qué iban hablando por el camino. Y claro, ellos se callan… ¿Cómo le van a decir que iban discutiendo sobre quién sería el primero y principal del grupo? Y Jesús, como quien no hace nada les presenta un niño como modelo de sus vidas…
RESPUESTA: Ellos no respondieron porque sabían que sus discusiones estaban en total contradicción de lo que Él les venía proponiendo. Pero Jesús los había escuchado. En ese momento no les dijo nada, tampoco les recrimina enfadado cuando no le responden, pero les hace entender que ya sabe de qué discutían y les presenta un niño como modelo. Aquí lo de “niño” puede tener dos interpretaciones…

20.- ¿Dos interpretaciones? ¿También los niños son complicados?
RESPUESTA: El niño en cuestión puede ser un niño de verdad o puede ser un criadillo. Ambos coinciden en el fondo. Los niños carecían de importancia en la cultura de entonces, eran prácticamente los últimos en el escalafón de la sociedad. O bien era un jovencito criadillo, dedicado a servir a sus amos. Por eso se lo propone Jesús como modelo. Modelo de servicio… Modelo de ser el último sin importancia… Modelo de alguien insignificante socialmente…

21.- Con frecuencia se propone al niño como símbolo de la inocencia. Y usted lo presenta como símbolo de alguien sin importancia, alguien que se ocupa del servicio…
RESPUESTA: Las tres cosas son válidas. Pero el verdadero sentido es del sin valor social, por tanto, el último de la escala social. Por tanto, el servidor de todos…

22.- “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos”. Que sea como el niño sin importancia, o el niño que sirve… Ese que es el último es el símbolo de los que son primeros en el Reino.
RESPUESTA: La verdadera noticia del Evangelio y de la Cruz es la radical transformación de la sociedad. Es una novedad chocante, porque rompe nuestros esquemas mentales y del corazón, pero también es la novedad, la única novedad que nos anuncia un mundo y una sociedad distinta. No la sociedad de las luchas internas por treparnos cada vez más arriba, sino la sociedad donde cada uno disputa al otro el lugar menos importante y el de mayor servicio.

23.- Una novedad que tampoco hoy hemos estrenado todavía…
RESPUESTA: Una novedad que está todavía virgen. Aquí sí que podemos decir: sabemos cómo es una sociedad llena de egoísmos y de ansias de subirnos a la cumbre. Pero aún no tenemos ni idea de lo que pueda ser una sociedad donde las únicas luchas sean por servir más a los demás….

24.- ¿Y cómo llamaría usted a esta sociedad?
RESPUESTA: En vez de una sociedad de ciudadanos, la llamaría una sociedad de “convertidos”, una sociedad de “corazones nuevos”.

25.- Padre, una pequeña inquietud. ¿Por qué en vez de relacionar tanto la cruz con el sufrimiento, hasta el punto de que cualquier sufrimiento, hasta el del estómago, lo llamamos cruz, no presentamos más esa espiritualidad de la cruz como fuente de un nuevo orden social?
RESPUESTA: Tienes toda la razón. Si en vez de relacionar tanto la cruz con el sufrimiento, la relacionásemos más con la espiritualidad del cambio del corazón y el cambio social hasta, me atrevería a decir, la cruz nos resultaría menos escandalosa, más comprensible y atractiva.

26.- Porque yo mismo como que estoy descubriendo que el misterio de la cruz, aún siendo tan duro e inhumano; sin embargo, como que marca el cambio y es como el núcleo central que divide la viejo y lo nuevo.
RESPUESTA: La cruz y, por tanto, el Mesías crucificado, ha tenido y sigue teniendo un sentido negativo de dolor y sufrimiento que, sin embargo, se convierten no sólo en la máxima revelación de Dios como amor, sino también el centro de discernimiento de los valores personales y sociales. Es a la luz de la cruz desde donde debiéramos nosotros leer la historia de ayer y la de hoy.

27.- La sobrecarga de dolorismo le ha hecho perder en nuestra experiencia de fe, esa mordiente crítica de la historia y de nuestras vidas.
RESPUESTA: Y eso es lo que tenemos que recuperar de la espiritualidad de la cruz. Una espiritualidad del cambio. Una espiritualidad de discernimiento y crítica. Una espiritualidad de las nuevas relaciones sociales entre los hombres. Precisamente porque en la cruz se ponen de manifiesto precisamente todos aquellos criterios que hacen de nuestra sociedad una sociedad más humana, más habitable, y más fraterna.

28.- ¿Cómo pudiéramos recuperar esta espiritualidad de la Cruz?
RESPUESTA: De muchas maneras. En primer lugar, con una pedagogía que supere ese dolorismo de la cruz y nos la haga ver más como momento clave de revelación. En segundo lugar, acostumbrarnos más a ver nuestra realidad desde el espíritu de discernimiento que nos ofrece la cruz. Finalmente, en tercer lugar, ver la centralidad de la cruz en la vida de Jesús y en el seguimiento de Jesús.

29.- Pero nuestra generación ya creo que llega tarde, será mejor comenzar por los niños y jóvenes…
RESPUESTA: Todas las edades son edades de conversión. Todas las edades son oportunidades de Dios y oportunidades nuestras. Recurrir a la edad para escaparnos de la cruz, significa que la cruz es sólo para jóvenes, pero no apta para mayores. Y la cruz es para toda la vida. Por tanto, para todos, jóvenes y adultos y mayores.

DESPEDIDA: Amigos, no tengáis miedo a preguntarle a Jesús sobre el misterio de su cruz y de su muerte. Que cada día al santiguarnos con la señal de la Cruz sintamos la invitación de Dios al cambio de nuestro corazón y de nuestras actitudes en el mundo.

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