Hoja Parroquial

Epifanía del Señor – B | Baltazar, Melchor y Gaspar

Domingo, 7 de enero del 2024

Dios al final del camino

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Hoy la investigación invierte millones de dólares. La investigación lleva mucho tiempo. Aquí sobran las prisas. Toda búsqueda implica que hay un camino que recorrer. Es posible que muchas cosas las tengamos cerca, pero para verlas hay que andar mucho camino. Al final, cuando encontramos lo que buscamos terminamos diciendo: “Pero si lo tenía a la mano”.

Con Dios nos suele suceder, con frecuencia, lo siguiente. Lo buscamos y cuando damos con Él, recién nos enteramos que estaba a nuestro lado, sólo que nosotros no nos dábamos por enterados.

Los tres personajes que hoy celebramos, los Reyes Magos, tienen que hacer un largo camino, tan largo que ni sabemos de dónde vienen. El Evangelio lo simplifica diciendo “unos magos de oriente”.

Ellos no han visto todavía a Dios, pero han visto sus señales. Saben que algo ha sucedido en la historia y se ponen en camino. No saben exactamente a dónde van ni dónde está, pero ellos siguen las huellas de Dios, que son los signos de Dios y que Lucas llama “su estrella”. Es el camino de la fe, el camino del que busca, del que quiere encontrar. Dios elementos fundamentales en el proceso de nuestra fe. En primer lugar, querer encontrar a Dios y, luego, buscarlo, ponerse en camino. Dejarse guiar por las señales que Dios va dejando detrás de sí. Nosotros, por más que hoy se hable del silencio de Dios, sabemos que en torno nuestro hay demasiadas señales y demasiadas huellas de que Dios anda por ahí.

Claro que no siempre las señales son tan evidentes. No siempre quienes estamos llamados a ser luz, alumbramos demasiado. Hay momentos en la vida, en la cultura, en la historia en los que las señales de Dios parecen apagarse, esta una de las responsabilidades de la Iglesia y de los cristianos. De la Iglesia decimos que es “luz de las gentes” y de los cristianos se nos dice “vosotros soy la luz de la tierra”. Pero, como los Magos que, en un momento, perdieron de vista la estrella, también hay momentos en los que nosotros emitimos poca luz, insuficiente para ver el camino. Esposos con poca luz. Padres con poca luz. Hijos con poca luz. Sacerdotes con poca luz. Iglesia con poca luz. Muchas de las dudas de fe no son fruto de mala voluntad, sino que quienes buscan no tienen luz en su camino, pero aún entonces sabemos que Dios está al final del camino.

¿Que no ves nada? Sigue buscando. ¿Que no hay luz en el camino? Tú sigue buscando, para que otros que vienen detrás de ti también lo puedan encontrar y “postrados adorarlo”, que es la mejor actitud del hombre frente a Dios.

Actitudes frente a la estrella

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Nuestras actitudes frente a las señales de Dios son muy diferentes.

La actitud de Herodes. Para él la estrella significa peligro. Se estremece él y con él toda Jerusalén. Es que cuando alguien amenaza nuestra estabilidad sentimos miedo. Esta actitud es la visión de Dios como nuestro enemigo, el que nos va a limitar y nos va obligar a cambiar.

La actitud de los Sabios. Los sabios saben dónde nacerá el Mesías, pero se quedan con su ciencia y sabiduría, no tratan de buscarlo, ni encontrarlo y menos de acercarse a Él. La fe no es saber cosas, sino vivir. La fe no es tener un veinte en religión, sino tener un veinte en el testimonio de nuestras vidas.

La actitud de los Magos. Ellos están en actitud de búsqueda, en actitud de querer encontrarle, en actitud de rendirse ante Él y adorarlo.

Con frecuencia confundimos la “instrucción religiosa” con la fe. “Yo ya me sé de memoria el Evangelio.” Yo también, pero Dios no me va a examinar cuanto sé de memoria el Evangelio, sino cómo lo he vivido y cómo lo he testimoniado.

No basta leer los signos de los tiempos que son la expresión de la voluntad de Dios. Los signos de los tiempos son señales que marcan y señalan el camino y señalan los planes de Dios hoy para nosotros. ¿De qué mi sirven si luego no los ando?

No basta orar. ¿Me une la oración con el Señor?
No basta orar. ¿Me cambia en mi vida mi oración?

No basta ir a Misa. ¿Vivo realmente el misterio que celebramos?
No basta ir a Misa. ¿Vivo luego en comunión con todos mis hermanos?
No basta estar en Misa. ¿Siento la presencia del Resucitado en medio de la Comunidad?

No basta hacer penitencia. ¿Me hace más comprensivo con los demás?
No basta rezar el Padrenuestro. ¿Perdono de verdad a mi hermano?

No basta mirar a las estrellas si luego no vemos el camino.
No basta mirar a las estrellas si luego no se hacen luz en nuestro caminar.

El encuentro con Dios

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Nadie que se encuentre con Dios regresa igual.
Nadie que se encuentre con Dios vuelve a ser el mismo.
Nadie que se encuentre con Dios podrá seguir siendo el mismo.

Los Magos volvieron por otro camino.
Es que el camino de ida no suele ser el camino de regreso.

Es que quien se ha encontrado con Dios.
Sus ojos se le llenan de luz.
Su corazón se llena de amor.
Su espíritu se llena de esperanza.

Cuando uno se encuentra con Dios:
Ve las cosas de manera distinta al resto.
Se le alteran sus esquemas mentales.
Se le alteran sus valores.
Y la vida tiene otro sentido.
Y las cosas adquieren su verdadero valor.

Cuando uno se encuentra con Dios:
Lo que parecía imposible se hace posible.
Lo que parecía esencial se hace accidental.
Lo que parecía imprescindible se hace secundario.

Porque encontrarse con Dios:
Es encontrarse con la verdad.
Es encontrarse con la luz.
Es descubrir nuevos horizontes.

El encuentro con Dios es algo que nos cambia.
No somos nosotros los que cambiamos.
Es Él quien nos cambia.
¿Qué no lo crees? Haz la prueba y lo verás.
Verás que cambian tus caminos,
que no te extraviarás cuando regresas a casa.

No basta saber

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Los sabios de Israel saben dónde nacerá el Mesías, pero no lo buscan.
Los sabios saben que nacerá en Belén, pero no van a verlo.

No es suficiente saber.
Hay muchos que saben mucho, pero no van a ver.
Hay quienes saben dónde nacerá Dios, pero no van a saludarle.
Hay quienes saben dónde está Dios hoy, pero no se acercan a El.
Hay quienes saben dónde encontrarlo, pero no se preocupan.

“Yo ya sé todas esas cosas. No tienen nada que decirme”.
Las sabes, pero ¿las vives?
Las sabes, pero ¿significan algo en tu vida?
Las sabes, pero ¿cambian tu vida?

Los sabios morirán con sus ideas en la cabeza.
Pero las ideas no les salvarán.
Saber mucho no significa vivir mucho.
Saber mucho no significa ser mejores.

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