Hoja Parroquial

Pascua 3 – B | Jesús, Pascua y Eucaristía | IQC2021

Domingo, 18 de abril

El proceso de maduración de la Fe

Jesús Pascua y Eucaristía

El relato de Lucas en este tercer domingo de Pascua está lleno de curiosidades. Comienza por presentar a los dos de Emaús que de regreso al grupo están contando lo que les había sucedido en el camino y cómo le reconocieron “al partir el pan”.

Jesús los sorprendió con la palabra en la boca. ¿Nunca te ha sucedido estar hablando de alguien y sorpresivamente se presenta el tipo? Ellos estaban entusiasmados comentando toda su experiencia. Jesús se presenta y como quien dice les corta el hilo de su testimonio.

Ellos le han reconocido en “la fracción del pan”. Sin embargo, ahora que vuelven a encontrarse con Él, se sienten como sorprendidos, como si su presencia les cortase el aliento y comienzan de nuevo a desfigurar el verdadero rostro del resucitado. De camino lo tomaron como un “viajero” más que se les une. En Emaús, le reconocen como el “Crucificado Resucitado” y ahora lo sienten como un “fantasma”.

Las apariciones de Jesús son como un proceso de conversión de sus mentes del Jesús de la vida pública, al Jesús resucitado, pero una conversión que no les resulta nada fácil. Sus mentes aún no están habituadas a la nueva presencia pascual de Jesús. Por otra parte, los Evangelios insisten en el hecho de que ellos son “bien tardos en entender las Escrituras”. Para quien ha leído y entendido la Escritura, el escándalo de la Pasión y de la Pascua debiera ser mínimo, se ve que no basta con leer la Palabra de Dios, es preciso entenderla y aprender a leerla luego en la realidad de los acontecimientos de la vida.

El proceso de la fe pascual necesita de tiempo, requiere tiempo y maduración. Es el proceso de toda fe. No basta decir “yo creo”, se requiere un lento proceso de crecimiento. El caso es que este proceso de maduración de la fe pascual implica dos elementos fundamentales: el conocer y el experimentar. El conocer la Palabra de Dios, pero tampoco parece suficiente. Hay que unir al conocer la “visión”, el “ver”, el “experimentar”. De ahí que en las apariciones Jesús insiste en dejarse ver, pero también insiste en la explicación de las Escrituras.

¿Y nosotros qué camino seguimos en nuestro proceso de maduración de nuestra fe? Nosotros recibimos la fe en el Bautismo, pero sólo en semilla. Tendrá que crecer, desarrollarse, madurar. Una maduración en la que “el saber”, “el conocer”, tendrán que ir acompañados del “ver”, es decir la “experiencia”. Hablar de fe sin práctica es hablar de nada. Decir que “yo creo”, pero “no practico”, es un engaño. No es suficiente sacar una buena nota en religión, si luego reprobamos en la práctica.

Eucaristía y Fe Pascual

Jesús Pascua y Eucaristía

Los relatos pascuales destacan en primer plano, la relación entre Eucaristía y el reconocimiento o la fe en el Resucitado. El anuncio de la Palabra es el primer paso, pero es insuficiente. Se necesita la experiencia y esta se da fundamentalmente en la celebración de la Eucaristía.

Los dos de Emaús: Por el camino los instruye, les explica las Escrituras, pero todavía no se les abren los ojos. No lo reconocen. ¿Cuándo reconocen a Jesús? Cuando toma el pan, lo bendice, y lo reparte. Recién entonces se les abrieron los ojos y pudieron reconocerle.

Junto al Lago, ellos se sienten sorprendidos. Hasta creen ver un fantasma, pero Jesús les invita a comer y es entonces “que se les abrió el entendimiento para entender las Escrituras”.

Jesús instituyó la Eucaristía como sacramento de la memoria, como sacramento de la presencia y como sacramento de la comunión con Él. La Eucaristía es el primer sacramento pascual, es el sacramento que preside el mismo Jesús. Es ahí donde la comunidad reconoce y ve y descubre y cree en Jesús resucitado.

Esta es también la misión de la Eucaristía celebrada cada domingo por la comunidad. Nos reunimos, no para una devoción particular, sino que nos reunimos para “verle”, “reconocerle”. Encontrarnos con Él. Esta es la razón de nuestra Misa de cada domingo. Nos reunimos para verlo resucitado, para reconocerlo vivo en medio de nosotros, para afirmar nuestra fe en el Jesús que vive y se manifiesta en nuestra comunidad. Es esta una experiencia fundamental si queremos mantener viva nuestra fe, si queremos profundizar nuestra fe. Cabe preguntarnos: ¿qué es para nosotros la Eucaristía dominical?

El milagro del recuerdo

Eucaristía

“Porque en el recuerdo no hay distancias;
y sólo en el olvido hay un golfo que ni vuestra mirada puede atravesar”.
(Khalil Gibran)

El recuerdo hace el milagro de resucitar todo lo que está ya muerto.
El recuerdo hace el milagro de impedir que tú mueras en mi corazón.
El recuerdo hace el milagro de que si algo está muerto reviva en mi mente.
El recuerdo hace el milagro de suprimir las distancias.
El recuerdo hace el milagro de que, lo que ya queda lejos, se haga cercano y próximo.
El recuerdo hace el milagro de que, el pasado se haga presente.
El recuerdo hace el milagro de que, lo que fue siga siendo.
El recuerdo acorta las distancias.

Al recordarte te hago cercano a mí.
Al recordarte impido que las distancias nos separen.
Al recordarte te estoy diciendo, tú estás conmigo y estoy contigo.
Al recordarte puedo contemplar tu rostro.
Al recordarte puede escuchar tu voz.
Al recordarte puedo sentir tu cariño.
Al recordarte te estoy regalando la vida.
Al recordarte te estoy diciendo: “tú vives”.

Sólo muere lo que se olvida.
Sólo deja de existir, lo que se olvida.
Sólo está lejos, lo que se olvida.
Sólo se deja de amar, lo que se olvida.
Sólo se deja de sentir, lo que se olvida.

Regálame tu recuerdo, aunque haya muerto.
Regálame tu recuerdo, por más que estemos lejos.
Porque sólo tú tienes el don de “regalarme mi nueva existencia”.

La Pascua en píldoras (Examen del corazón)

Jesús Pascua

Vives la Pascua si perdonas de verdad.
Vives la Pascua si liberas tu corazón del odio.
Vives la Pascua si te dejas perdonar.
Vives la Pascua si enseñas a perdonar.
Vives la Pascua si creas una comunidad de perdón.

No hay Pascua en tu corazón:
si lo tienes lleno de resentimientos.
No hay Pascua en tu corazón:
si te resistes a perdonar.
No hay Pascua en tu corazón:
Si tu amor no es más grande que tus resentimientos.

¿Estás realmente en actitud pascual?
La Pascua no un tiempo determinado.
La Pascua es una actitud del corazón.

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