Hoja Parroquial

Adviento 4 – C | María y la Navidad

Domingo 19 de diciembre del 2021

María, la Iglesia de la Navidad

María y la Navidad

Antes de la Navidad no existía todavía la Iglesia, pero sí el símbolo de la misma. Era María. María no sólo es la “madre de la Navidad”, sino es también “la Iglesia de la Navidad”. Es la Iglesia gestando a Cristo en su seno, es la Iglesia que camina por el mundo cargando en su seno a Jesús. Es la Iglesia que quiere llevar la alegría de la salvación a todos los hombres.

La imagen de María en su visita a Isabel es el más bello signo de que tiene que ser la Iglesia, es el más bello signo de la misión de la Iglesia.

En primer lugar, la Iglesia es el seno de Jesús, es el sacramento de la presencia de Jesús en la historia, es el sacramento llamado a ofrecer a Jesús al mundo. Jesús quiere nacer también en el mundo, en este mundo en concreto. El mundo es como la pequeña Belén, como el Belén de la Navidad, tampoco para Jesús hay demasiado espacio hoy. Como en aquel Belén de Judá tampoco para Él hay lugar en la posada.

Había sitio suficiente en el seno de una joven virgen y no había sitio en toda la ciudad. Había sitio en el vientre y el corazón de una mujer y no había sitio en el corazón de la ciudad.

Y aunque no había sitio para él en la ciudad, la mujer es capaz de darle alojamiento en su corazón y en su seno. Y aunque no había lugar donde poder nacer, la mujer se las ingenia para darlo a luz a las afueras de la ciudad. Y como cualquier sitio es suficiente para que nazca Dios, un pesebre fue bastante sitio para nacer.

También la Iglesia es hoy como María. Tampoco el mundo tiene sitio hoy para Dios. Pero la Iglesia tiene suficiente espacio para ser portadora de un Dios que quiere hacerse también hoy hombre entre los hombres.

También la Iglesia hoy está llamada a ser portadora de Dios en un mundo que no siente necesidad de Él. La Iglesia tiene una misión alumbrar a Dios en medio de los hombres, que el mundo no tiene lugar ni espacio para Dios, no importa. El mundo tiene muchos sitios donde Dios aún puede encontrar un pesebre. A las afueras de las ciudades aún quedan muchos pesebres capaces de recibir en la pobreza de sus pajas al Salvador.

La Iglesia-María llevó la alegría a cuanto hay todavía de vida en el mundo. “La criatura saltó de alegría en mi vientre”. La Iglesia-María que lo dio a luz en Belén, llevó la alegría a cuantos todavía son capaces de sonreír y abrirse a la novedad de Dios, los pastores.

Proclama Navideña

Navidad

Buscamos al hombre o la mujer,
al niño, al joven o al mayor que…

Haga de la Navidad un encuentro con Dios.
Haga de la Navidad la alegría de su vida
Haga de la Navidad la fiesta de la gracia de Dios.

Viva en Navidad sintiendo que Dios lo ama.
Viva la Navidad amando a todos.
Viva la Navidad compartiendo con todos.
Viva la Navidad como la fiesta de la Vida.

Se sienta en Navidad el privilegiado de Dios.
Se sienta en Navidad hermano de todos.
Se sienta en Navidad con un corazón para todos.
Se sienta en Navidad un hijo nacido de Dios.

Celebre la Navidad como María y José.
Celebre la Navidad cantando la alegría como los Pastores.
Celebre la Navidad como misterio de Fe.
Celebre la Navidad como misterio de Esperanza.

Viva y celebre la Navidad
En compañía de todos.
Con la casa llena con todos.
Viva y celebre la Navidad
Con los que tienen nada.
Con los que carecen de todo.
Con los que también quieren ser felices.

Si alguien encuentra
A este hombre o mujer,
Celébrenlo porque han descubierto
La Verdad de la Navidad.

Cuadros de una Navidad

Nuestra Navidad

Primer cuadro: La Fe
Se les había anunciado al Hijo de Dios.
Y lo que tienen delante, parece un hijo cualquiera.
Será Hijo del Altísimo, se les había dicho:
Y lo que tienen delante de sus ojos, pudiera llamarse el “hijo del vecino”.
La cabeza no entiende, pero el corazón medita, contempla.
Y lo que los ojos no ven, lo cree el corazón.

Segundo cuadro: La soledad
Se les había dicho que iba a ser el “Enmanuel”, el “Dios-con-nosotros”.
Allí está Él, pero ¿dónde estamos nosotros?
Es el Dios con los hombres, pero sin los hombres.
Nace de noche.
Nace en el silencio.
Nace en el anonimato.
Es el nacimiento del desconocido.
Es el nacimiento de un cualquiera que no interesa a nadie.
Sólo el calor de dos corazones.
Sólo la compañía de dos vidas.
Sólo dos.
Pero suficientes para que Él sienta menos frío.

Tercer cuadro: La noche
Nace la luz y nace en la oscuridad de la noche.
Él es la luz del mundo y el mundo sigue en tinieblas.
Él es la luz que ilumina a los hombres.
Los hombres aquella noche están a la luz de los candiles.
El pesebre se encendió de luz.
Sólo dos ven con claridad esa noche: María y José.
Es como si la luz eléctrica se encendiese en las pajas del pesebre.

Cuarto cuadro: Los pastores
Ha nacido el Hijo de Dios, pero no le esperan los grandes.
Los grandes están ocupados, están durmiendo mientras tanto.
Pero alguien vigila en la noche: unos pobres pastores.
Ellos duermen contemplando las estrellas.
Fueron ellos los únicos en escuchar el primer “Gloria”.
Y son ellos los primeros en llegar.
Siempre los últimos llegan primero.
Siempre los que vigilan, los que no tienen cama para dormir, llegan antes.
Y a su lado: dos que no han podido dormir esa noche.
La vida los tiene en vela.
La fe los tiene velando.
El amor los tiene despiertos.
Así fue la primera Navidad.
Y así es cada Navidad de Dios en el corazón del hombre.

En el principio…

Al inicio de los tiempos…

En el principio estaba el amor del Padre que quería salvar al hombre.
En el principio estaba el Hijo dispuesto a hacerse hombre con los hombres.
En el principio estaba la llena de gracia, siempre disponible al plan de Dios.
En el principio estaba la que creyó a lo que “le dijo el Señor”.
En el principio estaba la fe de un hombre que dijo sí al misterio que no entendía.
En el principio estaba un pesebre, esperando ser cuna del Salvador.
En el principio estaba un establo de animales, como palacio del Redentor.
En el principio estaban unos pastores que vigilaban en la noche.
En el principio estaba el comienzo de todo lo nuevo:

El comienzo de un nuevo tiempo: año de Cristo.
El comienzo de una historia nueva que comenzaba con Él.
El comienzo de un mundo nuevo en esperanza.
El comienzo de unos hombres nuevos: hijos de Dios por la gracia.

En el principio estaba lo que iba a nacer “no de la carne y de la sangre, sino de la fe”.
En el principio estaba el comienzo que dejaba de mirar atrás y comenzaba a mirar hacia delante.
En el principio estaban: Dios y el hombre.

Dios como invitación y llamada.
El hombre como respuesta.
Dios encarnado en el hombre.
El hombre como invitación a participar en lo divino.

En el principio estaba la Palabra de Dios.
En el principio estaba la Palabra de una mujer.
En el principio estaba la luz para iluminar a todos los hombres.
En el principio estaba la Vida para darnos vida nueva.
En el principio estaba Dios-Niño comienzo del hombre-Dios.
En el principio estaba el comienzo de una historia que cumple ya 2021 años.

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